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Vinos y puntajes: un dilema del consumidor

En algunos mercados internacionales, a la hora de elegir un vino muchos consumidores se guían por los puntajes que otorgan los grandes críticos. En Argentina esos guarismos son relativos y pesan otros factores.

La forma estándar de calificar un vino es la famosa escala de 50 a 100 puntos. Las publicaciones especializadas como Wine Spectator o The Wine Advocate, además de todos los grandes críticos del mundo, empezando por el afamado Robert Parker, utilizan este sistema para dar a conocer su opinión sobre un determinado vino. Asimismo, las bodegas suelen hacer alarde de sus altas puntuaciones y comunicarlas por todos los medios, incluso haciendo collarines para la rápida identificación de sus botellas.
Sin embargo, resulta bastante paradójico que los consumidores se guíen por un puntaje al momento de elegir una etiqueta. ¿Por qué? Básicamente porque la degustación es una experiencia sensorial y personal, completamente subjetiva, y como tal, cambia sustancialmente de un individuo a otro. Objetivamente, la calidad es indiscutible, pero el gusto por un vino es absolutamente individual. Los críticos extranjeros pasan dos o tres días por Argentina, prueban nuestros vinos y los puntúan, tomando como referencia, lógicamente, su paladar de origen, lo que hace aún más subjetiva la experiencia.
Rara vez los periodistas investigan con detenimiento los terruños y bodegas, y prácticamente nunca logran entender qué es lo que conmueve tanto de ciertos vinos tradicionales argentinos, totalmente inentendibles para su paladar world style. Y si bien estos números no ejercen gran influencia sobre los enófilos locales, sí son una referencia válida para los mercados y consumidores internacionales. Ahora bien, detrás de este enjambre de puntajes hay vinos que fueron muy bien puntuados por su calidad, que es lisa y llanamente excepcional. Estos, son algunos de los vinos argentinos mejor y más atinadamente puntuados:
n Casarena Icono Blend 2013 Este corte de Malbec y Cabernet Sauvignon se alzó con 95 puntos Parker. Es un perfecto equilibrio entre fruta y especies muy sobrias y elegantes; en el paladar es potente, de taninos agarrados y gran acidez. Muy compacto, terso en el paladar y con un largo final de boca. Puede guardarse varios años.

- Teho Malbec 2013
Un genuino ejemplar del Valle de Uco muy singular; algo mineral, con notas de tinta china y frutas negras profundas (95 puntos Parker). En boca es delicado, de gran textura y mejor acidez. De muy poca producción; casi un vino de culto. Aún está joven; mejorará con más tiempo en botella.

- Sapo de Otro Pozo 2012
Sorprende el nombre de este tinto de la bodega Mosquita Muerta; de un perfil bien internacional y moderno, de esos que gustan a todos los paladares. Mezcla Malbec, Syrah y Cabernet Franc de distintas zonas mendocinas, lo que lo transforma en un vino autoral. Un vino para acompañar comidas contundentes.

- Rutini Antologia XXXVIII 2012
Un vino de partida limitada de la casa Rutini, con uvas de Tupungato (93 puntos Parker). Sensual, expresivo, de estilo mendocino aggiornado a estos tiempos. Es un blend de Malbec, Petit Verdot, Merlot y Cabernet Sauvignon de Tupungato. Un tinto profundo, algo especiado, con notas mentoladas y de canela, producto de su crianza en barricas.

- Magdalena Toso 2012
El enólogo estadounidense Paul Hobbs logró 92 puntos Parker con este ejemplar bien moderno, concentrado y compacto, con evidente crianza en madera y taninos jóvenes. Este blend de Malbec y Cabernet Sauvignon es de textura briosa pero con mucha fruta negra y jugosidad en el paladar. Amante de los vinos de estilo internacional.

- Noemía 2012
Obtuvo 95 puntos Parker, pero muchos críticos internacionales no dudaron en calificarlo como "el mejor Malbec argentino". Elaborado con uvas de Río Negro, fermentado con levaduras indígenas del viñedo y criado en barricas de roble que en Argentina solo consigue su enólogo, el danés Hans Vinding-Diers. Amable y complejo al mismo tiempo, es de una sofisticación sin igual.