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Maratón en París

Atletas de élite y aficionados al running de todo el mundo se dieron cita en la 40° edición de la Maratón de París. En sus 42 km de extensión, la exigencia física se vio recompensada por el placer de recorrer calles y monumentos de la icónica ciudad luz, en una experiencia inigualable.

La 40° edición de la Maratón de París convocó a 57.000 corredores de 145 países.

La 40° edición de la Maratón de París convocó a 57.000 corredores de 145 países.

La capital de Francia tiene una belleza tan singular que cualquier motivo es válido para recorrerla. Y participar de la Maratón de la Ciudad es una propuesta que atrae a miles de deportistas, profesionales y aficionados, con una doble recompensa: desafiar los propios límites y apreciar desde el llano sus amplios bulevares, jardines, bosques, palacios y monumentos.

Más de 57.000 corredores de 145 nacionalidades (entre ellos, 127 argentinos) se inscribieron para la 40° edición de la tradicional prueba que se llevó a cabo el pasado 3 de abril, en medio de extremadas medidas de seguridad por temor a un atentado. En sus 42,195 kilómetros, el circuito, que se inicia en la base del Arco del Triunfo construído a comienzos del siglo XIX para inmortalizar las batallas de Napoleón, continúa por los Campos Elíseos, y atraviesa los monumentos y sitios históricos más emblemáticos de la ciudad.

Pasando por el jardín de las Tullerías, los primeros kilómetros avanzan hasta llegar al obelisco egipcio de la Plaza de la Concordia, que fuera escenario de las horas más sangrientas de la Revolución, allá por 1789. A partir de allí, atravesando la Rue de Rivoli, recorre la fachada externa del Louvre, que con sus 160.000 metros cuadrados de galerías, albergando más de 300.000 obras de arte y piezas históricas, se ha convertido en el museo más visitado del mundo.

El recorrido sigue bordeando el río Sena y sus puentes, desde el mítico Pont Neuf (paradójicamente el más antiguo), que casi sucumbe por el peso de los candados que enamorados posesivos fueron dejando a lo largo de los años, hasta el más bello de todos: el puente de Alejandro III y sus espléndidas esculturas. Este sería el punto de partida para una excursión (no incluída en el circuito maratónico, pero recomendable para los días posteriores), a las alcantarrillas de París: una incursión a sus casi 14.000 kilómetros de galerías subterráneas, evocando a Los Miserables, de Víctor Hugo.

La Isla de la Ciudad, con su icónica Catedral de Notre Dame, la isla San Luis, el bellísimo Hotel de Ville, donde funciona la municipalidad, el Chateau de Vincennes, el Palacio de Justicia y sus torres de estilo medieval, el museo de Orsay, con su magnífica colección de obras de los impresionistas, y la icónica torre Eiffel, forman parte del circuito que tras atravesar el bosque de Boulogne, finalizará a pocos metros del punto de inicio.

Desafío extremo

Desde muy temprano, miles de corredores con pecheras verdes, provistas por Schneider Electric, la compañía tecnológica francesa que esponsorea el evento, ensayan un trote suave, elongan y se acercan a la línea de largada. Bajo un cielo inusualmente diáfano, y acompañados por la música que va increscendo en ritmo y volumen, encaran con euforia la cuenta regresiva, que se enunciará en tandas sucesivas cada 15 minutos, desde las 8.45 hasta las 9.30. La categoría silla de ruedas es la primera en largar y llegar.

En apenas 1 hora y 32 minutos, el español Rafael Botello recorre los 42 kilómetros y 195 metros, seguido de cerca por el suizo Heinz Frei. Casi 30 minutos más tarde, Cybrian Kotut, oriundo de Kenya, se alzará con la victoria, marcando 2 horas, 07´11", apenas unos metros por delante de sus competidores, también keniatas, delgados y fibrosos como él. Veinte minutos más tarde llegará la vencedora de la categoría femenina, Visiline Jepkesho, keniata también. Los atletas afro dominan el podio, con una superioridad imbatible.

Pasada la primera hora, menos de un 10% de los 57.000 corredores logran bajar la marca de las tres horas. En la media hora siguiente (entre 3,5 y 4 horas), llegan los primeros 1.000 corredores. Se ven cuerpos extenuados, rostros felices pero también al borde del llanto por el esfuerzo. Algunos están enteros: han sabido regular velocidad, energía física y concentración hasta el final. Otros atraviesan la línea a los tumbos, sacudidos por temblores, ayudados por otros corredores, o arrastrándose, vivados por la multitud que les insufla un último aliento para cruzar la meta. Pasado el mediodía, llega el gran pelotón final. Las escenas de emoción se repiten. París los recibe, soleado y en todo su esplendor. Dan ganas de salir a correr.

Datos útiles

- XLI Maratón de París 2017:
Se realizará en la capital francesa el 9 de abril - Inscripciones abiertas en: http://www.schneiderelectricparismarathon.com

- Cómo llegar: Vuelos de Air France: Buenos Aires-París, desde u$s 1.230

- Imperdibles: París es una ciudad para recorrer en varias jornadas. Bordear el río Sena y visitar sus principales museos: Louvrre, Orsay, Grand Palais, Centro Pompidou, un must.