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Las dudas y certezas que desvelan a la familia de Nisman

Daniel Berliner, director de la Agencia Judía de Noticias, expone en este libro "la verdad" del Pacto con Irán. Aquí, su diálogo con Sara Garfunkel, en el que revela por qué está convencida de que a Nisman lo mataron y cómo su hijo le avisó que iba a denunciar a CFK.

Las dudas y certezas que desvelan a la familia de Nisman

El encuentro fue casual, en un bar en la esquina de Perón y Paraná. Ya había pedido un cortado y esperaba que se hicieran las 12 para ir a una reunión en la oficina de Santiago Kaplun, actual secretario general de la DAIA. (...) La vi pasar y salí rápidamente. La llamé dos veces y no se dio vuelta. Pensé que sería por el ruido de los bocinazos y los motores que hacía imposible escuchar, o tal vez no se detenía cuando alguien la llamaba en la calle debido a la gente que seguramente la molestaba con frecuencia. Mi última llamada, casi a su lado, la obligó a darse vuelta.

"Hola, Sara", le dije a la mamá de Nisman. Nos dimos un beso. Era la primera vez que estábamos solos; habíamos hablado anteriormente, pero siempre en compañía de su hija Sandra. La primera vez fue al finalizar el entierro de Alberto, mientras caminábamos hacia la salida del cementerio de La Tablada. (...) Después, cada tanto intercambiamos mensajes con Sandra, su hermana, para saber cómo estaban. Cuando las conocí ese día en La Tablada, me preocupó el hecho de ver a una familia solo de mujeres: Sara; su hija, Sandra; la ex mujer, Sandra Arroyo, y las hijas, Iara y Cala.

"Contame cómo estás, Sara", le dije después de que nos saludamos. Me miró con una mezcla de angustia y rabia y me dijo: "Es muy difícil la vida después de la muerte de Alberto". (...)

El 10 de diciembre estaba mirando la transmisión de la asunción de Mauricio Macri y recibí un e-mail en el celular. Lo enviaba Sandra Nisman y el asunto decía "Matzeive de Alberto". Demoré unos segundos entender de qué se trataba: se refería a la inauguración del monumento funerario:

"Hola Daniel, ¿cómo estás? Te queríamos avisar que el viernes 18 de diciembre a las 9.30 hs. va a ser la ceremonia de inauguración de la Matzeive de Alberto en Tablada y con mi mamá te queríamos invitar a que estés presente. Saludos. Sandra Nisman". (...)

Tras finalizar la ceremonia hablé con Sandra y Sara y les propuse una entrevista para conversar acerca de lo que sentían tras un año de la muerte de Alberto. Quedamos en hacerlo alrededor de fin de año, y finalmente nos reunimos en casa de Sandra a principios de enero. (...)

Tal vez el momento más doloroso de la entrevista fue cuando Sara Garfunkel habló del día en que encontró muerto a su hijo.

"No lo podía creer. Hasta que entré al departamento, yo pensaba que se había ido y no había vuelto a la noche. Pero a medida que fui entrando al departamento, estaba todo en orden, como si él estuviera vivo ahí y hubiera salido. Menos en el baño.

"Yo pensé que no estaba ahí adentro. Al ver el diario, pensé que no estaba. Entré y empecé a prender todas las luces. En el dormitorio estaba la puerta cerrada, ahí fue cuando no me animé a abrir y le dije al custodio que la abra él. Yo no pensé nada, pero no me animé a abrir la puerta. No había nadie, y después había luz en el baño… y bueno. Y ahí vi."

-¿En algún momento Alberto anticipó en familia que iba a hacer esa denuncia?                                         S.G.: Sí, yo lo sabía. Él compartía su trabajo cuando quería. ‘En febrero’, dijo, ‘cuando vuelvo de afuera (de Europa)’. Él volvía a fin de enero.
S.N.: En general nos avisaba cuando iba a hacer algo público, para que nosotras estuviéramos al tanto. El 31 de diciembre, en la noche de fin de año, conversamos y nos dijo: ‘Cuando yo vuelva del viaje (porque él volvía el 24 de enero), después de que yo vuelva, les quiero contar que voy a hacer esta denuncia’, y dijo: contra la Presidenta.

-¿Su recomendación fue que no lo hiciera?
S.G.: Para mí, se tendría que haber ido de la causa AMIA, pero años antes. No me hizo caso. (...)

-¿A Alberto lo mataron?
S.G.: Sí.
S.N.: O lo ayudaron a matarse. (...)
S.G.: Para mí que lo mataron. Es muy simple, por varias cosas. Primero, cómo apareció el arma. Ya con eso está. Por la manera como apareció el arma, si él se mató, ¿cómo apareció el arma de la manera que apareció? (En el departamento) estaba todo igual como yo lo había visto el viernes. (...) No había nada tocado. No había nada alterado, había estado el viernes a la tarde, y esto pasó el domingo. Su personal doméstico estuvo el jueves. (...)

