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Vaca Muerta y el sueño de recuperar el autoabastecimiento perdido

Los periodistas Alejandro Bercovich y Alejandro Rebossio bucean en las grietas de la mayor reserva de petróleo y gas no convencional fuera de los Estados Unidos para poner en blanco sobre negro el negocio del shale. La polémica técnica del fracking y qué tan lejos está la Argentina de dejar de importar petróleo para satisfacer la demanda de energía.

Vaca Muerta y el sueño de recuperar el autoabastecimiento perdido

Extracto del capitulo "el descubrimiento", de vaca muerta

(...) Estados Unidos inició su revolución del shale que lo convirtió en 2014 en el primer productor mundial de todos los hidrocarburos, por encima de Rusia, y que le ha permitido conseguir el autoabastecimiento de gas y soñar con el de petróleo, porque transformó esos recursos conocidos desde hace décadas en reservas. Por un lado, bajó los costos para extraer el crudo y el gas de esquistos bituminosos, que son rocas arcillosas como las que exhibe Bowker, el geólogo que mensuró Barnett. Básicamente se combinaron dos técnicas ya conocidas en la industria: el fracking y los pozos horizontales, que se diferencian de los tradicionales perforados en forma vertical. Por otra parte, el precio interno del gas en Estados Unidos y la cotización internacional del petróleo subieron tanto en los años 2000 que justificaron las inversiones en hidrocarburos no convencionales, que son de dos a cinco veces mayores a las de pozos convencionales.

En plena discusión sobre la conveniencia o no del acuerdo de YPF con Chevron para explotar la principal formación shale de Argentina, un ex economista jefe de la petrolera argentina durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) comparó recursos con reservas y llegó a decir que "lo que hay en Vaca Muerta equivale en barriles de petróleo a la mitad de las reservas de hidrocarburos de Arabia Saudita". El autor de la frase fue el diputado de Propuesta Republicana (PRO) Federico Sturzenegger, secretario de Política Económica en el gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001) y uno de los principales asesores de la candidatura presidencial de Mauricio Macri en 2015. Sturzenegger la publicó en el diario La Nación en junio de 2013. Más de un año después de aquel artículo, el 22 de septiembre de 2014, quedó claro que no solo el conservadurismo criollo se ilusionaba con la utopía saudita. La presidenta Cristina Kirchner se reunió ese día en Nueva York con el estadounidense de origen húngaro George Soros, quien por su patrimonio de 24.000 millones de dólares es el 20º hombre más rico del mundo, y compró en la bolsa el 3,5% de YPF entre 2013 y 2014. Horas después, en un encuentro con líderes sindicales mundiales, la jefa de Estado se entusiasmó con Vaca Muerta: "Se habla ya de Argentina como la nueva Arabia Saudita", dijo. La Presidenta, que había viajado por la asamblea anual de la ONU y aprovechaba para concretar otras reuniones, les comentó a los gremialistas que la comparación con el país de Medio Oriente poseedor de un quinto de las reservas probadas de petróleo, solo superadas por Venezuela, había sido formulada por un funcionario norteamericano a un par argentino. Cristina aclaró que había una diferencia con Arabia: "No estamos en medio de guerras, no hay enfrentamiento religioso ni diferencias étnicas". Sus declaraciones ocurrieron antes de que los sauditas emprendieran una ofensiva en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para sobreabastecer el mercado y bajar el precio del barril, lo que numerosos analistas internacionales interpretaron como un intento de bloquear a nuevos competidores, como los frackers de EE.UU. Este cartel clave para la definición del precio del barril está integrado por 12 países. Además de Arabia Saudita, lo forman Argelia, Angola, el Ecuador de Rafael Correa, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, los Emiratos Árabes donde trabaja Diego Maradona como embajador deportivo y la Venezuela de Nicolás Maduro. También hay quienes sostienen que la propia superpotencia estuvo detrás de esa rebaja del 46% en 2014, desde los 98 dólares por barril a los 53. Era un bajón dañino para su revival petrolero, pero aún más para países que la enfrentan en la arena diplomática, como Rusia o Venezuela. Dentro de la OPEP, los intentos venezolanos por recortar la producción para sostener la cotización resultaron vanos frente al poder de Arabia Saudita, aliada de EE.UU. (...)

