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Enfrentar al coronavirus con la espada de Damocles de la economía

Por  HORACIO RIGGI

Enfrentar al coronavirus con la espada de Damocles de la economía

31/03/2020 | 22:13

La pandemia del coronavirus tiene a maltraer al mundo. Para tener un registro de la dimensión, el martes sólo en Estados Unidos murieron 700 personas por esta causa, o una cada dos minutos, cifra que impacta aún más. Algo similar ocurrió en Italia, pero en el país europeo, los fallecidos fueron más: 800 en apenas 24 horas.

En la Argentina, el coronavirus asusta a la sociedad y preocupa al Gobierno. Pero el tema no es sólo la salud.

La economía del país, que venía deteriorada, ahora estará aún más complicada. Cuando Alberto Fernández asumió el poder, el 10 de diciembre del año pasado, se registraba por esa fecha el caso 0 de coronavirus, originado en un mercado de la ciudad china de Wuhan. Para esa fecha, ni la Argentina, ni China, ni el resto del mundo sabían de esta nueva enfermedad y mucho menos, que la misma iba a transformarse en una pandemia que al día de hoy ya terminó con la vida de 40.000 personas.

Por eso, el problema en esta Argentina es de doble magnitud. La salud y la economía. Por el lado de la salud, el Gobierno cree que por ahora la situación está controlada. Las 27 muertas registradas y los cerca de 1000 contagiados son números que todavía avalan esa hipótesis. El segundo punto, el económico, es tanto o más complicado como contener al virus.

El Gobierno, que tenía otro plan para sus primeros 100 días en el poder, transita el minuto a minuto con las urgencias que el coronavirus demanda. Pero en el medio del freno que ya tenía la actividad, el golpe actual tiene consecuencias negativas en todo el entramado económico. Hoy, el problema de la economía diaria no pasa sólo por resolver cómo se le paga a los acreedores, sino cómo hacen monotribustistas o empleadas domésticas para alimentarse.

La presencia del Estado es clave y fundamental, pero sus herramientas son siempre las mismas. La ayuda vía subsidios, planes o entrega de efectivo tienen, a lo sumo, cinco canales: emisión, endeudamiento, cambios en el sistema financiero, ahorro vía reservas o presión fiscal. En este contexto, está claro que hay dos casi descartadas. El endeudamiento y la mayor presión fiscal. Y una tercera vía con muy pocas posibilidades de ser la elegida ya que las reservas, precisamente, no sobran. Por último, la emisión es lo que la lógica indica como la herramienta a mano que tiene el Gobierno para paliar una parte importante de la crisis, combinada con una suerte de 'ayuda financiera de los bancos'.

La emisión, como siempre, tiene el riesgo de generar una inflación mayor en una inflación ya demasiado alta. Los cambios en el sistema financiero vía desarme de letras para que los bancos presten a tasa subsidiada tienen el riesgo de que las empresas no tomen esas líneas.

Para los de menos recursos, para las pymes, para las grandes empresas, para todos, lamentablemente la crisis pega y pegará fuerte.