Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Tarifas: la pulseada entre el costo fiscal y el político anticipa un enero caliente

Técnicos del ministerio que comanda Aranguren trabajan en un sendero de precios de electricidad para alinear, de forma progresiva, el valor que pagan los usuarios residenciales con el costo real. El tema se analizará en la audiencia pública de enero. Los cortes que se vienen y la elección 2017 complican el panorama y no se descartan nuevas dilaciones.

Tarifas: la pulseada entre el costo fiscal y el político anticipa un enero caliente

Viajemos al futuro cercano. En febrero próximo, cuando se concrete un nuevo aumento de las tarifas eléctricas aprobado en la audiencia pública del viernes pasado, las facturas de Edenor y Edesur -las dos mayores distribuidoras del país- habrán aumentado, en promedio, hasta un 800% durante la gestión de Mauricio Macri, según el tipo de usuario. ¿Cómo explicarle a la sociedad, ante semejante suba, que los hogares sólo pagan una tercera parte de lo que realmente cuesta la energía? Y para peor: ¿Cómo encarar esa verdadera encerrona que impone la retórica en un año electoral en el que el Cambiemos se jugará una buena dosis de su capital político? ¿Y cómo hacerlo durante el verano, cuando muy probablemente el humor social se tensione por la -a esta altura esperable y hasta inevitable- agudización de los cortes eléctricos?

Los ribetes de cómo administrar la cuestión tarifaria -que tan caro le costó a la Casa Rosada por la impericia con que se manejó el tema- son de naturaleza diversa aunque siempre explosiva.

En rigor, lo que se presentó en la audiencia realizada en el Teatro de la Ribera, en el corazón de La Boca, es la evolución del Valor Agregado de Distribución (VAD) que solicitaron las eléctricas que prestan servicio en Capital Federal y el Conurbano. En concreto, Edenor, controlada por Pampa Energía, el holding que lidera Marcelo Mindlin, y Edesur, de la italiana Enel, reclamaron un incremento del 31% y 32% respectivamente, según la información difundida por las compañías. De acuerdo con análisis de consultores del sector, el incremento del VAD -así se denomina al ingreso que reciben las distribuidoras- podría ser mayor.

Del monto total que pagan los usuarios residenciales, el VAD representa el 40 por ciento. El 60% restante se lo reparten entre el costo del transporte -que se lleva casi un 10%- y, fundamentalmente, el precio mayorista de la energía que reciben los generadores, que cubre más de la mitad de la factura. Ese importe es definido de forma cuatrimestral por Cammesa, la compañía mixta que administra el mercado eléctrico, que se encarga de relevar los costos reales del sistema. La semana pasada se definió que, para los hogares, ese precio continúe en los $ 320 por megawatt por hora (MWh) hasta febrero de 2017.

El problema para el Ejecutivo es que ese valor apenas cubre un tercio del costo real de generación de energía, que asciende a 980 pesos. La diferencia entre uno y otro importe la cubre el Tesoro mediante subsidios al sector eléctrico, que este año rondarán los u$s 10.000 millones. Demasiado para el programa macroeconómico del ala más liberal del Gobierno, integrada por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, el coordinador de Jefatura de Gabinete, Gustavo Lopetegui, y el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger.

Con el lineamiento de reducir ese agujero fiscal, técnicos del Ministerio de Energía trabajan en un sendero de precios de la electricidad para alinear, de forma progresiva, el valor que pagan los usuarios residenciales con el costo real. El esquema será presentado en enero, cuando se desarrollará una audiencia pública para analizar la realidad del segmento de transporte eléctrico y los precios mayoristas para los generadores.

"Seguramente habrá algún tipo de aumento en el precio de $ 320 por MWh. No es descabellado pensar en una suba del 30% para que se ubique en torno a los 430 pesos", vaticinó el presidente de una generadora eléctrica, que pidió la reserva de nombre. En ese caso se incrementara la presión alcista sobre la factura final que pagan los hogares. "Si prima un criterio fiscal, el precio mayorista tendría que aumentar para reducir el volumen de subsidios al sector. Si, en cambio, se impone una mirada política con foco en el año electoral, tal vez se opta por dilatar el aumento", analizó un colaborador del ministro de Energía, Juan José Aranguren.

Un elemento adicional complica todavía más el escenario: un hogar de la ciudad de Buenos Aires registra, en promedio, cerca de 35 horas anuales sin suministro eléctrico por cortes. El deterioro de la red es evidente y se agudiza en el verano por el recalentamiento y saturación de los cables y cámaras de distribución. Edenor prometió inversiones por más de $ 25.000 millones en los próximos cinco años a partir de 2017. Son alrededor de $ 5000 millones por año, el doble que en 2016. Edesur presentó un presupuesto más modesto de $ 14.000 millones en el mismo período. Pese a la mayor inversión, que se vio afectada durante todo el kirchnerismo por el congelamiento tarifario, las compañías admiten que será difícil recuperar para 2021 -cuando finalice el plan de obras presentado en la Revisión Tarifaria Integral (RTI)- los estándares que figuran en los contratos de concesión, que estipulan que las restricciones eléctricas no puede exceder las 10 horas anuales.

Lo que queda, entonces, es administrar la crisis de la forma menos onerosa. En esa clave, el Gobierno está enfocado en el armado de un operativo de contingencia para lidiar con los cortes de luz que se acentuarán a partir de diciembre. Desde hace aproximadamente un mes se conformó una mesa común con funcionarios del Ministerio de Energía, de Seguridad y de la Jefatura de Gabinete para definir un abanico de respuestas frente al deterioro del sistema eléctrico. El Gobierno quiere evitar cortes programados como los que se vio forzado a implementar durante dos días en febrero de este año.

La estrategia oficial se apoya sobre dos patas: la energética y la relativa al área de seguridad. En el primer caso, se apunta a contar con la mayor cantidad de centrales de generación disponibles para cubrir los picos de consumo que se registran entre diciembre y febrero. En ese sentido, el Ministerio de Energía sigue de cerca un plan de mantenimiento en plantas por 4000 Mw de potencia eléctrica, equivalentes a un 15% del parque de generación total, que deberá estar concluido en diciembre.

Se espera que la demanda supere los 26.000 Mw. El récord histórico es de 25.380 Mw, registrado en febrero de este año. En ese caso, habrá que operar con toda la generación disponible. También está prevista la utilización de Unidades de Gestión Móvil (UGM), los equipos a gasoil que el Ejecutivo instalará en aquellos puntos de la red que se saturan cuando crece la demanda.

En el área de Seguridad, la coordinación corre por cuenta de Daniel Russo, subsecretario de Protección Civil, que está a cargo de diseñar los planes de contingencia -junto con Osvaldo Rolando, su par de Generación y Distribución Eléctrica- para evitar desmanes en barrios afectados por falta de electricidad. "Sabemos que hay localidades, en especial en el Conurbano, donde es muy importante que reforcemos la seguridad si se extienden los cortes de luz. Estamos trabajando en un mapa de las zonas más conflictivas", señalaron allegados a Patricia Bullrich, titular del área.

Más notas de tu interés

Comentarios1
Luis José Mattiuz
Luis José Mattiuz 04/11/2016 10:30:41

El servicio eléctrico 25 de atraso . La infraestructura del país 40 años de atraso como mínimo .... Argentina país generoso .