Si el shale de EE.UU. quedaba herido por el abaratamiento del petróleo, ¿qué sería de Vaca Muerta? Por un lado, el gobierno de Cristina Kirchner impuso un precio interno del barril que a principios de 2015 costaba 77 dólares en Neuquén, casi un 60% más que en el mercado internacional, con el fin de incentivar la inversión. Solo aceptó una rebaja del 5% para aliviar el precio de los combustibles en medio de una inflación anual del 37,3% en 2014, según las agencias provinciales de estadística. Por otro lado, el precio del gas, que no fluctúa como el del petróleo pero compite con él en el mercado de combustibles, también fue fijado por el gobierno argentino a un valor considerado alto por las petroleras. Esa cotización está además subsidiada por el Estado. Pero estos estímulos de precios enfrentan dos problemas.

Por un lado, en el mundo, las multinacionales de los hidrocarburos están llenando menos sus billeteras por la rebaja del crudo y tienen menos dinero para invertir en Vaca Muerta (...). Por otra parte, la exportación de crudo excedente de Argentina se retribuye al precio internacional, y no con el precio interno sostén, aunque el Gobierno anunció en enero de 2015 que subsidiará con 2 ó 3 dólares por barril a cada empresa que la mantenga o aumente respecto de 2014. También subvencionará con 3 dólares el sostenimiento de la producción.

En la industria petrolera prefieren evitar las comparaciones con Arabia Saudita. En la campaña argentina a favor del fracking que las empresas encargaron al Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), el presidente de esta entidad integrada por empresas públicas y privadas y sus proveedoras, el ingeniero Ernesto López Anadón, descartó una y otra vez (...) que los recursos de gas de Vaca Muerta fueran a transformarse todos en reservas o que pudieran equivaler a la mitad de los del reino autoritario de Salmán bin Abdelaziz. No es técnica ni económicamente fácil hacer esos recursos explotables comercialmente. En la sede del IAPG en el centro porteño, con la presentación de Power Point que repite y actualiza para mostrar también a políticos de diversas ideologías, López Anadón prefiere comparar Vaca Muerta con Loma La Lata, el yacimiento de gas convencional de la provincia de Neuquén que llegó a contar con la mitad de las reservas de Argentina. A partir de su desarrollo en los 70, Loma La Lata permitió una mayor oferta de gas en la matriz energética argentina, con la que se reemplazaron combustibles líquidos como insumo para centrales eléctricas, se expandió el polo petroquímico de Bahía Blanca -donde están las plantas de la belga Solvay Indupa, de la norteamericana Dow, Mega (de YPF, Dow y la estatal brasileña Petrobras) y Profertil (de YPF y la canadiense Agrium)- y se creó uno de los mayores parques automotores a gas natural comprimido (GNC) del mundo. Aún hoy, y aunque el gas ya no abunde como hasta fines de los 90, dos de los trece millones de vehículos que circulan en el país lo hacen a GNC. Vaca Muerta tiene recursos por 308 billones de pies cúbicos (...) en una superficie 100 veces mayor a Loma La Lata. López Anadón especula con que si un décimo de esos recursos se transforma en reservas, significará que Argentina contará con el triple del gas que le proveyó Loma La Lata, cuya producción está en declive. Tres veces Loma La Lata sería mucho, suficiente para recuperar el autoabastecimiento y hasta volver a exportar -si así lo decidieran los gobernantes de turno- pero no llegaría a la mitad de Arabia Saudita. Tampoco el ministro de Economía e ideólogo de la nacionalización del 51% de YPF en 2012, Axel Kicillof, se ilusiona con que Argentina nade en crudo.

- Lo que buscamos es el autoabastecimiento. No tenemos el objetivo de convertirnos en un emirato árabe. No estamos para nada detrás de eso. Nosotros importamos el 10% de nuestra energía. EE.UU. importaba el 60% y ahora consiguió bajar al 40%. Lo que queremos hacer nosotros es 100 veces menos que lo que hicieron ellos -aclara Kicillof en una mesa redonda de su amplio despacho del Palacio de Hacienda, delante de su escritorio y de su biblioteca, que sirve como vitrina para souvernirs de la larga marcha estatizadora del kirchnerismo: un par de azulejos con el viejo logo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales que le envió un matrimonio de Bariloche después de que Cristina Kirchner anunciara la expropiación contra Repsol, una copia del certificado de tenencia de las acciones nacionalizadas, un avioncito de Aerolíneas Argentinas y una miniatura de uno de los simuladores de vuelo de la línea aérea de bandera (...)

Los periodistas Alejandro Rebossio y Alejandro Bercovich, autores de "Vaca Muerta"