Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Nacional vs. importado: El regreso del eterno debate

El nuevo régimen de compras "puerta a puerta" puso en guardia a las pymes y comercios minoristas que temen que afecte la producción local y no poder competir con precios internacionales sensiblemente más baratos. Piden extremar los controles y alertan sobre el empleo. Hasta ahora el sobreprecio asociado al cierre de importaciones lo pagaba el consumidor.

Nacional vs. importado: El regreso del eterno debate

Las chucherías de Aliexpress? ¿Un iPhone? ¿Una tablet para leer ebooks? ¿Una notebook para trabajar? ¿Zapatillas de running o botines de fútbol? ¿Un smartwatch? ¿Un perfume? ¿Una campera Uniqlo? ¿Una bici plegable? ¿El cochecito para tu bebé? ¿Un vestido de novia? ¿Cuál es tu sueño importado, eso que no llega o, si llega, lo hace a precios desorbitantes?

En enero de 2014, se ajustó el grillete del cepo y para algunos comenzó a justificarse viajar a Miami o a Santiago de Chile para comprar estos productos deseados. Amigos y familiares hacían encargos. Pero se terminó.

Ahora, en menos de un mes, quien tenga clave fiscal y una tarjeta de crédito internacional podrá gastar hasta u$s 5.000 anuales en importados, repartidos en cinco envíos de hasta u$s 1.000 cada uno. Claro que habrá que pagar un impuesto de 50% por encima de los u$s 25, además del flete. Pero existirá la posibilidad y, si se tienen los recursos, a pesar del tributo, seguirá conviniendo hacerlo en comparación con los precios locales, hasta 67% más altos, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Ganadores y perdedores

El Gobierno, a través de una gacetilla conjunta del Ministerio de Producción y la AFIP, destacó las bondades del nuevo régimen de envíos: libertad, recaudación, competencia. "Las personas tienen la libertad de comprar en el mundo por un monto de dinero razonable, el Estado recauda casi la mitad de lo que se importa, se introduce competencia de manera muy medida y sostenida en el tiempo que favorece al consumidor y no descuida a la producción nacional", sostuvo el secretario de Comercio, Miguel Braun.

Sin embargo, el sueño de muchos es la pesadilla de otros. Los industriales pyme y los comerciantes advierten que la medida se da en un contexto inoportuno: de atraso cambiario y caída de la actividad, que podría profundizarse con la flexibilización del ingreso de importados. También anticipan que los controles podrían fallar y colarse más productos de los autorizados. De darse este escenario, podría verse afectado el empleo pyme, que representa alrededor del 80% de los puestos formales.

La producción y el comercio de ropa, juguetes, marroquinería y calzado figuran entre los rubros más afectados ahora que el consumidor podrá comprar made in China por Internet el mismo producto casi a un tercio de su precio local. Se trata de los llamados "sectores sensibles" a la competencia internacional que, para subsistir, requieren protección por razones estructurales. Pero el sobreprecio asociado al cierre de las importaciones lo venían pagando los consumidores.

Según un reciente informe de la Fundación Observatorio Pyme, los sectores más sensibles a la amenaza importadora son los que presentan indicadores de baja competitividad internacional pero no necesariamente bajos niveles de desarrollo organizacional. Por ejemplo, el sector de aparatos eléctricos, electrónicos e instrumentos de precisión mantiene un desarrollo interno superior al promedio pyme.

En cambio, 42% de las firmas textiles, de prendas de vestir, productos de cuero y calzado se muestran amenazados y el 17% de las firmas de esa actividad perdió mercado en el último año. "En este sector, sin una correcta regulación y administración del comercio, la competitividad vía tipo de cambio resulta insuficiente dada la exigencia en la competencia internacional sobre productos poco diferenciados, basada en salarios en dólares muy bajos", sostiene el estudio.

La medida, enfatiza CAME, llega en un momento donde los costos en alza de la producción local están deteriorando la competitividad de los productos nacionales y a un mercado que consume bastante menos que el año pasado, en el cual los productos importados ganan participación en la venta."No es el momento oportuno para habilitar este sistema, que finalmente resentirá más la producción local, la venta comercial y, directa e indirectamente, terminará afectando más al consumo", expresó la Confederación.

