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MIÉRCOLES 12/12/2018
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Motores del modelo M desaceleran: se prevén seis meses en declive

La mala racha de las chimeneas tiene en guardia a la Industria. Junio refleja una fuerte desaceleración en ladrillos, autos y agro, los brotes verdes de la era M. También el desplome en químicos, textiles y alimentos.

Motores del modelo M desaceleran: se prevén seis meses en declive

La heterogeneidad que aún atraviesa la industria nacional empezó a mutar progresivamente en un período de señales negativas que preocupan al Gobierno nacional y a los empresarios. El fenómeno se explica, básicamente, en la desaceleración que comenzaron a mostrar los motores del modelo M: construcción, autos y agro, afectado éste último rubro por la sequía.

Los datos preliminares de los técnicos de la Unión Industrial Argentina (UIA) diagnostican unos primeros cinco meses con alzas generales del 2,4%, pero ven en mayo y junio un mojón que predice un fin de año complejo, con un mejora del 0,5%, o menor, en la actividad. Incluso, algunos dirigentes de la central fabril apuestan que 2018 podría cerrar en baja.

Más allá de la coyuntura que arrastran los sectores más golpeados, como el textil, cuero, calzado y básicamente consumo interno, cuando se consideran los números de los puntales de la recuperación económica que se venía dando se observan las verdaderas razones del inicio de la mala temporada de las chimeneas.

Según cifras a las que accedió El Cronista, elaboradas por el Centro de Estudios de la UIA en base a datos sectoriales, despachos de cemento, materiales para construcción y autos tuvieron un buen rendimiento inicial: en el primer semestre del 2018, contra igual período del 2017; cemento mejoró 6,6%; materiales un 7,8%, y vehículos, un 10%. Si se toman los primeros trimestres de ambos años, el rendimiento fue de 11,6% en cemento; de 9,3% en materiales y de 20% en autos. Por último, en los segundos semestres de ambos años, la comparación da una mejora de 1,7% en cemento, del 6,4% en materiales para la obra, y del 2,8% en autos.

El problema llega cuando se pone el ojo en los datos de junio, dado que los despachos de cemento cayeron 2,8%; insumos para la construcción bajó 5,4% y producción de autos se contrajo 13,4%.

José Urtubey, de Celulosa Argentina y dirigente de la UIA, explica que "el año va a terminar con una actividad cayendo casi un punto. Venimos de años de caídas, no nos olvidemos que a este momento del año, estamos cinco puntos abajo del 2015. Es una radiografía dura de la industria. Los principales problemas son el financiamiento y el mercado interno", alerta.

El empresario considera, además, que "por la falta de financiamiento de capital de trabajo, peligra la cadena de pago. Y el mercado interno comprimido tiene una correlación sobre la industria".

Rubros que no levantan

Los números de mayo del resto de los sectores que no eran brotes verdes avalan, de algún modo, esta línea de pensamiento. Uno de los puntos más bajos fue el rendimiento de Alimentos y Bebidas, un sector que según sus empresas líderes atraviesa un doble dilema: lleva años sin mejorar exportaciones y, además, padece el mercado interno alicaído. Así las cosas, en el primer semestre tuvo una baja interanual del 1,2%; aunque si se quitan del global los aceites, pasó a tener una mejora del 3,1% en el período. Textiles, en tanto, prolongó su caída al 7%, mientras que Químicos tuvo un retroceso apenas por encima del 6%.

Teddy Karagozian, de TN Platex, la mayor hilandera del país, señala que "la industria argentina está pasando un muy mal momento, más allá de los esfuerzos de Dante Sica", el nuevo ministro de la Producción de Macri. El empresario, pone el foco en la tasa de interés del BCRA que busca controlar el dólar y con eso la inflación. "Cuando la inflación es por costos, el aumento de tasa genera más inflación, castigando innecesariamente al sector productivo nacional que se financia localmente, las pequeñas y las grandes empresas por igual", dice. Y añade: "En la Argentina tenemos el honor de sufrir la presión impositiva más alta del mundo, pagándole al Estado antes de cobrar del cliente y financiándolos a la tasa que el BCRA nos impone haciéndonos la doble Nelson. Sica está discutiendo con sus pares estas cosas y tengo la esperanza de que tenga éxito. Pero hoy el 75% del precio de los productos industriales son impuestos" se queja Karagozian.

Desde el ministerio de la Producción no niegan los problemas que aquejan a los industriales, y hasta admiten en el Monitor de Brotes Verdes que la corrida cambiaria, la sequía y el mercado interno terminaron perjudicando no solo a las fábricas sino al PBI, que cedió en mayo un 5,8%, la mayor baja en nueve años.