-Se dijo que lo mataron o que tal vez le soltaron la mano.
S.G.: Pongamos que sí, pero que me expliquen entonces cómo apareció el arma ahí. ¿Cómo sé yo que a él le entregaron un arma y que él pidió un arma? ¿Dónde está escrito? Lo mismo que dicen que le pidió un arma al custodio. ¿Dónde está escrito que pidió un arma? Lo dicen ellos. (Pero cómo llega el arma al departamento) no me interesa. (Me interesa) cómo apareció él, el cuerpo, dónde apareció el arma, cómo hizo, si se mató él, para que el arma aparezca en ese lugar. Cuando yo abrí la puerta no vi nada, yo lo vi a él. Salgo y llamo a Swiss Medical, viene el médico, asoma la cabeza y dice ‘hay un arma’. Cerró la puerta y se fue. (...) Miré de vuelta y se veía el mango del revólver acá (bajo el hombro). No entiendo cómo hizo el arma para aparecer abajo del hombro izquierdo. (...) Hablo de la ubicación del arma. En los tantos allanamientos que hubo ahí y todo, había un jefe de Policía y yo le preguntaba, que me explique, y ninguno me explicaba. (...)
"Nadie entró al baño hasta que vino la fiscal. Yo estaba ahí sentada y hasta que no vino la fiscal, yo de ahí no me moví. (...) y encima habían puesto de Gendarmería a un muchacho, porque el capo de Gendarmería me quería sacar de la pieza y yo no me quería ir, (...) puso a un muchacho en la puerta del baño para que yo no entre. Y yo me quedé ahí sentada. (...) Para qué me quedé, no sé. Cuando vino la fiscal, me levanté".
S.N.: A mí lo que me cuesta entender (no soy psicóloga) es que el sábado él seguía trabajando, porque consta a través de fotos que él mandó y de llamados que hizo, y también por cómo estaba toda su mesa. Además, tenía papeles de trabajo en la mesa, en su mesita de luz de la pieza, en la mesita ratona del comedor. Había estado trabajando el sábado hasta último momento, pidiéndole el viernes a mi mamá también que le compre comida para el lunes, planificando toda su semana laboral. Me cuesta que me entre en la cabeza que de un segundo para el otro, mientras estaba haciendo todo eso, se preocupe por pedir un arma para instantáneamente matarse. (...) No sé lo que puede pasar por su cabeza y su situación, pero la verdad es que no me cierran esas dos cosas tan opuestas: estar preocupado por defender su denuncia al día siguiente, por las cosas domésticas del día siguiente y a la vez llamar, pedir un arma y matarse y dejar todo.
S.G.: No voy a decir lo que yo pienso porque no quiero tener problemas. Pero de todas formas, hasta las ocho de la noche… el sábado a las ocho él le mandó un whatsapp con la foto a Waldo (Wolff). (...) Lo que yo me puse a pensar es qué habría pasado si yo me hubiera quedado ahí con él, el fin de semana en su casa. (...)

Poco antes de nuestro encuentro, la jueza Fabiana Palmaghini decidió desplazar a la fiscal Viviana Fein y hacerse cargo de la investigación. Sara tenía dudas sobre ese cambio (...) De lo que prácticamente estaba segura era de su falta de expectativas respecto de la justicia: "Si después de un año no hicieron nada, para mí es medio difícil. Pero ojalá que sí, que pase algo". "Vamos a ver qué van a hacer", dijo después, refiriéndose al nuevo gobierno.

Sandra, en cambio, depositó más esperanzas en la nueva gestión: "Yo tengo esperanzas, si las cosas se encaran bien. La intención es muy buena y es muy alentador todo lo que están haciendo. El tema es que, después de un año, muchas pruebas ya se perdieron. (...)

S.G.: Lo que yo quisiera saber es qué pasó; para mí, él no se mató. (...) qué pasó, qué fue todo el armado, cómo hicieron todo.

-¿Sigue presente en sus pensamientos el destrato del gobierno anterior?
S.G.: Eso ya está, (considerando) de quién vino (...) Me dio bronca en su momento, obvio. (Ahora) no me importa.

-¿Cómo vivieron el maltrato que sectores de la sociedad tuvieron contra Alberto tras su muerte?
S.N.: Fue muy duro. Si todavía no pudimos procesar la muerte imprevista de Alberto, en ese momento mucho menos. (...) Hablar así de una persona que no se puede defender, que está muerta, con el dolor de la familia a flor de piel… Fue muy difícil. (...)

Especialista

Hombre de consulta en los temas que involucran a la comunidad judía argentina, Daniel Berliner fue jefe de prensa de la AMIA entre 2002 y 2006, cuando asumió como jefe de gabinete de la secretaría de Prensa y Difusión del gobierno porteño.

Para entonces, había creado Iton Gadol, el principal periódico en español sobre el mundo judío e Israel. En 2004, fundó la Agencia Judía de Noticias (AJN), primera en América Latina, de la cual es su director.

Como periodista, también cubrió el juicio por el atentado terrorista a la AMIA y, entre 2008 y 2011, asistió profesionalmente en la gestión del presidente de la mutual judía.

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Comentarios2
Osvaldo Baletto
Osvaldo Baletto 22/04/2017 04:22:27

Hay mucho dinero en las cuentas de Nisman en United States, por eso la preocupacion.

Mariamercedes Berruezo
Mariamercedes Berruezo 22/04/2017 06:41:47

Tres veces comencé mi opinión y por tres veces se cortó mi relato,así nunca habrá comentarios.