Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Un viaje al corazón de la capital cubana

La Habana Vieja es un vivo retrato de la historia cubana y de su arquitectura colonial. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, es uno de los sitios más emblemáticos de la isla.

Un viaje al corazón de la capital cubana

La historia de La Habana nos remonta varios siglos atrás, más precisamente al 1515, cuando Fray Bartolomé de las Casas y Diego Velázquez, enviados de Cristóbal Colón, fundaron Villa de San Cristóbal.

El lugar donde tuvo lugar la fundación de la ciudad es actualmente la Plaza de Armas, situada en el centro de La Habana Vieja, a escasos metros del mar. Con el correr de los años, la fortaleza militar conocida como Castillo de la Real Fuerza (1558) le otorgó a la zona su linaje célebre que hoy la caracteriza.

Cerca de allí, también se debe visitar el Palacio del Segundo Cabo que, construido alrededor de 1772, funcionó como Palacio de la Intendencia y Real Casa de Correos. Actualmente, detrás de su fachada barroca se encuentran el Instituto Cubano del Libro, galerías de arte y espacios donde se realiza una amplia variedad de actividades culturales.

Las angostas callecitas de La Habana Vieja cautivan a cada paso con sus históricas construcciones: la Biblioteca Municipal, el Museo de Historia Natural o el bellísimo Hotel Santa Isabel, entre otros. Allí también se alza la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada, una gran iglesia barroca rodeada por las casas más fastuosas de la isla.

Por las tardes, el calor del sol caribeño invita a refrescarse en alguno de los bares y restaurantes emblemáticos. Justamente en la plaza de la catedral se encuentran dos clásicos: la Bodeguita del Medio y El Patio. Como es bien sabido, La Bodeguita fue durante muchos años el salón en el que se encontraban los intelectuales isleños y el sitio preferido del escritor estadounidense Ernest Hemingway, un adorador de sus mojitos. Antiguas fotografías, souvenirs de todo el mundo e incontables escritos en sus paredes permiten reconocer rápidamente la importancia de este reducto para la ciudad.

Por su parte, El Patio es una opción menos concurrida por los turistas pero igual de histórica y representativa. Este resto-bar se sitúa en el interior del Palacio del Marqués de Aguas Claras, una bellísima residencia construida en el siglo XVII.

Un recorrido completo

Saliendo del restaurante por la calle Cuba, hacia el norte se llega al Palacio de la Artesanía, donde se pueden comprar recuerdos y degustar algunos de los mejores habanos del país.

A metros de allí, en la avenida Bélgica se emplazan muchos de los museos más importantes de la ciudad, como el de Bellas Artes y el de La Revolución, parada ineludible para entender la historia de Cuba. Asimismo, en la intersección con la calle Obispo se alza la Casa del Tabaco y el Ron, un espacio que homenajea a los dos productos más emblemáticos del país. En la zona del puerto, la calle Obispo cuenta con otro reducto para fumadores: el Museo del Tabaco, en el que es posible desentramar la historia de la industria tabacalera en la isla.

Otro de los puntos más turísticos de la ciudad es la Plaza de San Francisco, que data del 1600. Con el sonido del agua de su fuente como principal protagonista, este rincón es el sitio perfecto para disfrutar del atardecer. La caída del sol también invita a embarcarse en la nostalgia cubana de los amplios salones del cercano Hostal Conde de Villanueva, una casa colonial convertida en hotel que ofrece una interesante propuesta de cocina local.

La Habana Vieja siempre parece guardar un extraño equilibrio entre la belleza absoluta y la decadencia, entre la elegancia de su arquitectura colonial y la calidez sencilla de sus habitantes que reciben a todos con las puertas abiertas.

Dónde comer en La Habana Vieja

-La Bodeguita del Medio (Empedrado entre Cuba y San Ignacio). El histórico restaurante se hizo famoso por ser el preferido de Ernest Hemingway para beber "sus mojitos".

- El Patio (San Ignacio 54, esquina Empedrado). Cocina típica y ambiente colonial en un palacio que data del siglo XVII.

- La Mina (Obispo 109, esquina Oficios). Un emblema de la gastronomía cubana más tradicional.

Dónde fumar

Casa del Habano en la fábrica Partagás (Industria 520, entre Dragones y Barcelona). Si hay una fábrica de habanos especialmente famosa en La Habana, esa es Partagás; por eso, suele estar llena de grupos de turistas -fumadores o no- que disfrutan este lugar como un atractivo más de la capital cubana.

- Museo del Tabaco (Calle Mercaderes, esquina Obispo). En su interior alberga la Casa del Habano y una interesante exposición sobre este producto.

Casa del Tabaco y el Ron (Calle Obispo, esquina Bélgica). Ofrece la experiencia de fumar un habano disfrutando de un vaso del auténtico ron cubano.

- Palacio del Tabaco en fábrica La Corona (Agramonte 106, entre Colón y Refugio). La tienda situada en La Corona cuenta con un interesante catálogo de cigarros. También tiene un bar en el que se puede fumar un habano junto a un delicioso café caribeño.

Más notas de tu interés

Comentarios2
Eugenio Vazquez
Eugenio Vazquez 26/03/2017 06:08:12

la habana es horrible

Carlos Hoare
Carlos Hoare 26/03/2017 06:56:07

Pobre Cuba! Un engaño que duró 60 años!!! Y sigue!!