Según el Indec, las importaciones totales cayeron 5% en el primer cuatrimestre frente a igual período del año pasado. Pero las importaciones de bienes de consumo crecieron 6% en ese período, de u$s 2.104 millones a u$s 2.229 millones. Por otra parte, en un relevamiento de CAME a más de 300 pymes industriales, el 49,5% dijo que en el segundo trimestre perdió ventas en manos de los productos importados.

A favor y en contra

Más allá de los ganadores y perdedores, los economistas evalúan de forma diferente el regreso del "puerta a puerta". Para Dante Sica, director de ABECEB y ex secretario de Industria, la medida "es una buena noticia, es un paso más de lo que fue la liberalización del cepo, de las cuestiones que hacen a una mayor apertura; lo anormal era lo que pasaba antes que no se podía hacer ningún tipo de transacción". El experto en temas industriales enfatiza que "seguramente para algunos artículos chicos puede ser una alternativa interesante, pero nadie va a traer un auto" y dice que "el Gobierno está dando señales también de que va a cuidar a los sectores más sensibles".

En las importaciones, en general, de los productos más sensibles, ABECEB no prevé una importación más elevada que el año pasado, a pesar de la regularización del sistema de comercio exterior. "El empresario que estuvo durante muchos años protegido, con un mercado casi cerrado, empieza a salir de una zona de confort", describe y propone discutir el problema de competitividad del país, más allá del tipo de cambio.

Jorge Colina, jefe de Investigaciones de Idesa, también está a favor de la iniciativa oficial. En 2015, la Argentina importó por u$s 60.000 millones, 10% del PBI (antes de que arrancara el cepo, ese porcentaje era 16%). ¿Cuál es el sentido de importar más? "El progreso está asociado a altos niveles de importaciones y exportaciones ya que la integración comercial es fuente de desarrollo y bienestar", explica Colina.

Con más importaciones, la población goza de una gama más diversificada y barata de productos para consumir (aumentando el bienestar) y los productores disponen de bienes de capital, tecnología e insumos más avanzados para producir (elevando la eficiencia productiva). "Los países que progresan ven en el comercio exterior una fuente de bienestar para la población y de oportunidades para el sector productivo de producir más, mejor calidad y salir a nuevos mercados", enfatiza.

En tanto, Marcos Cohen Arazi, investigador del IERAL de la Fundación Mediterránea, plantea una posición más cauta. Destaca que la medida, si bien en parte implica desandar políticas aplicadas en los últimos años, también mantiene restricciones al número de operaciones al año (ahora son cinco), con un importante recargo impositivo por este tipo de operaciones (50%) y una obligación de declaración a través de la página de AFIP, lo que supondría un monitoreo permanente. Pero el economista advierte que "resulta fundamental evaluar cómo se implementará el control".

Sin los controles adecuados, la facilitación del ingreso de microimportaciones podría permitir una fuerte filtración de bienes por fuera del sistema de monitoreo de importaciones, lo que implicaría un elevado impacto para la producción local y podría generar competencia desleal. "Se plantea una disyuntiva entre la protección del tejido industrial pyme y el acceso de los consumidores a bienes a menores precios, no siendo recomendable ninguno de los extremos: ni la desprotección completa de las pequeñas industrias ni la total distorsión de precios que afronten los consumidores en el mercado local", opina.

Para Eduardo Luis Fracchia y Carlos Belloni, del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral, el impacto del regreso del "puerta a puerta" posiblemente sea mayor al esperado -cuando se instaló en enero de 2014 el Gobierno afirmaba que la salida de divisas por ese motivo eran u$s1.000 millones al año- ya que el e-commerce creció 60% en promedio en los últimos tres años y seguiría esa tendencia, según la Cámara Argentina del Comercio Electrónico (CACE).

"La pérdida de competitividad de la economía es otro factor relevante", advierten. Entre enero de 2014 y junio de 2016, la apreciación del tipo de cambio real fue de 12% respecto del dólar y de 23% respecto del multilateral, un importante encarecimiento de los productos locales con respecto a los de los principales socios comerciales del país.

Las ventas minoristas cayeron en junio (-9,8% respecto de un año atrás) por sexto mes consecutivo, siendo el rubro más afectado el de electrodomésticos y artículos electrónicos. "El retorno de las compras al exterior podría profundizar la caída de las ventas, en particular en los sectores donde más vienen creciendo las compras por Internet: electrónica e indumentaria", resaltan los investigadores del IAE.

