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"Sospecho que no hay interés profundo en solucionar la violencia en el fútbol"

El reconocido periodista deportivo dice que pese a la buena voluntad de algunos funcionarios, el foco oficial es equivocado. Y que los clubes deben cortar su vínculo "nefasto" con los barrabravas. También, que es urgente que el Estado deje de financiar al fútbol.

Gonzalo Bonadeo, con larga experiencia en el periodismo deportivo y principal referente en materia de Juegos Olímpicos, nunca desvincula el tema de su especialidad del contexto político y social del país. El periodista considera que grandes acontecimientos, como los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se realizarán en Buenos Aires en el 2018, requieren como preámbulo indispensable el desarrollo de la infraestructura adecuada y de un verdadero apoyo a los jóvenes talentos que no cuentan ahora con medios para capacitarse.


Profundo crítico de algunas conducciones de los principales clubes y organismos deportivos, no abriga mayores esperanzas en que haya, tanto de parte de directivos como de funcionarios del Gobierno, una verdadera intención de solucionar el problema de la violencia en el fútbol.


Su sensibilidad social, presente en sus comentarios y relatos tanto en radio como en televisión, lo lleva a la indignación frente al doble discurso de figuras del gobierno kirchnerista en torno a la situación de la pobreza.
Ante 3Días, aborda las cuestiones que le preocupan y da su visión sobre posibles soluciones.

¿Cómo ves la posición del Gobierno en el deporte, frente a lo que heredó?
-Yo fui profundamente crítico de la gestión anterior. Entiendo que Claudio Morresi (ex secretario de Deportes hasta el 2014) hizo algunas cosas importantes en lo que se refiere al deporte social, pero en materia de alto rendimiento hubo problemas gigantes, ya que no se pudo trabajar seriamente en línea con lo que pasa en las federaciones deportivas. La última parte de la gestión de Carlos Espínola, que lo sucedió, dejó la infraestructura súper postergada.

¿Y la gestión del actual secretario, Javier Mac Allister?
-El tuvo que arrancar en menos diez por el nivel de precariedad tan grande que recibió, sobre todo en el corazón del deporte que es el Cenard. Se encontró con un agujero negro de 200 millones de pesos. Es muy importante el actual plan de salvataje y ayuda a los clubes, y que se los vincule con las escuelas del barrio. Eso es imprescindible para empezar a trabajar y me parece bien que la secretaría de Deporte dependa del ministerio de Educación porque permite que haya mejor deporte y que los pibes piensen mejor.

¿En general se relegan los deportes que no son tan redituables como el fútbol?
-Es muy raro lo que pasa. En tiempos de olimpíadas, la gente consume olimpismo como si fuera fanática pero después se descomprime todo. Ya las revistas, los portales de los medios, no hablan del deporte profundo. Estoy convencido de que no es verdad que los medios le dan a la gente lo que la gente quiere, lo que tenemos que hacer es ofrecer más cosas para que la gente elija. Es subestimar a la gente creer que solo les interesa el fútbol.

El fútbol está en medio de una crisis. ¿Hay solución a la vista?
-El Estado tiene que dejar de financiar el fútbol urgentemente, porque los clubes tienen recursos propios. También tienen que terminar su vínculo nefasto con los barrabravas. Pueden obtener recursos genuinos pero en cambio pierden fortunas con los barras, como pagar por una seguridad desmesurada. Les dan a los barras entradas gratis, viajes al exterior y después le piden plata al Estado. Ahora se suspenden partidos de ascenso porque no reparten bien la guita. Hay mamarrachos terribles. Yo no quiero que la ANSeS ponga guita para pagarle el sueldo a un técnico.

Con un presidente como Macri, que estuvo ligado al fútbol, ¿puede haber objetividad en las políticas para el deporte?
-Veo en algunas personas de su Gabinete buenas intenciones pero desde la conducción de Estado tienen en Fútbol para Todos a una persona (Fernando Marín) que hizo desastres en Racing. A Macri le cae bien la figura de la sociedad anónima y no creo que tenga que ser así. El club de fútbol tiene que ser un organismo social de inclusión, donde se trabaje en serio contra el narcotráfico.

¿Y la violencia en el fútbol?
-Puede haber buena voluntad, pero el foco está equivocado. No podés combatirla con la lógica de "evitemos que maten gente", porque las anomalías empiezan más atrás. Los barras van a los mundiales y no los frenamos. Somos exportadores de mierda y no nos importa. Son un emergente más de los clubes y el Estado ignora que las campañas proselitistas, los movimientos territoriales están infectados de barrabravas. Me permito sospechar que no hay ningún interés profundo en solucionar el problema.

¿Cómo reaccionaste con la difusión del índice de pobreza?
-Me da vértigo imaginar que uno de cada tres argentinos es pobre, pero al menos no me da la indignación que me causaba cuando me contaban otra historia y yo veía a los pobres todos los días. Me gustaría que los políticos trabajaran no por la conveniencia circunstancial sino para decir "yo quiero trascender"; diferenciémonos, no entre rojos o verdes, sino entre corruptos y honestos, entre laburantes y vagos. Tengamos nuestra ideología, pero en este momento se discuten otras cosas. La misma persona que justifica que cuatro tipos corten la calle porque "hay que visibilizar la protesta" no se queja de que no se haya visibilizado a los pobres.

¿Qué pensás sobre la responsabilidad que cabe en el crecimiento de la pobreza?
- No quiero que hoy me levante el dedo un tipo que estuvo tapando los índices de pobreza. Me parece infantil e irresponsable tratar de determinar qué porcentaje le corresponde al gobierno anterior y cuál al actual. No solo es Cristina o Macri, la responsabilidad la tuvieron Kirchner, Duhalde, De la Rúa, Menem... son millones de personas muertas de hambre. Partamos de esa base.