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Una proclama a tono con el Bicentenario

"Nuestra gran apuesta como Nación en este siglo XXI debe ser el conocimiento. La educación, la creatividad, la innovación, la ciencia y el capital humano y social son y serán cada vez más en el futuro la frontera que separe a los países prósperos de los que no lo son. Y los argentinos tenemos que decidir en qué lugar queremos estar. Puede resultarnos tranquilizador pensar que estamos condenados al éxito o que nuestras frustraciones son consecuencia de aquellos otros que no quieren que nos vaya bien. Pero no es así. Esta decisión depende de nosotros.

El progreso y el desarrollo futuro no son inevitables. Son el resultado, en gran parte, de las decisiones que tomemos en el presente. Y podemos tomar decisiones correctas o fallar. Lo que no podemos es no tomarlas. Es la comunidad en su conjunto la que debe diseñar e intentar alcanzar su mejor futuro. (...)
Hoy los países más desarrollados y aquellos que aspiran a serlo, apuestan a consolidar sociedades del conocimiento, en donde valores como la verdad, la creatividad, la justicia y el trabajo colectivo atraviesan una visión de país.

¿Cuáles son las metas que persiguen las sociedades del conocimiento? Educación de calidad para todos (todos son todos); protección prioritaria de los cerebros en desarrollo; la ciencia y la técnica atravesando estamentos y colaborando con las políticas de los Estados, de las empresas y de las instituciones del tercer sector; la innovación en el corazón de la inversión productiva; el impulso de la infraestructura; la tecnología como herramienta aliada; instituciones sólidas y transparentes; el cuidado del medio ambiente; y el establecimiento de estrategias de largo plazo.

El sueño debería ser lograr una Nación desarrollada e inclusiva. El camino para lograrlo es el paradigma del conocimiento. (...) El desarrollo debe ser nuestra obsesión. Esto es mucho más que un mero indicador de crecimiento económico. Se trata de una evolución sustentable, integral y profundamente humana de la sociedad argentina. Debemos modificar nuestros esquemas mentales que nos impiden trabajar en equipo y mirar el largo plazo. No podemos seguir esperando con la excusa de que hay temas más importantes para esta etapa. La educación debe ser prioridad de la agenda pública. (...) Una sociedad civil comprometida con la educación pública de calidad es la que puede lograrlo. (...)"
Extracto de Proclama, de El Cerebro argentino (Planeta).