Por otra parte, las pymes aportan 80% del empleo en general y más de 90% del empleo informal del país. La probable caída en las ventas contribuiría al creciente traspaso de empleados hacia la informalidad, alertan.

Además, si bien el impacto no sería importante en cuanto a la evolución de las importaciones, sí sería significativo en términos del balance comercial. Mientras que en mayo las importaciones totalizaron u$s 4.904 millones, el superávit acumulado de los primeros cinco meses es de sólo u$s 350 millones. "El aumento de las importaciones resultante de esta medida podría volcar la balanza nuevamente hacia el déficit", anticipan.

Como medida de disciplinamiento de los precios para bajar la inflación, el regreso de estas importaciones no ayudaría mucho. "La tasa de crecimiento del índice de precios para los bienes ya cayó al 2% mensual en junio. Además, el impacto en la reducción de la inflación puede no ser demasiado importante debido a que el mayor peso relativo en el índice general lo poseen los capítulos Alimentos y bebidas y Transporte y comunicaciones", explican. Los analistas creen que, si bien la medida busca llevar a la economía hacia una relación más normal con el mundo, el impacto negativo sobre las pymes puede profundizar la crisis.

Para Vicente Donato, director de la Fundación Observatorio PyME, la medida tendría un efecto negativo sobre la producción interna y sobre la ocupación, mientras que prácticamente ningún efecto disciplinador sobre los precios, pero esto no significa que no haya que habilitar el servicio "puerta a puerta". "No podemos liberalizar completamente el cupo para el régimen ‘puerta a puerta’. Pero tampoco podemos cerrar la economía para siempre y sacrificar el acceso a una mayor diversificación de la oferta de bienes a los consumidores argentinos más sofisticados y de mayor nivel de ingreso", evalúa Donato. "La situación es nueva y hay que calibrar bien las decisiones de política pública en función de los impactos relativos por sector productivo y por niveles de ingreso de los consumidores", añade.

El consultor y docente Mariano Kestelboim considera que la medida tendrá un impacto fuerte y lo atribuye a cuatro factores: el atraso cambiario, el consumo rezagado en materia de electrónica, la mayor familiaridad con las compras por Internet y las promociones que ofrecen envío gratuito en la primera compra. Kestelboim prevé que los productos de menor precio, como la ropa, el calzado y los juguetes, tengan un atractivo extra en un principio, más allá de los bajos precios, dado que se podrán realizar compras por un monto bajo sin tener que asumir el cargo fijo por transporte.

Por otra parte, si bien en estos últimos meses ha caído el consumo, advierte que puede darse un cambio de composición: las compras externas pueden ganar participación en relación al consumo total. Los comercios también perderán cuota de mercado, resalta.

El grito en el cielo

"La cajita feliz viene con desempleo", advierte Jorge Sorabilla, presidente de la Fundación ProTejer, para quien facilitar y expandir el comercio electrónico con el exterior con el servicio "puerta a puerta" es un error y los países industriales van en dirección contraria. "La cadena de valor textil-indumentaria viene de atravesar un primer semestre muy malo en ventas y en producción debido a la caída del poder adquisitivo de la población y al comportamiento creciente de las importaciones", describe.

Para Alberto Sellaro, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Calzado, el Gobierno deberá "afinar la vigilancia para que no se desate una invasión de productos extranjeros" que perjudique el desarrollo de la industria nacional. "No nos oponemos a que entren productos de alta gama y que no fabricamos en el país", afirma. "Por los costos elevados a los que se ve sometida la industria nacional más intensiva en el uso de mano de obra, los productos que llegan del exterior ingresan a un valor entre 40% y 68% más barato que los que se ofrecen en los comercios locales", describe y reclama una "apertura cuidadosa".

Según Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, una amplia gama de productos de su sector se podrá conseguir de mercados que emplean mano de obra en condiciones de trabajo esclavo a precios de hasta 80% más bajos que los fabricados en el país. En consecuencia, la nueva modalidad perjudicaría "al importador legal y a los comerciantes de barrio ya que permitiría que distintas personas puedan obtener sus regalos de Navidad y del Día del Niño sin comprar nada en el país".