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Debe haber claridad en las respuestas de un día cargado de oscuridad

Por  HERNÁN DE GOÑI

Debe haber claridad en las respuestas de un día cargado de oscuridad

16/06/2019 | 23:02

Despertar a oscuras, y enterarse de a poco que el país estaba atravesando un colapso eléctrico, dejó a buena parte de la sociedad con la impresión de que las crisis de energía todavía son parte de nuestro presente, pese a todos los esfuerzos que hicieron el Gobierno y las empresas del sector para poner toda la infraestructura en condiciones razonables.

El evento puso en alerta al Poder Ejecutivo, que al principio no supo a qué se enfrentaba, y que temió seriamente que la extensión del apagón se transformara en un hecho politizable, en un día en el que cuatro provincias acudían a las urnas.

En el diccionario, la palabra colapso tiene dos definiciones. La primera es la que se utilizó para describir técnicamente el incidente de ayer: "paralización o disminución importante del ritmo de una actividad". La segunda es la que suele ser utilizada con más frecuencia en la literatura política argentina: "destrucción o ruina de un sistema, una institución o una estructura".

Desde el momento en que la Argentina prolongó la noche por varias horas más, el Gobierno intuía que navegaba en un mar de indefiniciones. Nadie le podía asegurar el motivo por el que se cayó todo el sistema eléctrico, y por lo tanto, no había precisiones sobre cómo se iba a resolver el problema. A muchos les vino la imagen de "Chernobyl, la exitosa serie de HBO, en el que la impericia de un grupo de técnicos y la desidia de un Estado burocrático, dieron lugar a una catástrofe nuclear sin precedentes. La percepción de la situación no era tan dramática, está claro, aunque también se especuló con un atentado o un ataque cibernético. Ya se sabe: en nuestra sociedad las paralelas se tocan, y los extremos también. Nadie apostaba a media mañana del domingo, por una respuesta rápida y eficaz que reestableciera la normalidad.

Sin embargo, el cisne negro se fue aclarando. Al mediodía, el sistema ya había vuelto a abastecer la cuarta parte de la demanda habitual, y el restablecimiento era casi completo a las 21. Lo que le resta al Gobierno es tener en las próximas 24 horas una explicación precisa sobre el encadenamiento de incidentes. El sistema se protegió bien ante un corte en el circuito de alta tensión, pero se protegió en exceso. Aunque cueste entenderlo, en el marco actual las fallas son parte de la normalidad, ya que su ocurrencia está prevista y regulada.. Lo que falta saber es por qué cuando se alteró la conexión entre dos grandes generadores (las represas de Yacyretá y Salto Grande) saltó un fusible total y sacó toda la oferta eléctrica disponible. El mercado, administrado por privados, tiene un importante grado de supervisión estatal. Lo que falta ahora es claridad donde por un día hubo oscuridad.