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La fórmula contra las crisis es siempre la misma: empezar a cuidarse antes

Por  HERNÁN DE GOÑI

La fórmula contra las crisis es siempre la misma: empezar a cuidarse antes

17/02/2019 | 23:50

Cada episodio de crisis económica que tuvo la Argentina debería habernos dejado una lección. La repetición cíclica de estos escenarios, en cambio, revela que estamos lejos de haberla aprendido. El factor que deberían aceptar presidentes, ministros y empresarios es que la creencia omnipotente de que se puede resolver todo sin atender lo que pasa afuera no es real. Nuestro país tiene una escala pequeña y todo lo que sucede en el mundo deja huella en una economía que todavía no es sustentable.

En 1974, Perón aceptó de un pragmático Gelbard, una propuesta de congelar precios y salarios. Pero la primera crisis del petróleo, iniciada un año antes, provocó un fenómeno de inflación global que desacomodó a todo el planeta. La segunda crisis, de 1979, hundió a EE.UU. y lo obligó a subir sus tasas internas. En la Argentina la tablita de Martínez de Hoz (de flotación sucia del dólar) se partió en mil pedazos.

A Alfonsín le tocó lidiar con la crisis de deuda de América Latina, que impuso restricciones financieras externas y abrió las compuertas al financiamiento del BCRA (post plan Austral). Una devaluación creó la primera híper y dejó herido de muerte a su gobierno. A Menem la convertibilidad le funcionó, hasta que una seguidilla de shocks internos (desde el Tequila hasta Brasil 1999) la hicieron inviable.

La soja a 140 dólares le causó a De la Rúa una sequía financiera tan fuerte como la de Macri. Los Kirchner tuvieron años de viento a favor, que se dieron vuelta con la crisis global de las hipotecas. Macri no aprendió que el mundo apuesta, pero no para siempre. Bajar el déficit fiscal, la deuda, el gasto público y los costos internos, forman un camino inevitable. Son las vitaminas de cualquier que quiere ser fuerte. No es tan difícil de aprender.