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Radiografía de inversión: avanza, pero falta para impulsar el desarrollo

El crecimiento de la economía, el crédito, la baja de la inflación y el resultado de las PASO que el Gobierno espera repetir el 22 empujan la inversión privada, pese a las aún altas tasas de interés, el atraso cambiario y la presión tributaria.

Radiografía de inversión: avanza, pero falta para impulsar el desarrollo

A pesar de las aún altas tasas de interés, el atraso cambiario y la elevada presión tributaria, la inversión privada se viene recuperando, gracias al repunte de la actividad, el crédito, la baja de la inflación y la menor incertidumbre política, y será el principal motor del crecimiento de 2018, coinciden los analistas.

En el segundo trimestre, según estimaciones de Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano en base a datos del INDEC, la inversión bruta trepó 7,7% respecto de igual período de 2016, gracias a un aumento del 14% en el equipo de transporte y del 11,5% de la construcción. Por otra parte, la inversión bruta interna mensual que estima la consultora Orlando Ferreres & Asociados (OJF) creció en agosto 13% interanual y acumuló así una variación de 8,3% en comparación con el mismo período del año previo.

Para 2018 el Gobierno proyecta una expansión de la inversión de 12%, que, con un crecimiento del PBI de 3,5%, llevaría el ratio de inversión sobre PBI al 17,1%.

Según la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional, desde la asunción del presidente Mauricio Macri y hasta el 31 de agosto, se registraron anuncios de inversión por u$s 70.774 millones, repartidos en 622 proyectos de 476 empresas. De ese total, u$s 21.487 millones se realizaron a lo largo de los ocho primeros meses de este año y u$s 1789 millones en agosto. Esta medición, como todas las de anuncios, toma el monto total del proyecto de inversión anunciado, sin discriminar la proporción a ejecutarse anualmente. Pero contempla solo proyectos de inversión anunciados públicamente y confirmados por la Agencia con las empresas y no incluye proyectos de fusiones o adquisiciones ni anuncios de licitaciones, salvo que hayan sido adjudicadas.

En consecuencia, los números podrían ser mayores.

El principal relevamiento privado alternativo, que elabora OJF, arroja u$s 30.769 millones en proyectos anunciados entre enero y agosto y sostiene que en septiembre se sumaron otros u$s 7036 millones.

"La demanda de inversión está determinada por factores coyunturales y estructurales.

La decisión de invertir vincula el corto y el mediano plazo, por lo que ambos tipos de factores se deben conjugar para que los planes de inversión se concreten", sostienen Guido Lorenzo y Jorge Neyro, economistas de ACM, en un informe para El Cronista 3Días.

Como estos factores mejoraron en 2017 y seguirán haciéndolo, prevén que la inversión crezca 10,5% este año y al menos 11,5% en 2018.

Factores potenciadores

Entre los factores coyunturales que inciden en la decisión de invertir, figuran el crecimiento del PBI, las tasas de interés, las expectativas de devaluación y la tasa de inflación. "De estos factores, el que más pesa es el crecimiento de la actividad por una razón intuitiva, las empresas expanden sus planes de inversión cuando ven que existe demanda efectiva para sus productos, es por eso que en 2016, en medio del ajuste de tarifas y con la expectativa de ser un año recesivo, las decisiones de inversión prefirieron postergarse", describen los economistas de ACM. Este año, como el crecimiento de la actividad se está mostrando mejor de lo esperado, se retoman los planes postergados.

"El año pasado la inflación, que llegó al 47% interanual en 2016, hacía inviable cualquier proyecto de inversión.

Los cambios en los precios relativos dificultaban proyectar los retornos esperados, es decir: no se sabía cuánto arrojaría la relación entre el precio de venta y el costo de los insumos", describen los economistas.

En 2017 la inflación, si bien sigue alta, se estabilizó y para 2018 los precios promediarán un aumento del 16%.

"Los errores de pronóstico son menos costosos en términos de rentabilidad esperada cuando la inflación es menor y menos volátil como se espera para 2018", subrayan.

Por otra parte, las tasas de interés reales seguirían en niveles altos, pero no tan elevados como los actuales. "Entendemos que estamos en el punto de mayor nivel de tasa de interés real y así y todo, la inversión ya se muestra al alza; con menores tasas de interés, esperamos que se acelere", sostienen en ACM.

A su vez, la escasa previsibilidad sobre el tipo de cambio torna impredecible cualquier retorno en dólares de una inversión. "Actualmente se puede discutir si el precio del dólar está apreciado o no, pero la relación es más estable que en 2016, en 2017 incluso el BCRA dio muestras de cuál es el nivel de tipo de cambio real que lo pone incómodo cuando intervino en mayo para detener su caída", enfatizan Lorenzo y Neyro. "Si bien la apreciación real del tipo de cambio no es buena para la inversión, si es percibida como permanente, se internaliza en las decisiones de inversión y de esta forma las empresas pueden calcular la rentabilidad en moneda extranjera", describen.

Además, el riesgo país en niveles mínimos ayuda, dado que disminuye el costo del capital. Actualmente la prima de riesgo para la Argentina en un proyecto de inversión se calcula entre 300 y 400 puntos básicos, cuando en los años anteriores se encontraba más cerca de los 700.

Además, tras la recesión, la capacidad instalada de la industria tiende a bajar. "Actualmente existen industrias que recuperaron niveles de auge económico previos y la única forma de seguir expandiendo la actividad es con acumulación de capital, o sea, invirtiendo", describe el informe. Esto sucede en la refinación de petróleo y en las industrias de metales básicos y de productos minerales no metálicos, sectores intensivos en el uso de capital.

