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Paritaria docente: una dura pulseada en la que cada parte atiende su juego

Falta poco más de un mes para el inicio de clases y el ministro Esteban Bullrich se prepara para una negociación que se anticipa complicada. Hay sindicatos que ya reclaman un aumento del 50%, mientras en el Gobierno miran con buenos ojos un 25%. Garantizar los días de clase y mejorar la calidad, políticas clave de la nueva era educativa.

Paritaria docente: una dura pulseada en la que cada parte atiende su juego

En poco más de un mes deberían iniciarse las clases: 29 de febrero es la fecha definida para el primer día. Nueva gestión, nuevo ministro, la calidad y la formación docente serán políticas claves para Esteban Bullrich, un hombre con experiencia en gestionar el sistema educativo porteño.

Informático de profesión, Bullrich no le tiene miedo al conflicto docente. En la Ciudad tuvo paros de sobra cuando asumió el cargo, pero logró repuntar la relación con los gremios, en los últimos dos años. Sabe muy bien que esta paritaria es la llave para destrabar el inicio del ciclo lectivo y espera a que la sociedad ponga sus ojos en el tema educativo, en febrero, para jugar fuerte con su propuesta salarial. Sus principales asesores le vienen diciendo que algunos sindicatos docentes están desacreditados, incluso ante sus afiliados, y esto podría ser utilizado para mejorar las condiciones de negociación.

La docente será una paritaria "testigo" para otros gremios. Hay sindicatos que ya reclaman el 50% y el Gobierno mira con buenos ojos un 25%. Así las cosas, educación, gremialismo y política son un cóctel que se las trae en este verano caliente.

"Es una agenda enorme la que viene, después de 12 años prácticamente de parálisis, de promesas incumplidas. Hay dos desafíos centrales: el federalismo educativo, un Ministerio sin escuelas que nunca encontró su perfil hasta ahora, y la modernización de un sistema educativo que no tiene modificaciones estructurales desde hace 30 años", dice a 3Días Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Di Tella.

Si bien, a nivel gestual, en sus primeros pasos Bullrich y los ministros de Educación del PRO en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad citaron a los sindicatos, la paritaria del sector está aún muy "verde" y en alguna de las reuniones el ministro nacional adelantó que si hay paro, descontará los días. Otra de las aseveraciones de Bullrich que no fue bien recibida por los sindicatos tuvo foco en el alto ausentismo docente. Según datos de Educar 2050, alcanza al 40% en La Pampa, el 33% en Chaco, el 22% en la Ciudad de Buenos Aires y el 14% en territorio bonaerense (2009). Los exámenes y las enfermedades son los principales motivos por los que los maestros piden licencia. Los estatutos docentes les dan esa posibilidad, por eso los sindicatos ven con preocupación que el ministro hable de este tema antes que de salarios. En la provincia de Buenos Aires también se planteó el ausentismo en las comisiones técnicas de la paritaria.

¿Y el sueldo?

La paritaria nacional no tiene fecha. Bullrich quiere terminar de recorrer todo el país y tener su propia impresión del heterogéneo sistema educativo. En las provincias empezaron algunas conversaciones informales, pero nadie quiere cerrar nada hasta tener el piso salarial nacional.

Por lo pronto, funcionarios del gobierno de la provincia de Buenos Aires de las áreas de Educación, Trabajo y Economía iniciaron ayer con representantes de los gremios docentes las discusiones centradas en las condiciones laborales de salud e higiene, en el primer encuentro de la mesa paritaria tras la aprobación del presupuesto del distrito.

Algunos sindicatos se animan a hablar de un sueldo básico unificado nacional, lo que no ocurre desde antes de la transferencia de escuelas. "Cuando hablamos la primera vez con Bullrich su aspiración era unificar el salario y blanquear todas las sumas en negro, pero por los pasos que está dando no hay ninguna intención", declara Miguel Angel Díaz, titular de SUTECBA, alineado en la CGT de Hugo Moyano.

La kirchnerista CTERA, combativa con Macri en la Ciudad, en estos días cultiva el perfil bajo. Con una nueva titular de escasa exposición, la santafesina Sonia Alesso, y herida tras su alineamiento con el kirchnerismo, sus dirigentes mantienen silencio, aunque seguramente saldrán con los tapones de punta en febrero, si el Gobierno se planta en una cifra que todos rechazan: el 25 ó 26%. El único que hizo declaraciones es Roberto Baradel: "No vamos a permitir perder poder adquisitivo", repitió, pero no aventuró cifras.

SUTECBA pide $ 12.000 de salario básico y jornada simple bonaerense, para subir los $ 7.000 de un sueldo que hoy está compuesto por un básico de $ 3.300 y 3.000 en negro. "La gobernadora tiene plata, tiene que demostrar que quiere empezar las clases. Con un presupuesto de $ 420.000 millones de pesos, se gastan 97.000 millones en educación, o sea no se llegaría al 20%, al menos tendrá que superar el 28% que se ejecutó el año pasado", señala Diaz.

Desde la Federación Nacional Docente de la CTA de Pablo Micheli, el chaqueño Eduardo Mijno, apunta: "Salario básico unificado, $ 12.000, hacer crecer el 6% del PBI con fondos nacionales. Para que comiencen las clases, el ajuste salarial debería rondar entre el 40 y el 50%". Bullrich dejó trascender que irá por el blanqueo de las sumas en negro, pero que necesita "tiempo". Lo hará a lo largo de los cuatro años de Macri en el poder. Las sumas en negro son parches que se fueron poniendo para aumentar el sueldo, desde la transferencia de escuelas en 1992 hasta la actualidad, y ningún gobierno -con excepción de la Ciudad de Buenos Aires- lo eliminó.

Los más pobres

"Si no hay clases se perjudican los chicos de las familias más vulnerables". Ana Luján Rosales, directora de Gestión del Conocimiento de la Fundación Cimientos, apela a los distintos sectores para acordar condiciones que permitan que al menos los 190 días se cumplan. "No se cumplen por las protestas salariales, pero también por problemas de infraestructura. Cada día de clase perdido, para un niño pobre vale oro", dice. Para la organización "reducir el abandono y la repitencia en el secundario" debe ser una de las primeras metas. "El 85% de los chicos de sectores vulnerables no pasa de año o no termina la secundaria", apunta la experta.

En su recorrida por las provincias, Bullrich habla de extender la educación por fuera de las escuelas. "Que los chicos se eduquen en los clubes, en los teatros, en las plazas", como un modo de utilizar la infraestructura social y extender la jornada de aprendizaje. En la Capital Federal, la ministra Soledad Acuña habla de una "ciudad educadora", donde la educación es transversal a todos los actos de gobierno. "No es responsabilidad exclusiva del Ministerio de Educación", repiten fuentes de esa cartera.

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