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DOMINGO 21/04/2019

Ventaja de los oficialismos en las elecciones y la suerte de Macri

Un estudio sobre las elecciones en América Latina de los últimos 40 años destaca que los oficialismos siempre corren con mayores posibilidades de ganar nuevamente una elección presidencial.

Ventaja de los oficialismos en las elecciones y la suerte de Macri

Es una ley de la realidad electoral de los últimos 40 años. En los países de América Latina, los oficialismos siempre corren con ventaja para poder ganar nuevamente una elección presidencial. Los recursos económicos para hacer campaña y la vidriera que brinda el poder los deja en una posición inmejorable para estirar su mandato por un periodo más.

Basta recurrir a las estadísticas para comprobarlo. Un estudio sobre las elecciones en América Latina realizado por el politólogo Javier Corrales -profesor de Ciencia Política en Amherst College, Massachusetts, Estados Unidos- destaca que desde mediados de la década del 80 hasta el 2015 -año de la investigación- obtuvieron su reelección 21 presidentes latinoamericanos de los 23 que intentaron seguir en el poder. La tendencia de los mandatarios en ejercicio a ganar es un récord estadístico muy fuerte que sólo se rompe cuando la economía está por el piso, dice el informe del académico estadounidense de origen dominicano.

El politólogo argentino Andrés Malamud investigador de la Universidad de Lisboa- coincide. "La tasa de reelección presidencial en América Latina es del 90%. La probabilidad de retorno, el llamado come back presidencial, también es un fenómeno familiar pero con menos éxito que el de las reelecciones", destaca.

En la Argentina, la ventaja de los oficialismos se da con énfasis en las provincias, donde suele existir un fuerte anclaje del caudillaje y la prebenda política, una baja calidad democrática, y un alto porcentaje de empleados públicos, que temen perder sus trabajos con el cambio. Incide, además, el hecho de que las campañas locales no incluyen como eje del debate a los temas prioritarios para el electorado, como las crisis económicas, la inflación o la inseguridad, que son responsabilidad de la Nación.

Pero dadas estas características feudales y localistas de los gobiernos distritales, los comicios provinciales no se pueden comparar con las elecciones generales ni incluir en la tendencia regional. En su informe, Corrales cita tres razones adicionales a los recursos estatales, necesarios para que se materialice una reelección presidencial: 1) niveles de aprobación del candidato o de la gestión de gobierno, 2) niveles de rechazo del rival, 3) manejo de la campaña.

En nuestro país -que con sus crisis cíclicas suele romper todos los moldes- las condiciones citadas por el académico se produjeron, total o parcialmente, en dos oportunidades desde el retorno de la democracia: Carlos Menem logró su reelección en 1995 con el 49,8% de los votos, mientras que Cristina Kirchner acumuló un 54% que la perpetuó en el poder por cuatro años más. Las excepciones fueron Fernando de la Rúa, por la crisis bestial que ocasionó, y Néstor Kirchner, al optar por la alternancia conyugal.

Pues bien, ¿podría aplicarse esta tendencia a la suerte de Mauricio Macri, quien buscará en octubre renovar su mandato en medio de la crisis, la recesión y la grieta? Malamud afirma que el Presidente reúne la mayoría de esas tres condiciones, citadas por Corrales. "Está abajo en la primera, es decir en los niveles de aprobación del candidato o de la gestión de gobierno, pero arriba en los otros dos factores: niveles de rechazo del rival, y manejo de la campaña. Eso sí, esto se caería si Cristina Kirchner no fuera candidata y el peronismo se unificara", remarca.

Así las cosas, la ex presidenta tiene por estos días la llave del tablero electoral. Su decisión, hacia un lado u otro de la balanza, obligaría a sus contrincantes a confirmar o repensar la estrategia. Como aún no da señales de su futuro, las especulaciones están a la orden del día.

Dentro del peronismo, hay quienes sostienen que la posibilidad de que no compita, en función de la unidad opositora, es una posibilidad que toma fuerza. Según esta línea de pensamiento, Cristina podría bajarse a cambio de cerrar un pacto de impunidad con el candidato peronista surgido del consenso. Sería, dicen, la opción más inteligente, ante la catarata de causas judiciales por corrupción que la acechan.

Sin embargo, hay agujeros que no cierran en este razonamiento: ¿por qué Cristina no sería candidata si es la única líder opositora con un 30% de intención de voto? Brasil ya demostró con Lula y su delfín que los sufragios son intransferibles.

Pero eso no es todo. En la historia del peronismo -que Cristina conoce a la perfección- abundan las traiciones: cada peronista que llega al poder termina fagocitándose a su predecesor para sobrevivir. Que lo digan sino Carlos Menem o Eduardo Duhalde.

Por el contrario, quienes sostienen que Cristina será candidata esgrimen, además, razones que van más allá de las decisiones inteligentes. "Así como sucede con los votantes, la rabia en tiempos de grieta define más que el interés para los políticos también", suele repetir Malamud.

Si ella compite, tiene chances de ganar. Y si pierde, seguirá siendo la jefa de la oposición y mantendrá vigente su espacio político hasta que un nuevo líder peronista la deje en el olvido.

En cuanto a las causas judiciales que le cayeron encima, ¿qué candidato peronista estaría dispuesto a cerrar un pacto de impunidad con CFK? Y si lo hiciera, ¿quién le asegura que cumpliría el acuerdo? Cristina siempre tendrá una mejor defensa siendo la líder de la oposición. El Código Procesal Penal aún tiene los suficientes vericuetos como para apelar sus condenas eternamente.

Si fuera candidata, tanto ella como Macri tienen chances competitivas. Pero si la economía sigue estable, aún en medio de la brutal recesión, Macri estaría más cerca de cumplir con la estadística latinoamericana.

Comentarios1

Capullo, ponele un pleno Macri. Tiene la suerte del campeón, es el único que tiene todo el apoyo de los que mandan en el mundo, les ganó a los peronistas siempre y no hay nadie enfrente que le haga sombra. Es él o el abismo. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

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