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Apostar a dar el salto

Por MANUEL SOBRADO

Director Ejecutivo de Grupo INSUD

Diversos factores, como la baja de los precios de los commodities que produce la región y las medidas proteccionistas de algunos de los principales compradores de estos productos, plantean un nuevo desafío para los países productores de materias primas.
Apostar a dar el salto
MANUEL SOBRADO
08/12/2019 | 14:02

Varios países de nuestra región, incluido Argentina, cuentan con condiciones naturales, suelos, climas especialmente aptos para la producción de materias primas. Sumado a esto, una larga tradición agropecuaria de su gente. Esta condición les ha permitido hacerlo de modo muy eficiente. 

Durante este período se ha incorporado tecnología a los procesos de producción, lo que posibilitó que en los principales cultivos se experimenten aumentos significativos en los rendimientos. 

La tecnología se ha ido sofisticando y perfeccionando. Comenzó con la inclusión de mejores equipamientos. Se amplió a los mejoramientos de los sistemas de riegos, luego la fertilización. Se dio un salto enorme con la siembra directa, técnica en la que nuestro país ha sido pionero y líder. Posteriormente el desarrollo de las semillas para hacerlas más resistentes y rendidoras. Con la masificación de internet, se potenciaron los sistemas de monitoreo climático y las máquinas en los campos aumentaron su automatización. Y hoy, con el agregado de la geolocalización y los sensores se puede contar con información precisa en tiempo real de la situación de los cultivos en cada metro cuadrado; o de cada animal. 

Gracias a estas implementaciones, en los últimos 20 años, según el Censo Nacional Agropecuario se incrementaron los rindes en los principales cultivos. En el caso del trigo un 38%, con el paso de 2.305 toneladas por hectárea a 3.181. El maíz mejoró su rendimiento 13% y el girasol 20%. La superficie sembrada en soja se duplicó y llegó a zonas del país que antes no hubiesen podido ser cultivadas. 

Sin embargo, diversos factores como la baja de los precios de los commodities que produce la región y las medidas proteccionistas de algunos de los principales compradores de estos productos plantean un nuevo desafío para los países productores de materias primas. En el caso de la Argentina, la inflación, la inestabilidad económica y las dificultades de acceso al crédito, han agravado esta situación y plantean un desafío aún mayor, el de agregar valor a nuestra eficiente producción primaria.

Para ello, la masificación de tecnologías disponibles, la incorporación de nuevas como la biotecnología y la integración de la producción primaria en la cadena de valor constituyen una oportunidad importantísima. Para poder aprovecharla es necesario, además de un marco de estabilidad macroeconómico que permita, entre otras cosas, el acceso al financiamiento en términos competitivos; un estímulo a la inversión en investigación desarrollo, superar las falsas dicotomías entre producción primaria e industrial. El futuro requiere de ambas, trabajando en forma coordinada e integrada. 

La Argentina cuenta con ciencia de avanzada y una tradición en investigación que se ve reflejada en los 3 premios Nóbel científicos que posee el país. Este conocimiento científico aplicado a la producción permite transformar productos y subproductos del sector primario en energías renovables, biocombustibles y bioplásticos, sólo por mencionar algunos ejemplos. 

Una forma de lograrlo es imitando lo que hacen otros países que pudieron dar este salto productivo: Una combinación de inversión privada en investigación y desarrollo con el incentivo del Estado para fomentarla y para vincular de manera virtuosa a la academia y la ciencia con el mundo empresario.