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"Hace falta un blindaje de los bancos centrales de los países avanzados para restablecer la confianza"

Por MICAELA PÉREZ
El economista imagina esa opción para el caso de que el adelanto del FMI no sea suficiente para garantizar el cumplimiento del programa financiero el año próximo. Además, dice que al margen de la falta de financiamiento, el problema está en la fuga de divisas. Anticipa una recesión prolongada, "como mínimo hasta el primer semestre de 2019", que complicará la campaña de Cambiemos.
"Hace falta un blindaje de los bancos centrales de los países avanzados para restablecer la confianza"

31/08/2018 | 00:00

"Acá no hay bala de plata, me parece que llegamos a una situación donde algún tipo de blindaje, que es mala palabra, pero de refuerzo de los organismos multilaterales o de los bancos centrales de los países desarrollados hace falta, por lo menos precautoriamente". El economista Guillermo Rozenwurcel no participa del Gobierno, pero se anima a conjeturar en una entrevista con 3Días a qué tipo de ayuda adicional podría apelar el Gobierno, si es que la clarificación del anuncio de que el FMI adelantará los fondos que la Argentina necesita para hacer frente a los vencimientos de la deuda hasta 2019 no resulta suficiente -como pareció anticipar la nueva estampida del dólar- para disipar el temido fantasma del default.

¿No alcanzó esta medida que anunció Macri para regenerar la confianza?

-El mercado no creyó en los anuncios y por eso el dólar y la prima de riesgo continúan en ascenso acelerado. La conducta de los inversores está generando una profecía autocumplida: Argentina parece ser capaz de ahogarse en un vaso de agua sino logra frenar la corrida. El mercado parece estar diciéndole al Gobierno: "show me the money". Yo planteo dos interrogantes: uno, que es un anticipo y no dinero adicional y, por lo tanto, si antes del anuncio faltaban para completar el plan en la eventualidad que no se renovaran los vencimientos de capital, unos u$s 8000 millones, esos fondos siguen faltando. Sí te permite cubrir el vencimiento grande en abril, que con los 3000 millones que les había anticipado el FMI no llegaban. Ahora, si se regenera la confianza, los pagos que faltan se van a poder obtener en los mercados. Si funciona, no lo vas a necesitar, porque te van a refinanciar; si lo tenés que usar porque no te refinancian, no será sencillo el resto del año. Usarlo sería el Plan C. Y, además, está la incertidumbre de que esto se sostiene si se aprueba el Presupuesto.

¿Y si no funciona, que sería la impresión hasta ahora, qué camino queda?

-Si no recobrás la confianza, las últimas barreras que te quedarían son quemar reservas y/o poner controles a la salida de capitales. Pero esa solución de ultimísima instancia arrasaría con la poca credibilidad restante.

Pese al fracaso de todas las medidas que se tomaron para frenar la corrida, Peña descartó cambios en el Gabinete...

-Sería lo lógico, los ministros deberían ser fusibles.

Lo que está claro es que afuera se percibe una situación más grave que la que muchos veían acá. De hecho, el anuncio apuntó a despejar el fantasma del default...

-Yo creo que objetivamente no está la solvencia del Gobierno y la economía en cuestión, pero vos podés tener un default por problemas de liquidez, no solo de solvencia; los problemas de liquidez se te transforman en problemas de solvencia, finalmente... Creo que hay un riesgo que por el momento es bajo, porque tenés una relación deuda-producto modesta, el rollover que tenés que hacer el año que viene no es descomunal, sobre todo en materia de deuda externa, porque seguís teniendo un sistema bancario muy chiquito pero que no está amenazado ni de iliquidez ni de insolvencia, y tenés tipo de cambio flotante, entonces, si llegás al default, es porque la crisis de confianza llegó a un estadio tan agudo que ninguna de esas condiciones alcanza.

¿Y ese escenario lo descarta de plano?

-No es imposible. Lo que pasa es que el Gobierno viene corriendo atrás de la corrida y el problema no es solo la interrupción del financiamiento externo sino, sobre todo, la fuga de divisas de los argentinos, que el último mes fue de más de u$s 2000 millones. No hay una bala de plata, me parece que llegamos a una situación donde algún tipo de blindaje, que es una mala palabra, pero de refuerzo de los organismos multilaterales o de los bancos centrales de los países avanzados hace falta, por lo menos precautoriamente. El FMI no es la única fuente externa a la que recurrir, un swap de bancos centrales, que sería mejor que no fuera de EE.UU, que algunos países europeos, el G20 acompañaran...

¿Pero ve esa voluntad en el exterior? Políticamente el mundo lo apoya a Macri, ahora poner plata no parece ser tan sencillo...

-Sí, pero el dinero privado y el público se comportan diferente, entonces los bancos centrales, los gobiernos miran una película más completa, hasta dónde se van a comprometer no sabemos, pero los intereses del sector privado y de los gobiernos no son necesariamente coincidentes. Si vos sos CEO de un fondo de un banco, lo primero es resguardar la solvencia, la liquidez y la rentabilidad de tu banco; si sos gobierno estás también preocupado por el efecto dominó, no sabemos cuánta repercusión puede tener una crisis argentina, pero no va a ser insignificante.

