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Zuazo: "Hace falta un rol más activo del Estado para regular Internet"

Natalia Zuazo habla sobre su último libro, Los dueños de Internet, y explica de qué se trata lo que denomina "El club de los cinco", un selecto grupo de empresas que hoy monopolizan el mundo digital. Además, alerta sobre la "institucionalización" de la desigualdad en la Web y pide poner luz sobre "la oscuridad de las corporaciones".

Zuazo:

La periodista y politóloga especializada en tecnopolítica, Natalia Zuazo, acaba de publicar su último libro: Los dueños de Internet. Cómo nos dominan los gigantes de la tecnología y qué hacer para cambiarlo. A lo largo de sus páginas, la autora aborda a las cinco empresas -Google, Microsoft, Facebook, Apple y Amazon- a las que "en este preciso instante, la mitad de las personas están conectadas" y explica cómo se convirtieron en grandes monopolios que no hacen más que institucionalizar la desigualdad, a contramano de lo que se creía en la década de los 90, con la llegada de Internet.

En un mano a mano con 3Días, Zuazo habla sobre "El club de los cinco" y sobre cómo impactan a las distintas industrias; echa por tierra la creencia de que firmas como Uber o AirBnB sean "economías colaborativas"; pone sobre la mesa el surgimiento de un nuevo imperialismo y extractivismo, así como también apela a un rol más activo por parte del Estado.

- En el libro hablás de "El club de los cinco". ¿Qué sería?

-Me hice una imagen de un neoimperialismo: un grupo de pocas manos que concentran mucha riqueza. Mi pregunta básica es cómo afecta eso a distintas industrias de nuestra vida cotidiana. Cómo Microsoft domina en la industria de la educación, cuáles son las excusas que suponen en la industria de la tecnología. Cómo Google monopoliza los datos, entonces, vamos a tener problemas con la Inteligencia Artificial; cómo Facebook lo hace en el caso de las noticias, y cómo Uber, en el caso del transporte, que tiene que ver con las ciudades. Cada empresa, para mí, es una excusa para hablar de un tema. La tecnología y la educación; la tecnología y los datos personales; la tecnología y las noticias; y la tecnología y las ciudades. Tomo esas empresas, no es que estoy en contra de ellas. Yo quiero decir qué hacemos nosotros con esa relación, por eso siempre está la pregunta política.

- ¿Cómo sería este nuevo imperialismo?

-Es una metáfora, una imagen que procede de ver que hoy, el 50% de las interacciones que realizamos todos los días están vinculadas con pocas empresas, con cinco o seis, según dónde vivamos. Entonces, es como que nos hubieran dividido nuestro mundo digital. Parece que estas empresas se repartieron esa torta de integraciones digitales, y que no tenemos posibilidad de salirnos de ese poder. Es una metáfora. También, tiene que ver mucho con la lógica extractivista de muchas empresas, por ejemplo, Uber o AirBnB, que se llaman a sí mismas -y se hacen llamar- "economías colaborativas" pero, no lo son. Una economía colaborativa se caracteriza por una relación en la que las dos partes ganan más o menos lo mismo. Es una relación de colaboración pareja.

- Y, con estas empresas, eso no ocurriría...

-No, porque las compañías se llevan, en principio, el 25 ó 30% de cada interacción. Pero, por otro lado, la mayor parte de estas empresas tienen unos sistemas financieros en los cuales no pagan impuestos y, además, sacan la plata de los países a través de paraísos fiscales, que son mecanismos de evasión impositiva. Entonces, es un extractivismo: te estás llevando el oro de esos países a tu, si querés, colonia o metrópolis, y no estás dejando nada ahí. En un mundo que tiene problemas fiscales, suponer que podemos vivir con empresas que tienen estos mecanismos, se rompe en algún punto: tenemos que volver a pensar qué pasa con estas empresas que tienen esta operación. Mientras sigan existiendo los paraísos fiscales, y estos mecanismos de evasión de impuestos, lo único que hacemos con la desigualdad es institucionalizarla. Puede ser horrible hablar de estos temas, pero se institucionaliza un modelo de desigualdad.

- ¿Cómo les advertirías a los usuarios sobre el efecto de "El club de los cinco"?

-Me parece que tenemos que mirar más a las corporaciones y a la oscuridad de las corporaciones, cualquiera sea ella. Hay una frase que repito, que es de Julian Assange, que es que las personas, respecto de la tecnología, somos muy transparentes, ofrecemos mucho y damos muchos datos, y las corporaciones, todavía, son muy oscuras. Y creo que el periodismo sigue teniendo un sentido, mientras nos muestre, también, los lados oscuros o los grises de algunas corporaciones. No siempre para criticarlas, sino para entender qué tenemos que ver nosotros con ellas y qué les damos.

- En el libro ponés en dudas que Internet nos dé mayor libertad, y desmentís que nos lleve irremediablemente al progreso. ¿En qué lo ves?

