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"Más que controlar a los inmigrantes hay que vigilar qué pasa en la frontera"

Pese a la tragedia que sufrió por el asesinato de su esposo en 2001, la actriz no se deja llevar por el odio y reflexiona sobre las causas profundas de la inseguridad. Cree que hay que inculcar la cultura del trabajo, como la tenían los abuelos extranjeros, y que es mejor poner el foco en los límites fronterizos por donde se trafica droga, chicos y órganos.

Optimista incurable, Georgina Barbarossa juega en el teatro a ser la muerte, pero una divertida, desopilante, que pide que no le teman, porque también es parte de la fiesta de la vida.

La actriz, bailarina, conductora y cantante celebra ahora su participación protagónica en la obra teatral Lord, junto a su entrañable amigo Pepe Cibrián, y aunque transitando un verano tórrido en una temporada poco favorable, disfruta del éxito de público cada vez que sube a escena. Criada por padres inmigrantes amantes del espectáculo, ya desde niña Georgina compartía su vida cotidiana con gigantes como los padres de Pepe, José Cibrián y Ana María Campoy, y con sus vecinos, Jorge y Aída Luz, que no pudieron ser más generosos a la hora de estimularla para que ella también abrazara la actuación. Desde hace 40 años, cuando debutó de la mano de Pepe Cibrián, trabajó con los actores más icónicos del espectáculo argentino. La tragedia sufrida por el asesinato de su esposo, Miguel "El Vasco" Lecuna, ocurrido a manos de delincuentes en 2001, no la impulsó al odio sino que la llevó a reflexionar sobre las causas más profundas de la inseguridad. En una entrevista con 3Días, opina sobre los proyectos del Gobierno en la materia.

¿Qué significa para vos protagonizar la obra Lord?
-La obra es magnífica, muy bella y profunda. Habla sobre el buen vivir y el buen morir, es un canto a la vida, y estar con Pepe (Cibrián) en el escenario es una experiencia maravillosa.

¿En qué se inspiró al escribirla?
-Él la escribió cuando se descubrió que tenía cáncer, que por suerte lo superó. Es en parte una adaptación de Un Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Es una obra corta, tiene mucho humor y una gran ternura, y además con el responsable de la música, Santiago Rosso, que es un joven de 30 años 'talentosérrimo', es absolutamente delicioso trabajar allí.

¿Cómo es tu personaje?
-Hago dos personajes: Lady Parca, la muerte, que es muy alegre, porque yo creo que la muerte debe ser una fiesta, tanto que mi muerte la tengo recontraorganizada, mi velorio, mis hijos ya saben qué tendrán que hacer. Ella le habla a Lord, encarnado por Pepe, y le explica que si quiere ir arriba tiene que cambiar algunas cosas. También hago de Matilde, el fantasma de la esposa de Lord, una mujer española que es un homenaje a Ana María Campoy, donde tengo el lujo y el honor de trabajar con un mantón de Manila que le perteneció, y me siento absolutamente abrazada por ella cuando me lo pongo. El espectáculo es un regalo, porque cuando Pepe sufrió el cáncer le pidió a Dios y a sus padres que lo dejasen estrenar Lord y estamos acá, viviendo felices y contentos y disfrutándolo.

¿Cómo la recibe el público?
-Nos aplauden de pie. Si bien es una temporada complicada, cada día tenemos más público gracias al boca a boca.

Sufriste la tragedia del asesinato de tu marido por la inseguridad. ¿Qué pensás sobre las reformas que propone el Gobierno, como bajar la edad de imputabilidad?
-Eso es algo muy superfluo. La cuestión es mucho más profunda, hay que ir al hueso, y el hueso es el narcotráfico, y es la educación. Tenemos un país con muchas generaciones de personas subalimentadas, hay muchos chicos analfabetos. No se modifica nada si en vez de ir presos a los 18 años van a los 16 o a los 15. Los chicos que delinquen no saben cuál es el valor de la vida, porque se drogan, les da igual, saben que van a morir porque consumen paco o cualquier porquería.

¿Cuál sería la fórmula?
-Hay que educarlos. El Estado se tiene que ocupar. Porque están bien los planes sociales, son necesarios porque hay mucha gente que lo está pasando muy mal, pero para recibir los planes tiene que ser obligatoria la escolaridad primaria y secundaria, hay que preparar a esos chicos para que la Argentina vuelva a ser ese país que vivieron nuestros abuelos. Ellos eran inmigrantes y vinieron aquí a trabajar. Hay que fomentar la cultura del trabajo, cosa que no se está haciendo.

¿Por qué crees que no se hace?
-No sé, pero creo que si uno recibe un plan tiene que trabajar para retribuir de alguna manera, pintar una escuela, arreglar un hospital...

Hace poco liberaron a los asesinos de tu marido, ¿Qué sentiste?
-Los presos tienen que estar en cárceles dignas, los tienen como animales, y te lo digo yo, que hace poco soltaron a los asesinos de "el Vasco" por buena conducta. Pero como viven como bestias, cuando salen siguen matando y robando. Para ellos tampoco la vida vale nada. También en el caso de los presos tendrían que hacer trabajos para retribuir a la sociedad de alguna manera por el daño que han hecho. No tiene nada que ver bajar la edad de imputabilidad de los chicos, a esos chicos hay que educarlos.

¿Qué pensás de aplicar más control a los inmigrantes?
-Con lo que tenemos que ser estrictos es con lo que pasa en la frontera del país, por ahí entra y sale de todo. Esto creo que requiere un estudio a fondo; yo no soy política ni soy experta en este tema, pero todos vimos por la TV que por la frontera la gente pasa chicos, drogas, mujeres, órganos... creo que hay que hacer un replanteo muy grande y que es injusto que se piense sólo en los inmigrantes, meterlos a todos en la misma bolsa me parece espantoso, cuando éste es un país que se ha hecho con inmigrantes. Lo que hay que hacer es fomentar la cultura del trabajo.