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Lilita Carrió: ¿Aliada indispensable o salvavidas de plomo para Macri?

Por MICAELA PÉREZ
La líder de la CC, uno de los pilares de Cambiemos, bloqueó el ingreso al Gobierno de radicales sumando tensión entre sus socios y empujó al Presidente a cerrarse más en su círculo aúlico, en lugar de buscar consensos para salir de la crisis.
Lilita Carrió: ¿Aliada indispensable o salvavidas de plomo para Macri?

07/09/2018 | 00:00
No participó in situ de ninguna de las febriles negociaciones del fin de semana en las que el Gobierno decidió "cambiar para que nada cambie", luego de una anunciada modificación del elenco ministerial para oxigenar a la administración macrista que terminó tras marchas y contramarchas, ingresos fallidos y renuncias que quedaron en el camino, apenas en un "ajuste" cosmético del Gabinete que dejó sabor a poco y la amarga constatación de un presidente dispuesto a cerrarse más sobre sí mismo y su círculo íntimo para enfrentar la crisis.

 

Pero aún sin estar, ella estuvo. Lilita Carrió, la líder de la Coalición Cívica y uno de los pilares de la alianza Cambiemos, parece haber revalidado títulos en la semana que termina como una de las figuras más gravitantes en la consideración presidencial, mucho más que buena parte de los dirigentes que integran la cada vez más frágil coalición de Gobierno.

"No fui a Olivos porque hablan pavadas durante horas y nadie decide nada. Que nadie se confunda: yo interpreto la voz del Presidente. Todo lo que hice este fin de semana desde la chacra y el Presidente desde Los Abrojos es una melodía frente a los grupos que querían sacarle todos los ministros", se sinceró la líder de la CC en una de sus habituales puestas en escena con las que suele alimentar su ego, además de los rátings de los programas de TV. Aunque, en este caso, frente a la perpeljidad de los más de 100 empresarios que la escucharon el lunes en el acto por el Día de la Industria de CAME. Para entonces, el mercado ya había decidido bajarle el pulgar al discurso del Presidente y contestarle a las medidas económicas anunciadas por el ministro Nicolás Dujovne con una nueva escalada del dólar. A Lilita, sin embargo, esa reacción no le preocupó demasiado: "Me parece muy bien que no hubo demasiados cambios" en el elenco gobernante, se regodeó. Y ayer, volvió a montar su "unipersonal" ante empresarios reunidos en el Latam Economic Forum.

Lo cierto es que mientras los mercados siguen sin creerle a Macri, el consenso social del que supo gozar se le escurre de las manos y sus aliados radicales ya no disimulan el hartazgo de tener que enterarse por los diarios qué se cocina en el seno del poder, la lilito-dependencia de Macri es lo único que parece mostrar signos de vitalidad en esta Argentina devaluada. La inquietud radical, claro, crece al compás de las incendiarias intervenciones mediáticas y en las redes de la líder de la CC que hasta logró bloquear, por ahora, el desembarco de Ernesto Sanz en el Gabinete, aunque debió tragarse la bronca por los desplazamientos de los vicejefes Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.

¿Sobrevivirá -y hasta cuándo- ese romance político que, con idas y venidas, disidencias visibles y otras veces encubiertas parece ser lo único que se fortalece al compás de esta crisis? ¿Son las explosivas declaraciones de Lilita (con sus teorías conspirativas de siempre que no hacen sino sumarle dramatismo a la crisis) el salvavidas de plomo que terminará por hacer naufragar a la alianza Cambiemos?

Política líquida

"El rendimiento político de Lilita ha exhibido siempre una curva de rendimientos negativos. Empieza siendo crucial, termina siendo tóxica. Hoy es nuevamente la ministra de Demolición de la Coalición, como lo fue durante la Alianza. Carrió es la principal barrera para la institucionalización de Cambiemos y natural aliada entonces de los cultores de la política líquida, como Marcos Peña y Jaime Durán Barba", sostiene el politólogo radical Luis Tonelli ante 3Días. Y advierte: "Las últimas bizarradas de Lilita nos hacen preguntar si no ha empezado ya un proceso de Cambiexit. Lo de ella ha sido siempre echarle nafta al fuego para luego, y ya desde afuera, lamentarse por el incendio".