-Eso fue una idea muy de los 90s, muy del principio de Internet, como una nueva esperanza. Yo digo que eso, por supuesto, sigue pasando en muchos aspectos o en algunas plataformas, como Wikipedia, que nos han abierto posibilidades de comunicación, pero yo digo que, si eso va acompañado de monopolio, de monopolios que regulan la palabra, como puede ser Facebook, o monopolios de telecomunicaciones, como hoy existen en la Argentina: dos grandes monopolios que dominan la infraestructura de conectividad, hay un monopolio que tiene el 56% de las conexiones a Internet. Bueno, eso siempre va a ser un peligro respecto de la libertad, no importa quiénes sean. Pueden cambiar de manos, pero que unos pocos tengan la posibilidad de conectarnos, siempre va a ser un problema. Por eso, en las telecomunicaciones, en Internet, el tema de la pluralidad, siempre empieza con la pluralidad de actores.

- ¿Y por qué en este tipo de negocios no se discute la concentración, pasan como "desapercibidas", como planteás en el libro?

-Eso tiene sentido porque estamos en un nuevo tipo de concentración, por eso marco la diferencia entre el petróleo o los ferrocarriles, que se plantea: "Tenés que desinvertir, no podés tener tantos pozos en tal región o tiene que haber un regulador del precio del petróleo". Son mercados que ya conocíamos, y que la economía, en algún momento, o los países, se enfrentaron a esa situación, y se reguló para que fuera un poco más equilibrado. Por eso, a estas plataformas, trato de encararlas desde este punto: entendamos cómo funciona económicamente su modelo de negocio. Bueno, la base es una innovación en la que invierten, pero que llega un momento en que no invierten tanto, pero, una ganancia adicional por cada dato. Y esos datos son, te diría, infinitos. El punto es: qué hacemos con los datos, que son el oro de esas compañías. Ahí hay muchas propuestas, pero, en un punto, si los Estados no se involucran con cómo se regulan esos datos, esas compañías siguen creciendo. Creo que estamos en el momento de preguntarnos: tenemos una nueva criatura.

- Criaturas que no son los dueños de los medios de producción...

-Claro. Y, por otro lado, estamos un poco obligados a estar, porque todos están, y no hay más opciones.

- También mencionás que el actual modelo de negocios son plataformas como, por ejemplo Uber, que no tiene autos. ¿Qué efectos puede traer para la economía o para el trabajo?

-El efecto es que es muy difícil. Como esas empresas son muy buenas en lo que hacen, tienen una innovación y la hacen muy eficiente, después, es muy difícil que uno pueda salir. Si todos tus amigos están en Facebook o en Instagram o en donde sea, el precio que pagás por no estar es caro. Entonces, lo difícil ahí es cómo se generan otras plataformas para hacer lo mismo, con otros sistemas tal vez, pero en las cuales quieras estar. O, si toda la oferta está en una plataforma, cómo vas a hacer para ir a otra. Bueno, ése es el gran problema de la innovación y por la cual cito a una investigadora muy interesante, Mariana Mazzucato, que dice que ahí el Estado tiene que recuperar la posibilidad de innovar, de ser motor de la innovación, para que surjan otros.

- Remarcás que el uso de los servicios parecería gratuito pero, no lo es. ¿Por qué?

-Hay una frase muy famosa, en ese sentido, que es que "el producto sos vos". El producto, puede, para vos, ser gratuito, pero vos, a cambio, el intercambio que se hace para utilizar ese producto, es que las compañías, a través de tus datos personales, construyen perfiles de vos como consumidor, como usuario, y te ofrecen productos y servicios que quieras comprar. Ése es el intercambio: es el modelo de negocios de Internet en general. Eso, para mí, es muy evidente pero, a veces, no lo es. Hay que seguir hablandolo, también, en términos de derechos del consumidor.

Por su nombre

"Siempre quise ponerle nombre a las cosas, entre otros, a los dueños de Internet, porque también, yo tengo un desafío permanente, que es ir en contra de esta forma de contar la tecnología como muy lavada. Y tiene mucho que ver que las empresas pongan mucho dinero en prensa, marketing", dice Natalia Zuazo al contar cómo surgió la idea de escribir Los dueños de Internet y confiesa: "Es muy difícil hablar de la tecnología de una manera no celebratoria".

Además, acota un dato alarmante: "Antes había 35 empresas en las cuales distribuíamos nuestros usos de la tecnología. Hoy, esas empresas se redujeron a cinco". A lo largo del libro, la politóloga no hace más que ponerle nombre a ese acotado grupo de empresas.

Comentarios2
sebastian C.
sebastian C. 29/07/2018 11:46:11

Basta de más regulaciones y estado, este solo causa daño y nos corta la libertad

piopio
piopio 27/07/2018 10:19:44

Esta muchacha no diferencia entre Internet y "empresas", en todo caso lo que hay que regular son las empresas no internet.

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