En el caso de alimentos, la caída del consumo impactó de lleno en la actividad: hubo una contracción del 4,8% en 2016 y del 0,8% en 2017, una cifra que de todos modos estuvo cinco puntos por debajo de los niveles del 2015. Así, para los primeros cinco meses del año, se espera una caída en el mercado interno del 2,5%, según datos de la propia Copal.

Como si fuera poco, el sector lleva siete años sin crecer en exportaciones.

El titular de Copal y vice de UIA, Daniel Funes de Rioja, sostiene que "hay que incentivar el crecimiento de la economía y las exportaciones de una manera fenomenal. Pero hay que tener cuidado con las medidas que puedan ser disuasivas para eso. Naturalmente, con estas tasas no sobrevive nadie, pero tenemos el compromiso de que bajarán una vez estabilizada la cuestión cambiaria".

El resto de los datos de mayo, incluidos en el último trabajo del Centro de Estudios de la UIA, reflejan que refinación de petróleo quedó casi empatado, con una baja del 0,1%, pero con una caída del 2,8% si se comparan los segundos trimestres.

Algo parecido ocurre con metalmecánica, que creció 1,1% en el semestre, pero se contrajo 0,1% en el segundo trimestre. El resto son subas: 15% en acero, 5,3% en aluminio, 2,1% en tabaco, 4,8% en cartón y casi 2% en impresión. Así, la cuestión general en mayo mostró una baja interanual del 1,9%, y de 1,8% contra abril. En los primeros cinco meses del año, el crecimiento fue de 2,4%. Ya en ese mes, los rendimientos de los brotes verdes que el Gobierno utilizó como puntales de la recuperación económica soltaron sus últimos buenos porcentajes, pero no fueron suficientes para equilibrar la balanza de otros rubros en caída.

Por la industria de autos y petróleo, metales básicos aumentó 10,1%; por la recuperación de Brasil, los autos por si solos subieron 3,5%. Minerales no metálicos mejoró 3,2%, aunque los despachos de cemento cayeron por la retracción de la obra pública.

El sector metalmecánico, en tanto, tuvo en mayo una baja del 1,1%, con un impacto de una de las vedettes, como es la maquinaria agrícola.

Alimentos y Bebidas, que ya venía golpeado, mostró una baja en mayo de 4%, sobre todo por una pérdida muy fuerte en aceites. Y Farmacias cayó 1,8% entre enero y mayo.

En los rubros textiles y del calzado siguió la caída, como en los químicos, que reportaron una baja superior al 12% en mayo. "En el acumulado del período enero-mayo se observó un incremento del 2,4%. Ese incremento seguramente se va a transformar en una desaceleración, con tendencia a profundizarse en los próximos meses. En primer lugar porque comienza a compararse con meses de base de comparación más elevada en aquellos sectores que venían creciendo má fuerte. Y en segundo lugar, por la desaceleración en ramas asociadas a la construcción, el impacto de la sequía, el incremento del costo del crédito (en particular de las pymes) y un menor dinamismo del mercado interno", precisa el trabajo de UIA.

Queja por las importaciones

En el caso dealimentos, también apareció el problema de las importaciones, que se puso dsobre la mesa cuando Arcor se quejó en una reunión de industriales por las latas de tomate importadas de Italia, antes de la salida de Francisco Cabrera de la cartera.

Pero alimentos no es el único rubro golpeado por productos extranjeros. El último trabajo de la Federación Argentina de la Industria de Madera y Afines (FAIMA) refleja un repunte muy leve en el primer trimestre en ventas, que es casi un empate contra la caída de igual período del 2017. En paralelo, predicen un segundo y tercer trimestre regulares o fríos.

El mayor impacto, además de la pérdida de mercado interno, fueron las importaciones, que llegaron al 32,7% en 2017 en el rubro muebles, asientos y colchones, y a más del 20% en madera aserrada y manufacturas de madera. La actividad venía de un 2017 con un rebote que llegó a mejoras del 7,4% en muebles, pero en niveles aún lejanos a los del 2015.

