Columnistas

Con la dureza monetaria la inflación bajó, pero también volvió a subir

Por  HERNÁN DE GOÑI


19/02/2019 | 02:05

Hay una brecha entre lo que puede suceder con la inflación en los próximos tres meses, y lo que cree el Gobierno que debe hacer para tranquilIzar al mercado. Hasta abril, hay un cronograma de aumentos de precios regulados que ya es conocido. Las tarifas del transporte, el gas y la luz, tienen incrementos pautados. También subirá la educación, y otros factores volátiles, como los combustibles, que en este caso sufrirán por el valor internacional del petróleo. Todos esos factores están contabilizados por el Ejecutivo, que ya sabe que por otras subas estacionales (como la de la carne) el piso de la inflación esperada se elevará a un promedio de 2,8%.

La primera reacción oficial fue comunicada ayer por el BCRA. Después de haber habilitado, por segundo día consecutivo, un alza de la tasa de las Leliq, comunicó al mercado que en febrero endurecerá su objetivo de absorción de pesos. No será una buena noticia para el sector privado, que verá ortodoxia después de haberse ilusionado con el beneficio anunciado en el pago de aportes patronales.

Si bien era inevitable mostrar cautela frente al 2,9% de enero, el control monetario contribuyó a bajar los índices desde el pico de 6,5%, pero con la misma realidad (menos dinero en circulación) volvieron a subir. La tasa tampoco llegó a ser disciplinadora porque ya en la era Sturzenegger se admitía que su impacto era lento por al tamaño reducido del sistema financiero. El dólar no fue, porque en los últimos dos meses bajó más de lo esperado.

Si el mayor disparador de la inflación son las tarifas, la dureza del BCRA podría aletargar la recuperación. Los precios también crecen cuando las empresas creen que hay chance de recuperar márgenes. Entre diagnóstico y receta también hay brecha.