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¿Qué demora las inversiones?

Ni el levantamiento del cepo ni el acuerdo con los holdouts ni la incipiente baja de la inflación han sido suficientes para atraer inversiones en la economía real, que aún se ve afectada por la falta de definición de la política energética, el atraso cambiario y una alta presión tributaria en un contexto fiscal complejo. La apuesta por el crecimiento traccionada por la inversión no dio resultados en el corto plazo. Lejos de concretarse una lluvia de inversiones, a nivel agregado la inversión bruta interna fija se contrajo en el primer semestre, resalta Sigaut. "Las tasas altas en pesos y las bajas expectativas de devaluación tras la unificación cambiaria incentivaron las inversiones financieras, pero ahuyentaron las reales ya que el costo del financiamiento trepó fuertemente para las empresas locales", agrega.
Por más que necesario, el pasaje de un modelo centrado en el consumo a otro basado en la inversión no es sencillo, sostiene Rossi. Mientras el consumo da cuenta de más de dos tercios del PBI, la inversión apenas representa el 20%. Además, las decisiones de inversión tienen procesos internos prolongados y el atraso cambiario las desincentiva.
Para acelerar las inversiones reales, hay que "consolidar el contexto macroeconómico", considera Reyes, quien evalúa que, hasta que no se generen fuertes señales de mejoras del desequilibrio fiscal, podrían demorarse.
Spotorno señala que las empresas que están invirtiendo por ahora son las ya radicadas en el país, dado que persisten dificultades como la presión tributaria alta, conflictividad laboral, abastecimiento energético poco confiable, inflación y el atraso cambiario. Para que haya un repunte duradero de la inversión privada es crucial que el Gobierno se consolide políticamente y que se defina la posición del movimiento sindical, destaca Carlos Rodríguez. Mientras ello no ocurra, solo habrá fogonazos alimentados por endeudamiento, considera.
Pero, incluso si se recupera la inversión, como representa cerca de 20% del PBI mientras que el consumo agregado (público más privado) es más de 80% del producto, no alcanzará para reactivar la economía. "En el corto plazo, la transición entre un modelo basado exclusivamente en el consumo hacia otro en que la inversión y las exportaciones lideran el crecimiento requiere que el consumo no caiga", explica Sigaut. Por eso, el Gobierno desde mediados de año impulsó el gasto (vía obra pública, movilidad jubilatoria, AUH, ayudas a PyMEs) y recortó las tasas de interés en pesos.