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Gastar menos o aumentar impuestos, el debate repetido para una crisis recurrente

Gastar menos o aumentar impuestos, el debate repetido para una crisis recurrente

10/09/2018 | 01:16

La discusión que el Gobierno mantiene con las provincias en torno al proyecto de Presupuesto 2019 encierra un debate sobre la construcción del futuro económico de la Argentina, que se repite en cada una de sus crisis: cómo ordenar los números de las cuentas públicas, para recuperar la senda del crecimiento desde una base sólida, sin empeñar las "joyas de la abuela", como suponen ser los fondos previsionales o las reservas del Banco Central. O depender de la voluntad del prestamista de turno, que en tiempos no muy lejanos fue la  Venezuela chavista, en otros más recientes, los fondos externos que se volcaron a comprar títulos argentinos y, ahora, el Fondo Monetario Internacional. Las soluciones recurrentes para el reiterado problema de gastar más de lo que ingresa.

Al respecto, el economista Esteban Domecq propone el siguiente ejercicio con las finanzas personales para entender la crisis: sumar el ingreso familiar (100), calcular un consumo total por el 88% de ese ingreso (88) y tomar el 12% restante como ahorro (12).  Así, pide suponer tres escenarios: 1) que el ingreso mejora por arte de magia en un 35% (135), 2) pero como quieren darse mas gustos, aumenta el consumo 85% (163) y 3) como ahora gastan 163, con un ingreso de 135, se quedan sin capacidad de ahorro y empiezan a endeudarse. Al faltarle 20% de ingreso para cubrir los gastos, se pregunta que haría cada uno si no consigue nadie que le preste el dinero que necesita. Domecq sostiene que Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación con las finanzas en el escenario 1 y muestra, en base a datos del Ministerio de Economía, como esa realidad fue cambiando con un aumento del gasto hasta que Cristina Kirchner le entregó el poder a Mauricio Macri con las finanzas en el escenario 2. Finalmente, sostiene, que el actual mandatario quiso arreglar las cuentas de forma tan gradual, que le cortaron las fuentes de financiamiento (escenario 3) y apeló, en última instancia, al FMI.

El problema es que hoy el Gobierno quiere acelerar ese recorte del gasto para alcanzar el déficit cero el año próximo, mientras que los gobernadores prefieren apostar a un incremento de los ingresos que equilibre la balanza. En el primer caso, el mayor riesgo que corre la administración de Cambiemos es que la recesión se profundice y la situación social se deteriore a tal punto que le cueste las elecciones. En el segundo, propuesto por las provincias, es que la hipótesis de incremento de la recaudación no se cumpla en la magnitud necesaria para que cierren las cuentas, debido al mismo proceso recesivo y la incertidumbre política, factores clave para detener cualquier tipo de inversión y decisión de consumo. Y es que mientras el gasto casi que se duplicó en los últimos quince años, los ingresos totales subieron solo 36%, pese a que la Argentina tiene una de las mayores presiones tributarias del mundo. 

Repetir fórmulas que no dieron resultado, indefectiblemente, lleva a reiterar los errores del pasado.