 

En efecto; no son pocos los que están hoy en estado de alerta por "los daños colaterales" al Gobierno y al interior de Cambiemos provocados por la incontenible verborragia de Lilita, en medio de la angustia de una sociedad que se duerme y se levanta pensando en el dólar, mientras espera que el Presidente atine a mostrarle alguna luz al final del túnel asi como se ocupa de reclamarle sacrificios.

Para el analista Rosendo Fraga, las declaraciones de Carrió pueden no tener tanto costo en la opinión pública pero, sin duda, lo tienen en lo político. "En momentos difíciles para el Gobierno, en los cuales necesita generar consensos, declaraciones contra el peronismo, críticas contra el radicalismo y denuncias contra Ricardo Lorenzetti (el titular de la Corte) pueden generar conflictos", alerta. De hecho, el radicalismo ya hizo saber que está "al límite" con Lilita y le pidió al Gobierno que busque de una vez por todas controlarla, tarea casi imposible a la luz del carácter volcánico e imprevisible de la actual diputada.

"La independencia discursiva de Carrió respecto de la Casa Rosada pasó a ser un elemento altamente peligroso. Macri está en un momento muy vulnerable, en el que cada palabra debe ser medida con sumo cuidado. Y Carrió diciendo que la crisis la divierte puede ser un error sin retorno", dice el politólogo Julio Burdman.

No por nada la biógrafa del presidente, la periodista Laura Di Marco, contó alguna vez que uno de los mayores miedos de Macri era justamente no poder lidiar con la "emocionalidad desbocada" de Lilita, esa que la lleva un día a defender con uñas y dientes a a Lopetegui y Quintana y a oponerse a las retenciones al campo, en sintonía con el pensamiento presidencial, pero al otro a no tener empacho en disparar contra el propio Gobierno, como cuando puso el grito en el cielo por la suba de tarifas.

Ese factor "miedo", explica, en parte, la dependencia que Macri parece haber desarrollado con la líder de la CC y que este fin de semana quedó una vez más al desnudo. "Eso debe pesar, pero también está el hecho de que (Carrió) le viene muy bien a Peña para taponar el ingreso de sus enemigos del ala política del Gobierno", opina Tonelli. Y refuerza su argumento anterior: "Carrió es la natural aliada de la política líquida, Macri le ha dado una nueva oportunidad a ella; es una apuesta. Si falla, quizá recurra en última instancia a su ala más política. Ya será muy audaz no ser audaz y hacer cambios importantes de figuras de Gabinete", dice.

El sociológo Marcos Novaro coincide, y agrega: "La relación de Macri con Carrió es muy parecida a la relación que tiene el Presidente con Peña. Tiene una dependencia muy fuerte de ella y ella abusa de esa dependencia. Y Lilita, al igual que Marcos, ejercen una suerte de bloqueo sobre el Presidente" que le impide abririse para intentar generar consensos que ayuden a ponerle fin a la crisis.

Fraga, en cambio, relativiza la lilito-dependencia: "Macri tiene varias voces. Carrió es una, pero también lo es Peña y, en los últimos días, Frigerio y Stanley. Los presidentes suelen tener varias líneas moviéndose al mismo tiempo en diferentes direcciones", dice el titular del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría. Y añade: "A Macri, la proximidad de Carrió le refuerza el flanco ético. Y para ello, él le permite el acceso al poder e influir en las decisiones".

Burdman difiere: "Carrió es una aliada importante pero solo veo su influencia en la opinión pública, no en la gestión de la crisis ni en ninguna área de la administración. La diferencia es que en un contexto de elecciones, la alianza con Lilita tiene un sentido especial, porque ella tiene un volumen electoral que se puso de manifiesto en la campaña presidencial y en la última campaña en la Ciudad de Buenos Aires", recuerda.

"Si vas a tener oportunistas y traidores, me vas a perder a mí", le advirtió Lilita al Presidente en una charla telefónica que mantuvieron en las horas calientes del domingo. "Sos mi única socia en serio", la tranquilizó Macri. Mientras, la crisis sigue escalando, y para llegar al epílogo de esta historia aún restan varios capítulos por escribirse.