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Una mujer en el mundo del vino

En la vitivinicultura, una industria comandada por hombres, la joven enóloga Paula Borgo busca ser una referente elaborando los vinos de Séptima, una bodega de trascendencia mundial del grupo español Codorniu-Raventos.

Paula Borgo busca hacerse un lugar en una industria en la que muy pocas mujeres trascienden: la vitivinicultura. Es lo contrario al imaginario de lo que una mujer enóloga sería: ella es joven, linda, mamá de dos hijos, tiene experiencia internacional y se mueve con serenidad sorprendente.
Se recibió de enóloga en la Universidad Nacional de Cuyo y trabajó haciendo vino en bodegas de prestigio mundial como Kendhall Jackson (Estados Unidos), Félix Solís (España), al tiempo que realizó diferentes masters en Vitivinicultura.
En 2003, comenzó a trabajar como enóloga en Bodega Séptima y en paralelo vinificaba en Bodega Raimat, situada en España, propiedad del grupo Codorniu. Hoy es la encargada de liderar el equipo de enología en Mendoza y coordinar la elaboración y logística de vinos.

¿Cómo empezó su pasión por el vino?
- Mi relación con el vino se la debo a mi padre, ingeniero agrónomo muy vinculado al sector, por lo cual el campo, los viñedos y el vino me acompañaron desde mi adolescencia. Esto despertó en mí la pasión por el vino a muy temprana edad. Al principio como consumidora, porque tengo muchos momentos de felicidad con una copa de vino en la mano, y luego la pasión se transformó en obsesión, en estudio, en perfeccionamiento y en mucho, mucho trabajo.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en un ámbito tradicionalmente reservado para hombres?
- La vitivinicultura es un campo que hasta el momento fue dominado por hombres, por ello mis mayores referentes son masculinos, aunque el lado femenino está dejando su huella con los pasos de Susana Balbo en la Argentina y María del Mar Raventos en España, por nombrar sólo algunas de las mujeres. Hoy hay mujeres enólogas, ingenieras, trabajando en turismo del vino, sommeliers, y por supuesto consumidoras, quienes eligen y compran el vino. Son interesantes las opiniones de ambos géneros ya que aportan un complemento más integral al producto en sí.

¿Cómo es dirigir la enología de una bodega importante desde el punto de vista de una mujer?
- Tanto en la industria del vino como en cualquier otra, creo que la mujer día a día ocupa un lugar más importante. Aporta sensibilidad, intuición, calidez. Una mirada mas global de cada tema que manejamos.

¿Qué busca expresar al diseñar cada vino?
- Dar lo mejor de mi experiencia y del terruño que trabajo.

¿Cree que la tendencia actual viene más por buscar vinos de terruño o de una expresión varietal limpia?
- Creo que es una combinación de ambas. El consumidor está aprendiendo y como bodega queremos ser una opción que acompañe a quien comienza en este fascinante mundo y al que lo disfruta desde hace tiempo. La importancia del suelo en el concepto de terroir es evidente, ya que cuando se destaca la importancia del clima, geología, relieve o cualquier factor sobre la planta o calidad de un vino, se reconoce la influencia del suelo. Es fundamental el estudio del suelo ya que es el sustento de las plantas, almacén de agua y nutrientes, además de ser un regulador de los elementos del clima (temperatura y precipitación) que actúan sobre ellas.

¿Con qué está trabajando actualmente?
- La investigación pasa por entender cada vez más en detalle, cómo reacciona el Malbec en nuestras fincas y cómo podemos expresarlo con más sinceridad en cada botella.

A cada rato cambia la tendencia y el estilo de los vinos que se ponen de moda. ¿Por dónde cree que viene la próxima tendencia?
- ¡Qué buena pregunta! Será por el terruño, por seguir innovando, no lo sé muy bien... Las bodegas proponemos, pero es el consumidor el que decide.