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Más allá de las cataratas

Además de los famosos saltos de agua, las provincias de Misiones y Corrientes ofrecen un sinfín de atractivos donde reina la naturaleza virgen: el trazo que une Oberá con los Esteros del Iberá es una seguidilla de paraísos ecológicos inolvidables.

Los encantos de la provincia de Misiones ofrecen un sinfín de opciones para visitar. Desde la capital provincial, Posadas, una buena alternativa es dedicar una jornada a conocer Oberá, en un trayecto de casi 100 kilómetros que incluye la posibilidad de hacer una parada en la apacible localidad de Santa Ana. El rumbo será marcado por la ruta nacional 14, que corre paralela al macizo serrano donde se dividen las aguas hacia los ríos Paraná y Uruguay.

Ubicada en el centro-sur de la provincia, Oberá -que en guaraní significa "la que brilla"- es la segunda mayor ciudad del territorio misionero. Antes de llegar, llama la atención el peculiar color rojo de la tierra.

Luego, las calles reflejan una pujante actividad asentada sobre los campos de té y yerba mate, pero sin perder ese ambiente de tranquilidad provinciana que roza el silencio absoluto a la hora de la siesta. En esta ciudad es conveniente tomarse un tiempo para observar las casi 70 especies de aves autóctonas de la Casa de los Pájaros, un reducto que logra inmejorablemente aportar los conocimientos necesarios para poder distinguir las disímiles especies en su hábitat natural.

Como alternativa, a sólo nueve kilómetros, el Complejo Turístico Salto Berrondo ofrenda una caída de agua de 12 metros de altura, formaciones rocosas y una vegetación de ejemplares como peteribí, tipa, canela blanca y negra, helechos y abundantes lianas. Aquí es posible almorzar en la pequeña confitería dispuesta en la parte alta de los saltos. Otra opción es recorrer 37 kilómetros desde Oberá hasta el Cerro Mbororé, una zona de relieves abruptos y escalonados con numerosos cursos de agua y vistas panorámicas del río Uruguay y la costa del Brasil.

Siguiendo hacia el norte por la ruta 14 se pasa por la localidad de Aristóbulo del Valle, donde un desvío conduce a uno de los sitios más encantadores de la zona, el Salto Encantado, una catarata de 60 metros que desde el mirador de la cima permite descender para sentir la frescura de las aguas y el bullicio de la selva.

Pocos kilómetros más arriba se encuentra San Vicente, y desde allí se está cerca de los Saltos del Moconá. En este sitio, el río cae sobre sí mismo en una imponente catarata lineal de tres kilómetros. La fuerza de las aguas teñidas con el color rojo de la tierra y el contraste con el intenso verdor de la vegetación se suman regalando inigualables vistas panorámicas. Para avistar estos paisajes en toda su dimensión, lo recomendable es esperar un cielo claro y despejado, ya que en días con neblina o llovizna, la amplitud de los saltos se pierde irremediablemente.

Los Esteros del Iberá

El sol del otoño desciende lento por la línea del horizonte. Las aguas se tiñen de matices anaranjados y reflejos dorados, mientas las miles de aves que recorren los cielos correntinos buscan su refugio para iniciar su noche.

Los Esteros del Iberá representan un humedal de 12.000 km2 que descansan al norte de la provincia de Corrientes. Su conformación incluye lagunas, riachos y embalsados, suertes de islas desbordantes de vegetación que flotan según los designios de las corrientes. En ellas convive una naturaleza sin límites que incluye a dos especies en peligro de extinción: el ciervo de los pantanos y el yacaré.

Pero no sólo ellos habitan estos islotes flotantes, sino que las excursiones permiten divisar carpinchos, ositos lavadores, lobos de crin, monos carayás o aulladores, gatos de los pajonales, zorros grises, liebres y vizcachas, entre muchos otros. Para disfrutar de este sitio húmedo existen diferentes alojamientos que conviven sin problema con la naturaleza circundante. Son posadas y estancias que sirven de base para diferentes excursiones que ellas mismas organizan con guías propios.

Por ejemplo, desde Posada Aguapé se puede lograr una aproximación interesante a los esteros con una cabalgata de medio día que desde allí parte recorriendo las orillas de la laguna Iberá. Los guías, conocedores del terreno, en seguida comienzan a transitar los sitios en donde abundan lobitos de río, carpinchos y yacarés, para impactar de entrada a los visitantes. Si en cambio la idea es hospedarse en la orilla de la Laguna Iberá, la Posada Ypa Sapukai aparece como un sitio ideal para vivir la naturaleza en su forma más pura, disfrutando de un verdadero clima de calidez. Desde allí es posible disfrutar de paseos en lancha o safaris fotográficos para capturar imágenes de carpinchos, yacarés o ciervos.

Más al sur de los esteros, la Estancia El Socorro, la Posada San Alonso o bien la Hostería Ñande Retá son excelentes paraísos ecológicos desde los cuales descubrir el interminable mundo animal y vegetal que esconde el noreste argentino.