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Los distintos abordajes del vino

Aunque las degustaciones comparativas de vinos son poco frecuentes entre aficionados, pueden transformarse en una actividad didáctica que ayude no solo a aprender en grupo, sino también a enriquecer los sentidos relacionando etiquetas, variedades, precios o estilos.

Quién dijo que probar vinos y descubrir nuevos aromas y sabores es solo una actividad para expertos y sommeliers? ¿Por qué no llevar esta práctica tan común entre ellos, bodegueros o enólogos al ámbito privado de nuestro hogar, junto con seres queridos que compartan con nosotros la genuina intención de aprender sobre vinos? Es que, sin dudas, para meterse de lleno en este vasto y complejo mundo, comenzar a entender blancos y tintos un poco mejor y discernir más claramente las diferencias entre unos y otros, las degustaciones comparativas son una actividad tan divertida como efectiva para aquellos que busquen saber más.
De hecho, cuando se consulta a quienes usualmente llevan adelante degustaciones y catas, todos coinciden en que no existe otro modo de apreciar virtudes, defectos, diferencias o similitudes entre vinos si no es de esa manera: viéndolos desde la perspectiva de la comparación. Aquí algunas degustaciones para disfrutar entre amigos.

- De diferentes cepajes: es una alternativa casi obligada cuando se dan los primeros pasos en el campo de la degustación, al tiempo que se empiezan a reconocer los aromas y sabores propios de cada variedad. Por ejemplo, las más interesantes pueden estar compuestas por distintas etiquetas de Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier y Torrontés entre los blancos, o bien Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Tempranillo y Pinot Noir, entre los tintos. La cantidad de ejemplares a degustar debe ser acorde con la cantidad de participantes, teniendo en cuenta que una botella puede alcanzar para ocho copas.

- Con y sin madera: los rasgos que la madera de roble le cede al vino son relativamente fáciles de detectar en aquellos ejemplares que han sido fermentados o estacionados en recipientes de ese material. Apelando a la información de las etiquetas y las contraetiquetas, se pueden adquirir ejemplares blancos y tintos maderizados para compararlos con otros que no han pasado por roble. Hilando un poco más fino (preferentemente disponiendo de la información al respecto), también es posible evaluar distintos tipos de roble por el origen de la madera o la intensidad del tostado.
n De diferentes regiones: una cata muy ilustrativa para conocer los matices de las distintas regiones vitivinícolas de nuestro país. Un ejemplo interesante es cotejar Malbec de Luján de Cuyo, Valle de Uco, Alto Valle de Río Negro y Cafayate. Lo mismo se puede hacer con cualquier otra cepa para ir descubriendo las tipicidades de las distintas variedades en los diferentes terruños argentinos.

- El mismo vino de diferentes cosechas (degustación vertical): es bastante frecuente entre conocedores y coleccionistas. Con este tipo de degustación se pueden observar los cambios que produce el tiempo en un producto determinado. Para hacerlo en casa, una alternativa es conservar vinos que se hayan comprado con anterioridad y buscar esas mismas etiquetas pero de cosechas recientes en el mercado.

- El mismo varietal de la misma zona: cuando se desea identificar un varietal de una zona determinada y para conocer acabadamente sus características, no hay nada mejor que este tipo de degustaciones. Por ejemplo: Torrontés de Cafayate, o Malbec de Agrelo pueden ser dos alternativas para empezar a descubrir estos terruños tan atractivos.