U$D

Dólar Banco Nación
/
Merval

Mantero, la esposa de Marcos Peña: "No creo en el periodismo militante"

La periodista -quien además es la mujer del jefe de Gabinete- defiende el lugar de neutralidad que debe tener el periodismo y asegura que hoy no podría cumplir ese principio. Pero destaca que se preocupa por los temas sociales y enmarca allí su interés por el trabajo de Margarita Barrientos, plasmado en un libro que reeditó Paidos.

Mantero, la esposa de Marcos Peña:

"Desde el vamos le aclaré a Margarita (Barrientos) que no escribiría un libro que la santificara sino un libro justo. Pero cuando ella lo leyó, no le gustó y se enojó. Pasó un tiempo y nos volvimos a ver. Y me dijo que se había equivocado porque era un libro serio"

En tiempos en que el nepotismo es moneda corriente en la política argentina, Luciana Mantero brilla por su cuenta. La periodista y escritora -que además es la mujer del jefe de Gabinete Marcos Peña- tiene bien claro el lugar que quiere ocupar en su vida y su profesión; y se para en las antípodas de aquellas mujeres que hasta hace poco mantenían una silla en el Estado por ser tan solo esposas o hermanas de funcionarios. "Soy una periodista que hace su trabajo de manera independiente y que también es mamá", dice mientras mira el celular para chequear que a Lucas (9) y Joaquín (4) no les falte nada mientras ella está fuera de casa.

Serena, de hablar pausado y sonrisa luminosa, Mantero se preocupa desde el comienzo de la nota con 3Días en remarcar que no le gusta ser complaciente con nadie. Ni siquiera con Margarita Barrientos, a quien eligió para escribir su historia en 2011 por ser una de las referentes sociales más importantes de los últimos tiempos. "Desde el vamos le aclaré a Margarita que no escribiría un libro que la santificara sino un libro justo. Pero cuando ella lo leyó en 2011, no le gustó y se enojó. Pasó un tiempo largo y nos volvimos a ver en el 2014. Me dijo que se había equivocado, que se dio cuenta de que el libro estaba escrito con buena leche, con la intención de hacer un trabajo serio. Y que estaba contenta de habernos reencontrado. Tanto es así que cuando se reeditó el libro en 2015, ella participó activamente, escribió el prólogo y se prestó para las fotos", explica con orgullo.

Dice que le gusta la política y sigue atentamente el devenir del Gobierno. Pero como no cree en el periodismo militante y no podría mantener la neutralidad que se espera de un buen profesional, prefiere dedicarse a otra cosa. Además del trabajo sobre Barrientos, Mantero plasmó en un libro (El deseo más grande del mundo) una experiencia personal sobre su lucha por volver a ser madre, tras un diagnóstico de menopausia precoz a los 33 años. Hoy, tras haber cumplido los 40, sigue contando su historia desde la pantalla de Crónica TV, con una columna semanal para ayudar a millones de mujeres que, como ella, persiguen su sueño.

- ¿Por qué elegiste a Margarita Barrientos y no a otras mujeres que tienen comedores?

- El hecho de que fuera conocida fue un estímulo. Era mi primer libro, trabajaba de manera freelance en ese momento para una ONG y apostar a un personaje público me daba más chances para publicar. Pero sobre todo pesaron dos cosas: que fuera un referente social muy importante y que su historia es apasionante. Yo sentía que tenía todos los condimentos para contar o hacer una película. Había drama, superación, perseverancia, resiliencia. Y todo eso sucedía en una Argentina real, en un mundo que a mí me interesaba narrar casi como una extranjera, porque no lo conocía.

- ¿Qué fue lo que más te impactó de ella?

- Me pareció una persona muy segura de sí misma. Alguien capaz de conmoverse con lo que le pasa al otro y, a la vez, manejar los hilos de la situación. Alguien que, habiendo llegado a un nivel de fama importante, no perdía su esencia.

- Margarita se manifestó varias a veces a favor del Gobierno y del Presidente. ¿Se puede decir que es una dirigente macrista?

- Yo diría que es una gran simpatizante macrista. No sé si llamarla dirigente macrista, porque no se dedica a mover o a generar estructuras políticas. Obviamente hay un punto en el que todo se mezcla cuando ella le abre las puertas de su comedor a un candidato en campaña y a otro no. Pero ella no hace campaña con la gente que va a comer, no pide lealtades ni votos a cambio. Esa es una de las cosas más loables que tiene: diferenciar sus simpatías políticas de lo que hace.

- Aún así, su imagen está atravesada por la grieta, porque el kirchnerismo no le reconoce su trabajo...

