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Impuesto a los envases: otro impuesto regresivo

En estas líneas se analizan las implicancias que tendría la eventual sanción de la llamada ley de envases sobre los sectores de menores ingresos, y el peso que sumarían a una ya elevada presión impositiva.

En primer lugar, recordemos que un gravamen se considera regresivo cuando representa una mayor carga para los consumidores o individuos de menores ingresos. Por el contrario, un impuesto es progresivo si a mayor nivel de capacidad contributiva será mayor el porcentaje de impuesto a erogar.

Cada vez que vemos cómo se conforma la recaudación en la Argentina, comprobamos que los impuestos que tienen que ver con el consumo son los que más aportan.

Cuando nos enteramos el porcentaje de impuestos que hay incluidos en cada producto que llega al público, rara vez encontramos algo que tenga una carga tributaria inferior al 40%. 

Claro, solamente el 21% surge de un solo impuesto que es el IVA. El análisis de la forma en que se aplica el impuesto sobre los ingresos brutos nos muestra que un producto fabricado por un contribuyente, distribuido por otro y vendido finalmente por un comerciante, fácilmente alcanza otro 20% de costo para el consumidor final.

No vale la pena enunciar los otros impuestos nacionales (Ej. impuesto al débito), provinciales (Ej. sellos) o municipales (Tasa de Seguridad e Higiene) que hay que pagar además del Impuesto a las Ganancias por todos los productos que se comercializan.

Todos sabemos que los ingresos que obtiene una persona primero se destinan para cubrir los gastos de comida de su familia y luego para todo lo demás. Con lo cual, cuanto menos gana una persona mayor es el porcentaje de sus ingresos destinado a pagar sus alimentos y, en consecuencia, a pagar impuestos.

En un país donde la mayoría de la gente está por debajo de la línea de pobreza, es obligatorio concluir que para la mayoría de los ciudadanos el 100% de sus ingresos se utiliza para pagar los alimentos.

Por lo tanto, si avanzara el proyecto del "Impuesto sobre los envases" solamente lograría empeorar la situación de la mayoría de los argentinos que solamente tienen ingresos que alcanzan para su subsistencia.

Al incrementarse el precio de los productos, más personas estarían aún por debajo de la línea de pobreza y mas serían los que destinarían el 100% de sus ingresos solamente para alimentar a sus familias. Por la forma en que se aplicaría el "impuesto sobre los envases", su impacto en el precio del producto sería muy superior a su alícuota nominal (3%).

Los subsidios y planes que paga el Gobierno para compensar la falta de puestos de trabajo, se utilizan en su totalidad para comprar alimentos, por lo tanto, bajar la carga tributaria de estos bienes también lograría mejorar el efecto paliativo de los planes sociales.

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