Héctor Méndez, un pragmático que sabe poner el freno a tiempo

El titular de la UIA ocupa por tercera vez la presidencia de la entidad comos figura de consenso. Forma parte de la lista Celeste y Blanca, de posición liberal y aperturista, pero tiene buen diálogo con sus opositores internos. Fanático de los autos de lujo, dejó el discurso conciliador para criticar al Gobierno tras el resultado de las PASO.

Héctor Méndez llegó por tercera vez a la presidencia de la Unión Industrial Argentina por ser la figura de consenso entre los distintos sectores enfrentados en la interna de la mayor gremial empresaria del país. No era la primera vez que le pasaba, su primera gestión en la UIA en el 2004 fue también producto de la negociación entre dos sectores al borde de la ruptura que encontraron en el fabricante de plásticos a quien unificaba las distintas posturas que disputaban espacios de poder puertas adentro del coqueto edificio de Avenida de Mayo.


Si bien sus declaraciones resonantes le han traído con frecuencia dolores de cabeza y duras peleas con el Gobierno, Méndez ha sabido retractarse o dar marcha atrás cada vez que fue necesario en busca de recomponer las relaciones. La última vez, con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, que se sintió ofendido porque el titular de la UIA dijo en una entrevista con un diario salteño que hace falta un ministro de Economía fuerte en la Argentina. Uno de los empresarios más cercanos a él dentro de la UIA asegura que Méndez llamó por teléfono al ministro para aclararle sus dichos, que luego también intentó rectificar en los medios, aunque con poco éxito.


"Avanza, y si el contexto es hostil y requiere retroceder, lo hace, no choca el auto", lo describe uno de sus colegas con una metáfora no casual para un hombre que es fanático de los autos y tiene una colección formada por modelos antiguos y lujosos vehículos modernos. Por su pasión fierrera, se lo puede ver conducir los últimos modelos de Audi, BMW y Mercedes Benz. Pero también hay en el garaje de su departamento de la avenida Libertador una Ferrari, un Porsche y un Mercedes Benz ala de gaviota, que es su orgullo. Con algunos de esos automóviles ha participado en competencias de regularidad junto a su hijo mayor, Fernando.
Méndez es un pragmático y eso le permite transitar un lugar de poder en tiempos turbulentos. Llegó a la UIA como presidente de la Cámara del Plástico donde se erigió como hombre fuerte por contar con el apoyo de las grandes empresas del sector y por tener un diálogo fluído con la Unión de Obreros y Empleados Plásticos, el gremio que lidera el moyanista Alberto Murúa.


Su empresa, Conarsa, se especializa en contenedores plásticos de basura, bandejas y cajones que se usan para cargas y depósitos. La pyme tiene negocios actualmente en la Argentina, pero supo avanzar en el mercado brasileño obteniendo la concesión para instalar los cestos de residuos de la ciudad de San Pablo. En su empresa tiene fuerte participación su hijo Fernando, quien asumió un rol más protagónico cuando el empresario debió ausentarse por problemas de salud en los últimos años.

Liberal y aperturista
En la central fabril forma parte de la lista Celeste y Blanca, definida por tener una posición liberal y aperturista. En la agrupación participan, entre otros, Daniel Funes de Rioja, por la alimenticia Copal, Federico Nicholson, por la azucarera Ledesma, Juan Carlos Sacco, por los industriales gráficos, Miguel Acevedo, de la aceitera Deheza, y Cristiano Rattazzi, de la automotriz FIAT. Todos ellos buenos amigos de Méndez, con quienes comenta su pasión por los automóviles y a muchos de los cuáles invita a navegar frecuentemente en su barco que mantiene durante el año en el Club Náutico Argentino y que lleva todos los eneros a pasar la temporada a Punta del Este.


Pero Méndez ha sabido cultivar buena relación con gran parte de la lista opositora a su agrupación, llamada Industriales e identificada con una posición más proteccionista. Aunque no comparta algunas ideas, tiene buen diálogo y cena frecuentemente con el textil José Ignacio de Mendiguren, con Luis Betnaza de Techint y con Adrián Kauffman de Arcor en el coqueto restaurante Bengal, pegado a la Cancillería en el barrio de Retiro.
Esas salidas, al igual que la intensa agenda de eventos gremiales empresarios lo tuvieron casi dos años ausente por problemas de salud. Méndez luego de intentar vencer un importante sobrepeso con estrictas dietas guiadas por el nutricionista Máximo Ravenna, se realizó una cirugía de by pass gástrico que le permitió bajar de peso significativamente, sin embargo sus rodillas quedaron resentidas y tuvo que someterse a una intervención en ambas piernas que lo tuvo un largo período en reposo y aún hoy le requiere el uso de un bastón. Coqueto, Méndez, eligió un modelo similar al que usaba Amalia Lacroze de Fortabat, transparente, para intentar disimular lo máximo posible el apoyo.


No es un hombre con una pertenencia partidaria o un compromiso con una agrupación política que lo condicione a la hora de dirigir la UIA. Además, ésta es una entidad compleja y Héctor tiene la virtud de dialogar con todos, lo describe un hombre fuerte dentro de la central fabril.

Su relación con el polémico Moreno
Además, el empresario siempre ha mostrado interés por ocupar el cargo que para muchos era una silla eléctrica en un año electoral y con un Gobierno poco permeable a las críticas. Dentro de Industriales aseguran que el ascenso en esta última gestión está directamente relacionado con su cercanía al secretario de Comercio, Guillermo Moreno. El polémico funcionario fue quien apoyó el nombre del industrial plástico delante de la presidenta Cristina Kirchner cuando en la UIA se discutía la sucesión de De Mendiguren, y le ganó la pulseada al ministro de Planificación Julio de Vido que promovía a José Urtubey, de la Unión Industrial de Salta y hermano del gobernador de esa provincia. Algunos empresarios que conocen esa relación con Moreno intuyen la mano del secretario de Comercio detrás del cruce de Méndez con Hernán Lorenzino.


En cambio, un economista que lo ha asesorado en diversas oportunidades durante sus distintas presidencias en la UIA cree que en el cruce con Lorenzino el empresario busca marcar posición para poder negociar. Es un hombre astuto, que sabe correr la línea y cuando todos creen que retrocede, termina obteniendo más de lo que tenía originalmente, coincide uno de sus pares en la entidad.


Lo cierto es que Méndez pasó de asumir en abril con un discurso conciliador con el Gobierno a ser un crítico de la gestión después de las PASO en las que el oficialismo salió derrotado. Un viaje a Europa con su esposa, Carmen, y sus hijos, que incluyó un encuentro con el Papa Francisco -el nombre que tiene su hijo menor, a quien todos definen como su debilidad- resultó la excusa perfecta para salir de escena en medio de la tensión que él mismo generó con el Gobierno. Soldado que huye sirve para otra guerra. n 3D

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