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Vinos y comidas, la armonía perfecta

Un adecuado maridaje entre un plato y un vino es capaz de enaltecer el sabor de ambos. Sin embargo, son incontables los diferentes estilos y características que tienen los blancos y tintos, al igual que las preparaciones posibles para acompañarlos.

Vinos y comidas, la armonía perfecta

Probar diferentes cepas y estilos de vinos para acompañar distintos platos durante una experiencia gastronómica es una modalidad que se impone cada vez más entre los amantes del buen comer. Es el tradicional concepto de "maridaje", una palabra que comenzó a escucharse en Buenos Aires a fines de los 90, con el nacimiento de los sommeliers argentinos, y que remite a la combinación armónica entre un plato de comida y una copa de vino. Es que, ya se sabe: el vino es la única bebida capaz de realzar el sabor de las comidas.

Antes de empezar a recorrer el camino de los maridajes, hay que tener en cuenta una máxima indiscutible: la subjetividad lo es todo; nadie mejor que nosotros mismos para determinar lo que nos gusta.
Como vivencia individual que es, el disfrute de un plato y una copa de buen vino no solo tiene que ver estrictamente con esos productos sino que hay muchos otros factores: el estado de ánimo, la compañía, la temperatura ambiente, etcétera. Y si a esto le agregamos que cada organismo asimila los gustos, sabores y texturas de diferente manera, entonces la conclusión es contundente: es imposible generalizar.

Así y todo, hay algunas reglas básicas para seguir:

- Lo mejor es empezar con un vino ligero, refrescante, como un Sauvignon Blanc, para luego ir subiendo en intensidad con blancos o tintos con más cuerpo.

- La estructura de la comida es clave: cuando uno elige un plato liviano, el vino deberá ser también liviano, e igual de cierto es lo contrario.

- Una combinación exitosa no solo depende del producto en sí mismo, sino también de la preparación, la forma de cocción, los aderezos y los acompañamientos.

- A las carnes les vienen muy bien los taninos de los vinos tintos para así limpiar el paladar y dejarlo preparado para un nuevo bocado. Cuando más grasa tenga el corte de carne, más taninos deberá tener el tinto que lo acompañe.

- Las preparaciones como escabeches, ceviches y algunas ensaladas, todas de marcada acidez, van a la perfección con blancos como el Torrontés.

- Para descubrir gustos y preferencias es muy importante prestar atención cuando se prueban comida y vino. Cuando se trata de subjetividades, como los gustos personales, una sutileza puede hacer la diferencia.

- Los distintos quesos tienen interminables combinaciones. Según el tipo, quedan mejor tintos, blancos y hasta vinos dulces. Para aprender es indispensable probar.

- El maridaje regional nunca falla: pruebe una empanada salteña con un vino de Cafayate y lo comprobará.

- Vinos de postre dulces, como los cosecha tardía, pueden combinarse con algún postre a base de frutas, como un cheesecake de maracuyá o, más sencillo de hacer en casa, una brochette de frutas con ananá, mango, sandía y melón con alguna hojita de menta.