"Si viviera Néstor, dudo que Máximo fuera candidato a algo"

El periodista santacruceño Eduardo Zanini, narra en su libro Máximo, la historia jamás contada, la vida del heredero de Néstor y Cristina Kirchner desde su infancia solitaria, su adolescencia con desbordes, y las razones de su vuelco a la política.

 

El equívoco que provocaba su apellido en los pasillos de Casa de Gobierno cuando era periodista de la agencia Telam, llevó a Eduardo Zanini a escribir un libro (re-editado este año) sobre su casi homónimo Carlos Zannini. Pero en el caso de Máximo, la historia jamás contada, se trata de una "obra por encargo". "En la editorial (Planeta) me preguntaron si me animaba a escribir una biografía no autorizada del hijo de los Kirchner", confiesa su autor. "Tal vez ayudó el hecho de ser santacruceño y tener amigos que me fueron orientando en la reconstrucción de la vida de Máximo, un personaje, como el de mi anterior libro, tan cercano al poder como misterioso", admite.


El heredero de la dinastía K y actual candidato a diputado por Santa Cruz no suele dar notas ni hablar con los medios. Bucear en su historia fue un desafío para Zanini, y una oportunidad para desnudar los entretelones de una familia que gestó su poder en una provincia fría y lejana, para regir los destinos del país desde hace más de una década.

Contás en tu libro que Máximo tuvo una adolescencia solitaria y difícil, casi al borde y no estaba interesado en la política...
- Ante todo, Máximo, vivió como hijo único toda su niñez y una parte de la adolescencia, hasta que nació su hermana, Florencia, en 1991, cuando él tenía 14 años. Para entonces, su padre había sido intendente y acababa de ser electo gobernador. En su casa siempre se respiró política. La ausencia y la distancia de Néstor, que estaba de permanente campaña y ocupándose de temas de gobierno, a pesar de que Cristina estaba muy presente y lo sobreprotegía... no soy psicólogo para explicarlo mejor, pero creo que esto lo llevó a desarrollar una cierta fobia a la política.

¿Es Máximo un típico hijo del poder?
- Sí, aunque diferente a otros hijos del poder. En el libro describo dos episodios que pude chequear correctamente, aunque hay muchos más. Se trata de fiestas en las que participaba junto a otros jóvenes que terminaron en escándalos.

¿Quiénes fueron las personas que moldearon su carácter?
- Así como el padre estuvo ausente, su madre estuvo muy presente hasta los 10 años. El primer cargo público que ocupó fue para esa época, como asesora legal en la Intendencia de Río Gallegos, de la mano de su marido y de Carlos Zannini. En el 91, cuando nació su hermana Florencia, Cristina fue electa diputada provincial, con lo cual también podía ocuparse de sus hijos. A partir del 95, fue senadora nacional, después diputada, y luego nuevamente senadora, pero ahí Máximo ya tenía 20 años.

¿Entonces la mayor influencia en su vida fue femenina?
- Sí, pero quien lo crió en realidad fue su abuela paterna, doña María Ostoic, que también cuidaba en su casa a Romina y Natalia Mercado, las hijas de Alicia, que hoy son abogadas. Con ellas desarrolló un vínculo muy cercano, porque eran de la misma edad. En cuanto a la formación política sus grandes maestras fueron Cristina y Alicia. Eran las más preparadas desde el punto de vista intelectual.

Máximo empezó varias carreras Pero no parecía interesado en el estudio tampoco...
- Por tradición familiar, sus padres lo mandaron a estudiar Abogacía en Buenos Aires, a una universidad privada, en lugar de ir a una pública como fueron ellos. Pero esa presión por conseguir un título fue contraproducente. Él no quería saber nada con los libros. Después lo dejaron un poco más libre para elegir carrera y optó por Periodismo. Este fue otro signo de rebeldía, dada la aversión que tenían sus padres por los medios de comunicación y los periodistas. Se anotó en un instituto terciario, pero abandonó al poco tiempo, dejando algunas cuotas impagas.

¿Cuándo hizo el click y decidió involucrarse en política?
- Él miraba a la política con desdén, pero la había mamado desde su casa. Como cuento en el libro, había tenido una relación distante con su padre. No así con su madre, que siempre le comentó y consultó cuestiones políticas y de gestión. Empezó a interesarse más a partir de 2007 o 2008. Pero el punto de inflexión es cuando muere Néstor, y él decide asumir ese rol o mandato, no de sustitución del padre, pero sí de contenedor de su madre, y se involucra definitivamente en la política. Aunque si viviera Néstor, dudo que Máximo fuera candidato a algo.

¿Es realmente Máximo el creador de La Cámpora? ¿O se sumó después?
- El verdadero fundador fue Néstor, pero pensando en su hijo, como buscando algo para que Máximo se interesara por la cosa pública y dejara su vida disipada. La Cámpora nace oficialmente el 28 de diciembre de 2006, cuando Néstor le entrega el bastón y la banda presidencial a los familiares directos de Cámpora. Los jóvenes kirchneristas toman esa fecha como la oficial de su fundación. Y eligen como secretario general a Andrés el Cuervo Larroque. No a Máximo.

¿Los dirigentes de La Cámpora son los amigos de Máximo?
-Máximo tiene amigos en la política y amigos personales. A veces confluyen y a veces no. Hay amigos de su adolescencia en Santa Cruz, que hoy ocupan cargos nacionales. Hernán Reibel Mayer era amigo del colegio, y hoy es el encargado de distribuir la millonaria pauta oficial, aunque no reivindica su pertenencia a La Cámpora. También está el diputado nacional por Santa Cruz, Mauricio Gómez Bull, que antes fue diputado provincial, que pertenece pero no participa de las decisiones de esta agrupación.

¿Y quiénes están en la mesa chica?
-Con La Cámpora hay más mito que otra cosa. Los tipos que realmente laburan y deciden son tres: el verdadero cerebro es Wado de Pedro, que es el Zannini de La Cámpora; el ejecutor es Cuervo Larroque, un general en el campo de batalla, y el relacionista público es Mariano Recalde, que es a mi juicio, el que tiene mayor proyección política.

¿Cuáles son las ambiciones de Máximo, cómo ves su carrera política?
-Si se llamara Máximo Rodriguez no sería candidato ni a concejal. Preferiría quedarse en su casa, con bajo perfil. La función pública, aparecer en los medios, no le gusta.

Pero en su discurso el año pasado en Argentinos Juniors se lo vio entusiasmado y tremendamente parecido a Néstor...
-Sí, tiene una impostación de voz igual a la del padre, sin la capacidad de oratoria de su madre. Pero creo que también estuvo presionado para dar ese discurso. No le va el perfil alto de la política. Se siente más cómodo en Río Gallegos que en Buenos Aires.Si viene al Congreso Nacional, tanto los legisladores como los medios van a estar pendientes de él: si va o si no va, si se equivoca, habla o se queda callado. Y a él le gusta más quedarse en su casa jugando a la Play.

¿Es tan fanático de los videojuegos comos e dice o es otro mito?
-Sí, es un gran gamer. Pero no es el joven grandote detrás de la Play todo el día, como algunos quieren estigmatizarlo. Aunque tampoco el cerebro de La Cámpora diciéndole lo que tiene que hacer a su madre. Es una persona más normal de lo que muchos creen. Le gusta quedarse en su casa, disfrutar de su familia, sobre todo desde que nació su hijo Néstor Iván, y si fuera por él. que nadie lo joda.
(Ver extracto de la entrevista en cronista.com)

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