Una copa antes de la comida

Disfrutar de una copa de blanco en una situación informal, a modo de aperitivo, es una excelente alternativa. Pero no cualquiera funciona antes de comer; es fundamental una efectiva elección de la cepa, el estilo y el tipo de vino a beber.

Entre las modalidades gourmet que se adoptan, la de beber un aperitivo, tan arraigada en algunos países europeos, es una de las que más adeptos viene ganando. Básicamente se trata de una copa cuya función principal es abrir el apetito (a-peritivo), limpiar el paladar y preparar el estómago para la comida que vendrá. Desde siempre, este histórico rito tiene como principal protagonista ese trago fresco, ágil y fácil que se encarga de afinar los sentidos para recibir de la mejor manera los alimentos.

Y aunque generalmente los aperitivos están asociados a bebidas como el Campari o el Martini, el crecimiento cualitativo que tuvieron los blancos livianos en nuestro país hace que cada día más gente se le anime a una copa de vino antes de un almuerzo o cena. La clave es saber elegir el estilo adecuado ya que no todos los blancos se adaptan bien a esta primera instancia gastronómica.

Probablemente la variedad que mejor cumpla esta función es la Sauvignon Blanc. Primero porque en nuestro país da vinos pungentes, de cuerpo liviano y cuyo paso por el paladar es sumamente ágil. Y luego por sus aromas a ruda y su perfil cítrico que no los hacen ni densos ni cansadores.

Además, los Sauvignon Blanc locales suelen ser jóvenes, de relativamente baja graduación alcohólica y con cierta nota a pomelo, lo que a veces remite más a un jugo de frutas blancas que a una bebida alcohólica. Incluso los ejemplares más complejos y elegantes no suelen ser pesados ni golosos, lo que los transforma en ideales para beber antes de una comida.

Otra variedad que se puede disfrutar sin acompañar un plato es nuestra cepa blanca insignia, la única autóctona argentina: la Torrontés. Antaño considerado como vino de damajuana, hoy es una de las cepas que más terreno ganan tanto en suelo patrio como en el mercado externo. En términos generales, los Torrontés son intensos y algo tropicales, en boca son refrescantes y amables, y además del carácter floral, sus sabores recuerdan a duraznos blancos y miel. En los últimos años muchos ejemplares se aggiornaron limitando su exuberancia aromática y refinando en parte ese amargor algo vegetal que a veces asomaba en el final de boca.

Otra chance es la Chardonnay, aunque es importante buscar entre los que no tengan crianza en madera y expresen bien la frutosidad de la variedad. Es clave aquí evitar los ejemplares con gran peso en el paladar, que tan bien acompañan comidas, y virar la elección hacia otros livianos, más austeros y con buena acidez. Así y todo, la redondez de un Chardonnay siempre será óptima para disfrutar con algún bocado casual o finger food.

Quienes prefieran buscar en cepas no tan tradicionales tienen algunas alternativas. Una de ellas es la Pinot Gris, simple y ágil con sus notas a frutas blancas y su fineza. Otra para tener en cuenta es la Viognier, siempre y cuando no haya tenido crianza en roble y ostente a flor de piel su perfil floral y algo especiado. Por último, está la Semillón, que da blancos austeros, secos y muy seductores.

Ejemplares para aperitivos

- Confiado Pinot Noir Blanco 2016. Una rareza; un blanco elaborado con uvas tintas de Pinot Noir. Aromas sueltos a frutas blancas y notas florales y cítricas. En el paladar es terso, compacto y de gran acidez. Muy versátil.

- P15 Chardonnay 2016. Blanco patagónico fresco y sensual, de aromas que recuerdan a ananá y durazno, y paladar sencillo y directo, con buen balance entre madurez y acidez. Un ejemplar de perfil moderno.

- Pecado Torrontés 2016. Un Torrontés salteño de gran tipicidad; tropical pero delicado, muy frutado y de gran acidez. En boca es cítrico, algo floral y muy fresco. Final delicado, sin amargor de ningún tipo.

- La Linda Chardonnay Unoaked 2016. Joven y liviano, pero con carácter e identidad varietal. Agradables aromas tropicales y algo maduros, cuerpo medio, equilibrado y con muy buena fluidez.

- La Flor de Pulenta Sauvignon Blanc 2016. Con aromas cítricos intensos y definidos. Es de paladar liviano y limpio, muy jugoso y fresco, de excelente acidez.

 

Tags relacionados