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Llinás: "Hay legisladores que parecen querer seguir viviendo en el Medioevo"

Una de las caras más visibles del colectivo de actrices a favor del proyecto de despenalización del aborto, critica la "vetustez" de la dirigencia que rechazó la iniciativa, pero a la vez deposita su esperanza en el empuje de "esa fuerza verde, arrolladora, joven y consciente de sus derechos" para que la norma prospere en un futuro no tan lejano.

Llinás:

Antes, mucho antes a toda esa movida que en los ochenta explotó alrededor del mítico sótano del Parakultural, con su cuota de sexo y humor punzante y cruel como lo describía una crónica de la época, la actriz Verónica Llinás vivió una infancia donde el mundo de la imaginación, del humor, de la belleza y la poesía le venían de los cuentos que escuchaba antes de dormirse, protagonizados por un personaje de perdiz antropomorfizada de nombre La Pilí, que eran diferentes según se los contara su madre o su padre. "El de ella -la pintora Martha Peluffo-, hablaba de unas pelotas que tenía La Pilí, y todo giraba alrededor de los colores de las mismas. Eran cuentos de imágenes psicodélicas. Los de mi padre -el escritor Julio Llinás-, en cambio, eran completamente surrealistas, incluían una buena cuota de suspenso, lobitos chiquititos que no tenían dientes y un padre que, cual superhéroe, salvaba a la protagonista del lobo grande y asesino". Del under porteño a El palacio de la risa con Antonio Gasalla, pasando por exitosas tiras como Graduados, Historia de un clan, Educando a Nina, En terapia y El marginal -entre otras- a su debut como directora en Ping Pong y los desopilantes videos donde ironiza con los personajes de la Cheta de Nordelta y los dichos de la vicepresidenta Gabriela Michetti sobre el aborto y las propinas de Elisa Carrió, la actriz muestra todo su linaje humorístico, irreverente y provocador, que hace furor en las redes sociales.

 

 

¿Qué le aportaron a la cultura lugares como el Parakultural o Cemento?

-El Parakultural y Cemento no eran la misma cosa. El primero nació como un espacio de experimentación, el segundo, como un emprendimiento de alguien que tenía una visión más empresarial. Cuando con las Gambas al Ajillo fuimos a Cemento, ya veníamos llenando el Parakultural y la gente hacía una cola que muchas veces daba dos vueltas a la esquina, para vernos. En el Parakultural tuvimos la posibilidad de experimentar libremente con el público y de desarrollar un lenguaje propio sin temer ningún tipo de censura.

 

Tus videos recientes se viralizaron con éxito entre los usuarios. ¿Cómo te llevás con las redes sociales?

-Excelente. Creo que Internet, habilitando diferentes plataformas, ha logrado una democratización de las comunicaciones muy interesante. La posibilidad de generar un contenido y poder subirlo al momento, la inmediatez de la respuesta y la posible comunicación con el público, son aspectos que veo altamente positivos. Se abrió un mundo enorme, todavía por conocer, pero sin duda, apasionante. Eso es otra cosa que aprendí de mi madre, a utilizar para la expresión o la comunicación las herramientas que nos proporciona la época en que vivimos. La modernidad, esa posibilidad de adaptarnos a los cambios y no quedarse anclado en la añoranza de tiempos pasados que siempre parecen mejores. Todavía estoy dando pasos torpes en ese sentido, pero creo que es el sentido correcto. Es el futuro.

 

¿Dónde fue a parar el humor de los argentinos que estamos tan intolerantes?

-Fue a parar al arcón de las promesas incumplidas, de las diferencias injustas, de la pornografía política e institucional. La literalidad y la solemnidad son sus grandes enemigos, pero es difícil defenderlo de ellas si vemos nuestra realidad amenazada. A la vez, es lo único que, cuando ya no hay nada que podamos hacer, puede salvarnos de una tristeza y amargura que, a veces, son tan letales como un paro cardíaco.

 

¿La economía diaria te preocupa, mirás los precios?

-Tengo que reconocer que hasta hace un tiempo no me fijaba en los precios a la hora de ir al supermercado, pero ahora sí. Soy una persona sumamente económica, prácticamente no tengo gastos superfluos, no salgo mucho, no me interesa la moda, ni soy demasiado cultora del aspecto personal, por lo cual no gasto grandes sumas en tratamientos de belleza ni operaciones. Mi mayor debilidad son mi sobrino y los animales. Tengo nueve perros y tres gatos, de hecho creo gastar más en ellos que en mí. Pero claro que tengo proyectos, si se terminan los proyectos se termina una buena porción de la vida.

 

¿Cómo analizás el rechazo de la mayoría de los senadores a la ley de despenalización del aborto?

-Por un lado, me sentí muy conmovida por esa fuerza verde arrolladora, joven, consciente de sus derechos, y por otro lado, la desesperante evidencia de la vetustez de ciertas posiciones de nuestros gobernantes, movidos, principalmente por dogmas arcaicos y una inexistente empatía por la mujer y en especial por la mujer pobre. La hipocresía de aquellos, que prefieren meter bajo la alfombra las realidades dolorosas para sentirse a gusto con su conciencia, sin hacerse demasiadas preguntas. Pero también quedó en evidencia la tremenda imperfección de nuestro sistema de representación democrática y la necesidad de renovación. Y lo que no podía intuir tampoco era hasta qué nivel llegaría la falta de rigor intelectual y de seriedad por parte de algunos legisladores, que parecieran querer seguir viviendo en el medioevo.

Iglesia, Estado y aborto

De su madre aprendió que la realización de una mujer no se suscribe a la maternidad ni al matrimonio y que había una lucha que dar en su relación con el hombre. Luego de la discusión en el Senado sobre la despenalización del aborto, la actriz se muestra sorprendida por "la cantidad de barbaridades que me han dicho, aseverando mentiras acerca de mi realidad, de la realidad de las mujeres y eso es muy preocupante". Llinás dice que la Iglesia salió con todos sus recursos a presionar a los gobernantes y a la población: "Mucha gente sintió ese mensaje y comenzó a querer imponerlo por la fuerza, como en una guerra santa. Por eso creo que ahora es un paso fundamental, dentro del marco de la IVE, la separación de la Iglesia con el Estado. Respeto todas las creencias, pero no tengo por qué solventarlas ni admitir que se impongan en las leyes de mi país, que es laico".

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