- Es el problema de la Argentina, los blancos y los negros. Yo intenté justamente con el libro correrme lo más posible de ese lugar de santificación y narrarla como una persona con sus claroscuros, sus miserias y sus grandezas. Y me parece que ese es el tema, ¿no? Si uno tiene esa mirada amplia entiende mejor y puede tomar la realidad de manera mucho más rica. Es cierto que a muchos kirchneristas les cuesta valorar el trabajo social que ella hace, aunque se muerden la lengua porque saben que hablar en su contra es hablar en contra de alguien que ayuda. También está el otro extremo. Por ejemplo, los medios de prensa que creen todo lo que ella dice. Después de haber escrito un libro sobre Margarita en un proceso que me llevó tres años, un libro que va bien a fondo, con mucho trabajo de investigación y 100 entrevistas, sé que hay que escuchar su palabra, pero también chequear lo que dice.

- Cuando el Papa no la recibió en El Vaticano, ella dijo que fue por su simpatía con Macri. ¿Fue así?

- Ella está convencida de eso. Yo no pude acceder a fuentes de El Vaticano para chequearlo, así que no puedo decir con certeza si es así. Lo que puedo afirmar es que Margarita tiene un gran sentido de la estrategia. Ella no lanzó su versión en el momento sino mucho tiempo después. Es una mujer fuerte a la que no conviene tener de enemiga. Su palabra tiene un enorme peso y -más allá de que haga genuinamente el bien- hay que tomar con pinzas algunas cosas que dice porque se trata de un punto de vista.

- Le han ofrecido cargos políticos y candidaturas. ¿Por qué no acepta?

- Sí, lo hizo (Mauricio) Macri y también (Julio) Cobos. Ella dice que no está capacitada para hacer política, que no podría, que le faltan herramientas. Creo que tiene que ver con que el lugar social que ocupa es muy fuerte. Y en un país en donde la política es vista como algo espurio, que ensombrece a la persona, ella no está dispuesta a vivir en ese estado de sospecha. Por otro lado, y si bien es muy estratega, no tiene la paciencia necesaria para dedicarse a la política.

- Da la sensación de que se siente cómoda con el poder...

- Sí, porque sabe a quién pedir, cómo pedir y cuando. Por ejemplo, cuando la visitó Cobos para ofrecerle una candidatura, ella no le dijo que sí ni que no, pero se lo hizo saber al macrismo. Tiene muy en claro cómo actuar. Lo mismo le pasa con el medio artístico y las invitaciones que le hacen a los programas de televisión. Una de sus grandes virtudes es que puede vivir en mundos distintos sin enamorarse de las luces y las cámaras. Lo material no es algo que la seduce, no tiene ambición de riqueza. Y eso la ayuda a no enamorarse del poder de la fama. Por eso sobrevivió 20 años sin una mancha.

- Investigaste su mundo para el libro. ¿Cómo explicas que haya 30% de pobreza en el país?

- Cuando reedité el libro, en el 2015, la pobreza seguía estancada en un 30%, igual que cuando lo escribí en 2011. Es algo estructural, que se fue asentando cada vez más. Lo que pude ver con el libro es que la pobreza va de la mano del empleo en negro, del gran fenómeno de maternidad adolescente -que hace que las mujeres no puedan crecer, formarse y tener trabajos con mejores salarios-, con el narcotráfico y el consumo de paco, que creció muchísimo. Ví un núcleo duro de pobreza e indigencia que venía desde antes de la crisis de 2001.

- Además de periodista y escritora, sos la mujer de Marcos Peña. ¿Te interesa la política?

- Me interesa mucho la política, leo todas las noticias, pero no me dedicaría a escribir sobre el tema. Creo en ese lugar de neutralidad que debe tener el periodista y está claro que ahora no podría tenerlo. No creo en el periodismo militante y no sería ético que escribiera notas sobre política. Siempre hice esfuerzo por mostrar voces diversas en todo lo que hago. Esta claro que la política siempre se enmarca en cualquier rubro que escribas, pero no me dedicaría a eso. No podría ni sería ético.

- ¿Y cómo es vivir con uno de los hombres más poderosos del Gobierno?

- Nosotros seguimos siendo los mismos. Lo que cambió es que con la fama y el reconocimiento perdimos mucha libertad en el espacio público. La exposición, sentirse mirados todo el tiempo, implica un cambio importante. Pero hacia adentro, seguimos siendo los mismos.

Periodista

Luciana Mantero nació en Buenos Aires en 1977. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista (TEA). En 2011, publicó la primera edición de Margarita Barrientos, una crónica sobre la pobreza, el poder, y la solidaridad (Capital Intelectual), libro por el que obtuvo una mención especial del Premio Estímulo de TEA al periodismo joven. Su segundo libro, El deseo más grande del mundo (Paidós, 2015), reúne diez historias de mujeres en busca de una maternidad que no llega. Desde su publicación, viaja por el país dando charlas para acompañar a quienes están atrevesando ese proceso. Sus textos han sido publicados en Viva y Zona, de Clarín, La Nación revista y Enfoques, Anfibia, Las 12 y Miradas al Sur.

Comentarios2
Hugo Canella
Hugo Canella 10/02/2018 08:20:39

Mantero, adonde esta en liniers o avellaneda, ¿sera que con lo afana el dorima no le alcanza

Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 09/02/2018 04:16:11

¿Quién la juna a ésta? Ah! "La esposa de..." Entiendo...

Más notas de tu interés