Pedro Reyna, presidente de FAIMA, sostiene que "el panorama cambió mucho en los últimos meses; las empresas enfrentan mayores costos con ventas cada vez menores. Y si bien hay una respuesta desde el Gobierno con medidas micro, a veces hay cuestiones de diseño que no abordan inteligentemente la problemática Pyme". Pone de ejemplo en lo fiscal-tributario a los planes de facilidades y el scoring. "Las empresas que aplican planes de facilidades, endógenamente es probable que tengan scoring deventajosos. Atar el acceso a planes a esto puede repercutir negativamente. En la situación de extrema fragilidad que atraviesan nuestras empresas, ante todo ingreso percibido, primero se cubren sueldos, luego proveedores y es muy difícil para algunas unidades productivas estar al día, sin atrasos con las obligaciones fiscales. Debería haber una mirada más contemplativa de la situación Pyme que se transita estos meses", dice.

Por su parte, Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de la entidad, explica que "en el sector de madera y muebles las dinámicas económicas son bastante heterogéneas hacia adentro del rubro. En este sentido, si bien la situación actual ha abierto oportunidades en algunos segmentos exportadores de madera, la situación en aserraderos pequeños y la industria del mueble es muy delicada. Los principales polos muebleros presentan problemas serios en la cadena de pagos a este nivel de tasas y enfrentan aumentos tarifarios que de ninguna manera pueden trasladar a precios ante la caída del salario real; esto hace que nos encontremos con márgenes de rentabilidad casi nulos y, por ende, bajas expectativas de inversión. Nuestras mediciones han cambiado mucho en lo que va de 2018", se queja.

El economista destaca la "elasticidad" del mercado, que ante caídas del salario real, se empiezan a posponer las decisiones de amoblar ambiente, cambiar mobiliario e, incluso equipar oficinas".

Ahora, amén de la mirada oficial y empresaria, ¿qué ven los consultores? Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres & Asociados, asegura que "casi todas son contras para la industria este año. Vemos el 2018 terminando con una caída del 0,7%". Y agrega que "alimentos vinculados al agro y la exportación, como aceites, harinas y frigoríficos, fueron muy afectados por la sequía, mientras que los de consumo interno se vieron perjudicados por la caída del salario real". Spotorno concluye que quizá el rubro menos perjudicado este año sea el de los ladrillos.

Federico Furiase, economista del estudio Eco Go, coincide: "Es un año difícil para la industria, tenés presiones de costos por aumento de dólar y tarifas; tasas de interés altas que complican el costo financiero, y un mercado interno debilitado por la licuación del salario real. Las más complicadas son las que tienen costos elevados en dólares y venden en el mercado local. Donde puede haber cierta mejora es en las que venden en el mercado internacional y tienen costos en pesos", cierra.

El impacto negativo en el empleo

La correlación de la caída de la industria con la situación del empleo también empieza a visibilizarse. Según los datos que manejan en el CEU-UIA, se perdieron 71.200 empleos en fábricas desde inicios de 2015 hasta abril del corriente, unos 2436 empleos por mes. Mayo del 2016 fue el pico donde hubo mayor pérdida de puestos de trabajo, con 5603, seguido de noviembre de ese año, con 5504. Naturalmente, la cifras de la UIA grafican que el desplome de la industria ya venían produciéndose hacia el final del gobierno de Cristina Kirchner y terminó de profundizarse durante la gestión de Mauricio Macri.

Pablo Dragún, director del Centro de Estudios de la UIA, explica "que en mayo, el acumulado en industria, da cuenta de una caída del 1,5% interanual, 18.500 empleos industriales registrados menos que en igual período del 2017. El intermensual sin estacionalidad da una baja de 0,31%. Lo que vemos para los próximos meses es que esta baja intermensual con ciertas variables que se estanquen un poco como construcción, sumado a las altas tasas de interés que van a complicar la obra privada, más textil indumentaria, calzado y gráficos, transforman en poco probable que el empleo se vaya a mantener en este nivel. Va a haber un tipo de reducción. Esperamos que sea no muy pronunciada, pero para eso deberían mejorar ciertas perspectivas de la demanda, el consumo y las tasas de interés. Las perspectivas no son muy positivas, hay que ver qué medidas se toman", concluye.

Comentarios3
Alfredo Federico
Alfredo Federico 29/07/2018 09:19:42

dejan de hacer alguna politica populista y se va todo al tacho, es sabido

Franco Derito
Franco Derito 27/07/2018 03:10:54

se te cae el campo y se te incendia el pais, eso es lo que los politicos tienen que saber

Ernesto Santamaria
Ernesto Santamaria 27/07/2018 11:21:47

CUANDO LA POLÍTICA, LE PONE LA MANO DENTRO DEL BOLSILLO DE LOS CIUDADANOS,EL CAMINO ESTA HERRADO .

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