Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Viaje al oscuro universo de las apuestas que deja expuesto al tenis mundial

Un informe de la BBC reveló que más de 45 partidos de la última década están siendo investigados por presunto fraude. La trama incluye a tenistas argentinos y a varios top ten. Djokovic, número uno del mundo, dijo que lo quisieron sobornar, mientras Federer tomó distancia y pidió que se conozcan nombres antes de expresar su opinión

Viaje al oscuro universo de las apuestas que deja expuesto al tenis mundial

Nikolay Davydenko es ruso, tiene 34 años, aspecto de 60 y por su prototipo físico bien podría pasar como cajero de banco. Su expresión es la de un hombre sedentario, bien lejano al deporte. Pero el "Androide" -como lo apodaba David Nalbandian- fue tenista hasta hace dos años, cuando decidió retirarse. Y bueno. Muy bueno. Ex número tres del ranking mundial y dueño de un revés a una mano prodigioso, fue campeón del Masters, de otros 20 torneos y semifinalista del US Open y Roland Garros. Recaudó, durante 15 años de carrera, u$s 16 millones.

Ya alejado de la actividad, Davydenko volvió a ser noticia en el inicio de la temporada tenística en el Abierto de Australia. En medio de un escándalo de corrupción que salpica al tenis, su apellido es el más potente en los más de 45 partidos de la última década que están bajo la lupa por presunto fraude vinculado al multimillonario negocio que representan las apuestas deportivas. Y junto con él, aparece pegado Martín Vassallo Argüello, ex tenista argentino de 35 años, con una carrera valiosa, pero mucho más terrenal que la de su colega.

El 31 de julio de 2007 se enfrentaron en los octavos de final del torneo de Sopot, en Polonia. Davydenko era el número 4 del mundo; Vassallo, el 87º. En el primer set hubo lógica y el ruso se impuso 6-2. En el segundo, el argentino sorprendió y ganó 6-3. En el tercero se imponía 2-1 hasta que, sin evidenciar molestias, Davydenko decidió retirarse. Vassallo pasó a cuartos, pero la historia recién comenzaba.

Meses después se conoció que aun durante el set inicial, cuando Davydenko dominaba, las apuestas a favor de su rival se incrementaron por u$s 7 millones. La agencia Betfair, por ejemplo, suspendió el pago de las ganancias por irregularidades. Un año más tarde, ATP informó que "no se encontró evidencia de violación de las reglas ni por el señor Vassallo Argüello ni por el señor Davydenko".

De ese comunicado se aferró ayer Vassallo Argüello, cuando las sospechas volvieron a saltar a la luz, después de que la BBC difundiera mensajes de texto que lo comprometen. El suyo no fue el único caso de un tenista argentino acusado por ser parte de un entramado de apuestas ilegales. Carlos Berlocq, aún en actividad y entonces 89º del mundo, fue investigado por un partido en la primera ronda de Wimbledon en 2006, ante el local Richard Bloomfield (259º) en el que, según reproducen los medios aquellos días, "se apostaron inusuales sumas de dinero" a una derrota de Berlocq. Perdió 6-1, 6-2 y 6-2 en 78 minutos. El año pasado, un duelo entre Agustín Velotti y el ucraniano Denys Molchanov en el modesto Challenger de Dallas, también fue investigado.

Novak Djokovic, número uno del mundo y uno de los jugadores más exitosos de la historia, dijo que en 2007 le ofrecieron u$s 200.000 por perder. Se negó y, directamente, renunció a jugar el torneo en cuestión: San Petersburgo, en Rusia. Roger Federer, máxima leyenda del tenis, dijo que quiere "nombres" antes de opinar. El de las superestrellas, con excepción del caso Davydenko, no es el mercado preferido de los apostadores. Los torneos más chicos, con tenistas que se ubican debajo de los 100 mejores y que cobran premios que no alcanzan para más que costear los gastos por viajes, son el paraíso de aquellos que timbean con el tenis.

El ATP de Palermo, en el sur de Italia, dejó de jugarse en 2006 en medio de múltiples acusaciones sobre partidos arreglados. "Era un casino", cuentan tenistas que participaron de ese torneo. Esa realidad llevó a muchos jugadores al borde de la huelga en 2011, cuando se supo que ATP sólo repartía en premios oficiales el 13% de sus ganancias anuales. De ese número, un 90% se lo llevan los tenistas de élite, los top ten. El resto, raquetero al hombro, viaja por el mundo y se convierte en el negocio ideal de aquellos que ven en el deporte blanco una oscura pero seductora oportunidad.