La confianza en el Gobierno está hecha trizas. ¿Por qué nada parece suficiente?

-Hay muchos grados de credibilidad, ahora necesitás que te crean que podés enfrentar la corrida, si tenés un refuerzo importante y algún tipo de garantía... Digo, no es cero la posibilidad de que la situación se agrave. Lo que el Gobierno puede hacer es mostrar que de algún lado va a tener las divisas para refinanciar los vencimientos, si eso no alcanza estamos fritos. El Gobierno necesita urgente recuperar la credibilidad para estabilizar la divisa y los mercados cambiarios. Pero hay una confianza que tiene que regenerar domésticamente, porque sino la conflictividad va increscendo. Y recuperar la confianza a nivel doméstico, genera muchas tensiones. El Gobierno tiene que tratar de honrar no solo la promesa que le hizo a inversores y empresarios sino repartir un poco en los sectores más afectados.

Uno escucha el discurso del Gobierno y la verdad que está monopolizado por la palabra ajuste, no atina a mostrar luz al final del túnel...

-Sí, creo que llegó tarde ese sinceramiento, pero es preferible lo que dijo Dujovne, que va a haber decrecimiento... Igual me parece que la caída del PBI va a ser superior, más cerca de 2% que de 1%. Y va a haber efecto arrastre.

Faltan 14 meses para las presidenciales, pero se vuelve a escuchar esto de que sólo el PJ tiene muñeca para surfear las crisis...

-Bueno, los peronistas han producido graves desbarajustes, es un mito en algún sentido, pero está instalado. También siempre les toca la buena y deja el gobierno cuando la situación se vuelve insostenible y la gente vota a otro. Los regímenes populistas son en esencia inestables: o derivan a una situación autoritaria o acaban perdiendo las elecciones. Este país es más resistente al riesgo de una experiencia autoritaria, entonces prevalece la inestabilidad. Creo que el Gobierno sigue teniendo la ventaja de que cae su imagen positiva, pero eso no lo aprovecha nadie por el momento. Si eso se va a sostener o no, es difícil, porque aunque se habla de recesión corta, se va a prolongar...

¿Cuánto estima que va a durar?

-Es muy problemático para el Gobierno, pero creo que todo el primer semestre de 2019, como mínimo, va a ser malo. Encima los efectos sobre el empleo tienen cierto rezago, recién ahora comienzan a percibirse y cuando la economía repunta, el empleo tarda en recuperar.

¿Sigue habiendo descoordinación en la política económica?

-Sí, la política tarifaria sigue siendo inconsistente, sobre todo en combustibles, les tenés que bajar el margen de rentabilidad a la extracción, estás financiando a las empresas extractivas y a la distribución con recursos de los consumidores. No tiene sentido, y menos en una situación así, asegurarle los precios de frontera, tiene que haber una cierta relación porque hoy cubren en exceso los costos, exigiles eficiencia. Falta alguien que mire la película, hay anuncios que vuelven atrás, estás contra la espada y la pared y tenés que cortar el gasto, pero pichulear con el sistema universitario y el Conicet es de cajón que te va a volver para atrás; reconocé por lo menos que en una situación transitoria tenés que revertir algunas rebajas de impuestos...

¿La baja en las retenciones a la soja?

-Las retenciones hoy se justificarían. Siempre estuve en contra, pero ante una urgencia, con una devaluación como la que tuviste... además el aumento de los alimentos es dramático, no puede estar ausente de la mirada del Gobierno. Es un error serio.

 

"Hay que abrirle el juego a la oposición"

 

Mencionaba que el acuerdo por el Presupuesto es clave. ¿Cuál es su expectativa?

-Creo que va a haber arreglo, hay también del lado de los gobernadores incentivos para que la cosa no se desmadre, porque ellos son oposición pero son gobierno en las provincias, no les conviene (no arreglar). Ahora, me parece que el Gobierno sigue con una lógica de negociación que a mí no me gusta, cuestión por cuestión, gobernador por gobernador, primero hay que encontrar interlocutores, de alguna manera le tenés que dar un cierto espacio en las negociaciones, les tenés que dar un lugar en el Gobierno. Por ejemplo, pusiste a Dante Sica, que es peronista, y no lo mostraste como fruto de una negociación. O sea, desaprovechan cosas desde el punto de vista político. Y creo que hay algunos pocos ministerios que no son centrales para el corazón de la política que podés ofrecerlos a alguien fuera de Cambiemos. Hay gobernadores dispuestos a hablar: Schiaretti, que no tiene ambicines presidenciales, Urtubey, que tiene aspiraciones pero tiene la idea de que si va a ser presidente no puede recibir un país hecho bolsa. Al menos dirás "lo intentamos y no tuvimos eco".