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El mercado aún no ve la línea que separa a la caja de la política

Por  HERNÁN DE GOÑI

El mercado aún no ve la línea que separa a la caja de la política

22/01/2020 | 22:46

Desde Israel, el gobernador Axel Kicillof debió aprovechar al máximo los márgenes legales que tienen los bonos que emitió la provincia de Buenos Aires para evitar que el distrito entre en default. Fue el resultado de la baja adhesión que tuvo su propuesta de aplazar el pago previsto de u$s 250 millones previsto para el próximo 26. Necesita al menor 75% de respuestas positivas, pero el número final quedó lejos.

El mercado percibe que Kicillof está buscando tiempo y dinero. Nadie cree que el principal provincia argentina se arriesgue por un monto tan bajo. Pero aunque en términos nominales sea poco, una estimación de la Fundación Mediterránea advierte que este vencimiento equivale a 60% de los recursos habituales que recibe Buenos Aires en el primer mes del año. Esa misma situación se da en junio, cuando el porcentaje se eleva a 80%, por la existencia de otro vencimiento importante. En el medio, el peso de los servicios financieros baja a entre 8% y 15%. Eso explica el pedido de postergar la cancelación al mes de mayo.

La deuda fue una apuesta de Scioli y Vidal para saltear el techo que tenía Buenos Aires en su coparticipación, lo que le impedía la realización de grandes obras. Si hoy este calendario aprieta no es tanto porque Buenos Aires esté fundida sino porque el mercado está cerrado. Nadie vive sin financiamiento.

Los inversores saben que tienen en sus manos un poder significativo, ya que en caso de que decidan rechazar la segunda prórroga, pondrán a las autoridades bonaerenses en la encrucijada de pagar o no pagar el capital, a sabiendas de que la segunda decisión no solamente activará el incumplimiento de un bono que vence en 2021, sino que puede comprometer al resto de las emisiones.

En el mercado, el precio de estos títulos sigue cayendo, un escenario que facilitaría una potencial recompra, una salida aún no explorada. Pero para eso Buenos Aires tendría que tener alguien con capacidad de financiamiento que haga viable esa opción. El tema es que la provincia tiene que hacer frente a otros u$s 2500 millones este año, la mayoría bonos en dólares.

El tiempo que ganará Kicillof (diez días de gracia a partir del 26, lo que implica que la fecha anunciada del 31 de enero todavía tiene un poco más de colchón) es también una presión para el Congreso, que aspira a discutir y convertir en ley de manera casi express la norma que envió el martes Martín Guzmán, con la que se gatilla la reestructuración de la deuda en dólares. Si los legisladores convalidan la norma en ese plazo, la señal llegará a los acreedores bonaerenses, que podrían en ese caso ablandar su actual resistencia. Es que todavía no saben si ellos solo cobrarán más tarde o también serán reestructurados. El Ejecutivo nacional aspira a un diálogo de buena fe. Por ahora no será con todas las cartas sobre la mesa.