El crédito acelerándose al 4% mensualmente es otro potenciador de la inversión. En particular, el sector construcción debería mantenerse como uno de los grandes ganadores de 2018 por el boom de créditos hipotecarios.

"El combo de crecimiento, crédito y desinflación en niveles por debajo del 20% tornan plausible que la demanda de inversión se acelere a pesar de las tasas de interés que se mantienen elevadas en términos reales y el supuesto atraso permanente que vislumbran algunos analistas que no son compensados por políticas procompetitividad-no precio", concluye ACM.

Por otra parte, luego de las PASO, los inversores perciben que el nuevo marco de reglas de juego establecido perdurará en el tiempo.

Motor

"La inversión lidera el crecimiento en 2017 y probablemente cierre el año con un alza anual en torno al 11%, motorizada no solo por la compra de bienes de capital (equipos y maquinaria), sino también por la construcción, de la mano de la obra pública y de las construcciones privadas, favorecidas por los créditos UVA y Argenta", evalúa Eric Ritondale, economista senior de Econviews.

La inversión extranjera directa (IED) también crece pero desde niveles muy bajos: se ubicaría cerca de 1,5% del PBI, aún muy por debajo de los promedios latinoamericanos (3,5% del PBI).

En términos de PBI, la inversión subirá cerca de 1,5 punto porcentual este año, pero debe seguir creciendo a ese ritmo por al menos cinco años para permitir un crecimiento sostenido de la economía del 3% anual, según Econviews.

Para 2018, a Ritondale le parece razonable la proyección oficial de una expansión de la inversión de 12%. "Si bien la obra pública se mantendrá relativamente estable, la inversión en infraestructura crecerá por los proyectos de Participación Público-Privada (PPP) y otros con financiamiento privados. Además, esperamos que la IED siga creciendo el año próximo y se acerque a los dos puntos del PBI", afirma.

"El gran desafío es bajar el financiamiento vía bonos al bajar el déficit fiscal y en vez de atraer a tantos acreedores-bonistas, incorporar más socios vía IED", concluye.

Para Leonardo Rocco, CEO de SAT Group, van a seguir entrando dólares financieros que van a especular con las Lebac, que rinden 26,5% en pesos cuando en Brasil la tasa de corto plazo rinde 8,25%.

Reformas pendientes

"Solo una baja significativa del déficit fiscal, acompañada con una reforma impositiva y laboral que le devuelva competitividad al país podría generar ingresos de capitales genuinos. Sin esas dos reformas estructurales, es muy difícil pensar seriamente en inversiones y desarrollo de la economía real", apunta.

"La inversión aún es baja para sostener un alto crecimiento del PBI, pero cambiaron mucho los precios relativos, es decir, se volvió caro invertir con bienes nacionales", advierte Néstor Grión, investigador del Ieral de la Fundación Mediterránea.

La relación inversión-PBI estará en torno al 20% este año, según el Ieral. Se trata de una cifra baja si se la compara con las de otras economías emergentes que lograron crecer a tasas elevadas de manera sostenida. "Existe consenso de que un objetivo razonable sería llegar a una relación del 25%", considera Grión.

Para lograr la meta del 25% en seis años, si la economía crece en promedio al 3,5%, la inversión debería hacerlo al 7,3%, según una simulación del Ieral. "El ratio actual es bajo porque existen problemas en materia de precios relativos y estabilidad macro", describe Grión.

Precios relativos

"Para que la inversión sea eficiente los precios relativos de una economía deben ser los adecuados y debe existir estabilidad en la macro y en las reglas de juego", resalta el investigador del Ieral.

En particular, las devaluaciones bruscas alteran los precios relativos y el atraso cambiario frena las inversiones.

El cambio de políticas de la actual gestión explica el crecimiento de la inversión en sectores particularmente afectados antes, como el de energía y la agroindustria.

"Bajó el precio relativo de los bienes de capital, especialmente de los equipos durables de producción importados", describe Grión, pero alerta que si no se ataca el llamado costo argentino (presión tributaria, entre otros factores), esto deteriorará la balanza comercial y la restricción externa le pondrá un límite a la capacidad de invertir y crecer.

"Las grandes inversiones se concentran en la explotación de recursos naturales (hidrocarburos y minerales), en donde el país venía con un marcado retroceso", coincide Jorge Colina, presidente de Idesa, quien plantea que para motorizar inversiones industriales grandes urge acelerar la reforma impositiva para reducir los impuestos distorsivos, que gravan la producción.

"La incertidumbre electoral ya está superada por dos años y la alta inflación está siendo controlada. Lo que está pendiente es la competitividad sistémica, donde se cuenta la reforma tributaria, el desarrollo de la infraestructura logística, que lleva tiempo, y el déficit fiscal, ya que si el Estado lo financia con deuda desplaza al sector privado del financiamiento para proyectos productivos", sostiene.

Por otra parte, "un aumento generalizado de la inversión requiere de un sistema financiero más grande", subraya Grión.

El nivel de ahorro nacional que es canalizado a través del sistema financiero local es bajo en relación con países comparables. "Ahorrar en dólares en el colchón o sacarlos del país es una austeridad inútil respecto de la inversión", enfatiza. Para revertir esta situación, se requieren, además de estabilidad macro, instrumentos financieros que preserven el valor de los ahorros, algo en lo que se ha avanzado con las UVA.

"Se espera un aumento en la inversión y un mayor crecimiento en los próximos años, pero la intensidad de esto dependerá de cuán exitosa sea la baja de la inflación y del déficit fiscal, evitando recurrir al atraso cambiario que afectaría la rentabilidad y la inversión en muchos sectores", concluye.