Columnistas

El acuerdo con el FMI pone en riesgo la solvencia de la deuda pública

El acuerdo con el FMI pone en riesgo la solvencia de la deuda pública

11/07/2018 | 03:02

Poco a poco, los analistas van cayendo en la cuenta de empezar a pensar en lo inevitable: el acuerdo con el FMI está mal concebido, mal diseñado, mal implementado y no puede conducir a ningún final feliz. ¿Porqué? Porque conduce a una exacerbación de la deuda en dólares del Tesoro por varias vías, y como es el Tesoro el principal deudor del país, su solvencia está puesta en riesgo.

Si en las actuales circunstancias ya le cuesta endeudarse a corto plazo al 5,5% anual en dólares casi el doble de hace solo meses esa tasa solo puede ir en alza de aquí en adelante, en parte por culpa de la política puesta en práctica por el gobierno, pero en parte también por el mal ideado acuerdo con el FMI.

Veamos:

El acuerdo con el FMI estipula que el Estado se endeude en dólares con el FMI para pagar gastos en pesos. De esta manera se elimina parte de la emisión monetaria de corto plazo y su correlato inflacionario, al costo de sumar deuda en dólares. El acuerdo con el FMI ya aumenta la deuda en dólares en buena parte de su monto de 50.000 millones en dos años y medio, y la mitad de esa cifra, como mínimo cerca de un 5% del PBI servirá para pagar gasto corriente en pesos del Tesoro. Vale decir que se asume deuda imposible de licuar con inflación.

Pero lo más grave del acuerdo con el FMI no es esto, sino la "mágica" cláusula por medio de la cual el Banco Central (BCRA) va a ir reduciendo con el correr del tiempo su stock de Lebac hasta llegar a cero con fondos provenientes del Tesoro. ¿Y cómo está planeado que el Tesoro gire esos fondos al Banco Central? Con el único expediente que le queda en las actuales circunstancias: asumir deuda en dólares bajo la forma de Letes. Vale decir que el Estado como un todo Banco Central y Tesoro incluidos van a reducir deuda en pesos pasible de ser licuada por deuda en dólares imposible de licuar. Y aquí estamos hablando de una magnitud muy superior a la anterior: cerca de u$s 40.000 millones que deberían pasar de ser nominados en pesos a nominados en dólares. Otros 8% del PBI.

Hasta aquí entonces, el acuerdo con el FMI aumenta la deuda en dólares del Estado en 13 puntos porcentuales de la economía argentina.

El riesgo de esta operatoria no termina allí: si las Lebac ingresaran en un proceso de default, el mismo puede reducirse a estos títulos en particular sin tener que generalizarse a los demás títulos, por ser su deudor el BCRA.

En cambio un proceso de default de las Letes implicaría un default generalizado de la deuda pública argentina que está mayoritariamente denominada en moneda extranjera. Ello tiene además un agravante: las Letes son deuda externa flotante, no consolidada. El stock llega actualmente a los u$s 18.000 millones, pero si las Lebac se traspasan por entero a Letes el stock de las mismas llegaría, teóricamente, a los u$s58.000 millones: prácticamente todas las reservas del Banco Central, incluido el primer desembolso del FMI.

Más de un lector debe haber llegado a una acertada conclusión: el traspaso que se busca activamente de Lebac a Letes es una quimera imposible. Solo una pequeña parte puede pasar de un activo a otro de manera voluntaria sin subsidio alguno. Y menos mal que eso es así: nada podría ser peor que tener vencimientos de corto plazo en dólares inmanejables por valor del 100% de las reservas externas del país.

Cae de maduro entonces que el mecanismo puesto en práctica con el acuerdo firmado con el FMI de mejorar la hoja de balance del Banco Central disminuyendo a su vez la solvencia del Tesoro endeudándolo en dólares es nocivo y perjudicial para el país.

¿Qué sentido tiene mejorar la hoja de balance del Banco Central si para ello se arruina la solvencia del Estado como un todo? ¿Desde cuándo es misión del Fondo Monetario privilegiar la hoja de balance de un sector del Estado en detrimento de todo el Estado unificado? Digámoslo con todas letras: con el acuerdo con el FMI nos vendieron un buzón.

A un país que le cuesta conseguir dólares prestados y generar dólares genuinamente vía exportaciones le han recomendado y el país ha firmado que nos endeudaremos.en dólares.

La imaginación de los funcionarios, lamentablemente, ha logrado ir más allá de lo recomendado por el FMI.

En forma nefasta se han comenzado a generar engendros como el llamado "bono dual" por medio del cual se ofrece a quienes presten pesos al país la tasa de retorno que sea más alta a lo largo del año: o bien la tasa de interés o bien la tasa de devaluación. Este bono es un recuerdo, una reliquia casi, de las épocas de la hiperinflación, en la cual no existía ningún tipo de financiamiento al país, ni externo ni interno, y los funcionarios ponían a prueba sus dotes financieras generando bonos exóticos que daban como rendimiento el de todos los instrumentos que había. Se creaban bonos indexados por precio de la soja, por precio del trigo, por dólar oficial, por dólar paralelo, por tasa de interés, etc, etc.

Es un sinsentido intentar eliminar el riesgo financiero otorgando el mejor de ambos rendimientos: tasa o dólar. Pero sin dudas es un bono a imagen y semejanza del buzón que nos vendieron las autoridades y el propio FMI con ese malhadado acuerdo firmado hace un mes: intentar que la deuda tomada en pesos pueda otorgar rendimiento en dólares.

Original manera de dolarizar hasta la deuda en pesos.

En síntesis: en el afán de ordenar la hoja de balance del Banco Central el FMI ha generado un grave problema: empeorar la solvencia del Estado como un todo y privilegiar el financiamiento en dólares del déficit fiscal en pesos en el afán de aminorar la tasa de inflación de corto plazo al precio de redoblar los problemas de solvencia de mediano plazo.

Siempre se dijo que este acuerdo con el FMI era una muestra del apoyo del organismo al gobierno del presidente Macri.

Puede que así sea. Lo que sin duda no es, es un acuerdo que vaya en beneficio del país.