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Protagonistas de la buena mesa

El vino y el aceite de oliva fueron desde siempre dos productos hermanados que encarnan el concepto de terruño, la cultura y la dieta Mediterránea como muy pocos alimentos. Algunas bodegas mendocinas hacen honor a ese matrimonio.

El vino y el aceite de oliva tienen mucho en común. Primero y principal, sus lugares de origen y terruños: uvas y aceitunas sólo se cultivan en determinados climas y latitudes que suelen coincidir tanto en el hemisferio sur como en el norte. Allí donde se extienden los viñedos también lo hacen los olivares que cubren con su inconfundible tonalidad llanos y serranías.
Son, además, dos productos icónicos de la trilogía mediterránea (junto con los cereales) y forman parte de los productos más consumidos en esta zona, cuyos pueblos se caracterizan por ser de los más longevos de la tierra. Además, en las últimas décadas tuvo lugar otro proceso que los unió más íntimamente: la sofisticación que los llevó a ser protagonistas de la alta gastronomía mundial. Un buen vino y un aceite de oliva de calidad son infaltables en una buena mesa. Por otro lado, ambos son productos genuinos, elaborados de manera natural y, elegidos adecuadamente, son capaces de realzar el sabor de cualquier comida cumpliendo un papel fundamental en la alta gastronomía actual, especialmente por sus interminables bondades para la salud.
Pero más allá de todas estas similitudes, hay dos conceptos que afianzan aún más la hermandad entre el vino y el aceite de oliva: terruño y varietal. En ambos productos, la influencia del terruño es fundamental; hoy en día, el valor agregado que les aporta la impronta de la tierra donde se originan es representativo de las claves de su identidad. Ambos fueron sumando a lo largo de su historia variedades muy diferentes entre sí, con sabores muy particulares que permiten combinaciones extraordinarias que pueden derivar en los reconocidos cortes o blends.
Hoy, muchas bodegas argentinas elaboran sus propios aceites de oliva de gran calidad.
Algunos recomendados son:

- Luigi Bosca Essencia: es la marca de aceites de oliva extra virgen de la bodega de los Arizu. Son tres blends de calidad, provenientes de olivos implantados hace más de 50 años en la Finca El Paraíso, junto a las vides, en Maipú, Mendoza. El nombre de la línea rinde homenaje al terruño que le imprime sus características a las tres etiquetas: Fruttato Suave (95% Arbequina, 5% Arauco), Fruttato Medio (80% Frantoio; 15% Empeltre 5% Arauco.) y Fruttato Intenso (80% Frantoio, 15% Manzanilla, 5% Arauco).

- Atilio Avena: otro establecimiento que obtuvo grandes resultados con sus olivares. Sus dos aceites, Blend de olivas y Virgen extra tradicional, son elaborados a partir de drupas cultivadas en fincas emplazadas en zonas con una gran amplitud térmica, lo que favorece la concentración de los caracteres sensoriales de estos productos. El Blend es un corte 50% Frantoio, 30% Arbequina y 20% Farga (aroma intenso y frutado, ligeramente almendrado, fluido y con notas características de las variedades utilizadas), en tanto el Virgen Extra es 50% Farga, 25% Manzanilla y 25% Arbequina. Además, Atilio Avena comercializa sus aceitunas verdes y negras en salmuera, rellenas, descarozadas y en pasta.

- Achaval Ferrer Olio: a los pies de la Cordillera de los Andes y el cauce del río Mendoza, la bodega Achaval Ferrer también cultiva sus propios olivos. Prensados al pie del viñedo de la Finca Bella Vista, siguiendo la tradición toscana, sus aceites de producción limitada seducen por su elegancia y su acidez pronunciada. La línea Olio está integrada por un varietal de Arauco limpio, persistente y con una interesante nota picante; y un blend de Arbequina, Manzanilla, Picual, Frantoio y Arauco que se caracteriza por su perfume herbáceo y sus notas de fruta fresca.
nVistalba Corte V: la bodega Vistalba cuenta con olivares de más de 80 años implantados en su finca de Luján de Cuyo. A partir de su producción, elaboran un aceite de oliva extra virgen rico, sofisticado y con un leve picor. El blend Corte V se compone de Arauco (70%) y Arbequina (30%), y es ideal tanto para condimentar como para cocinar o usar en salsas.
- CarinaE: en Cruz de Piedra, Maipú, CarinaE también elabora su propio aceite a partir de las aceitunas cosechadas en su finca del paraje de Tres Esquinas. Como sucede con muchos de estos ejemplares, este producto es elaborado el mismo día que se cosechan las olivas (de la variedad Arauco).

- Titarelli: esta bodega produce un aceite extra virgen 100% natural. Elaborado en frío, con aceitunas frescas exprimidas dentro de las 24 horas de su cosecha y sin conservantes ni aditivos, es otro interesante ejemplar nacional que los amantes de la buena mesa deben probar.