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La recreación de la burguesía nacional, otro mito de la década ganada

Entre 2001 y 2012, los grupos empresarios nacionales redujeron su presencia entre las 200 firmas más grandes del país. Según un estudio del IAE, no sólo retrocedió la cantidad de empresas, sino también su peso relativo en la facturación agregada. Las compañías ganadoras y perdedoras de la era kirchnerista.

La recreación de la burguesía nacional, otro mito de la década ganada

Pese al imaginario de un supuesto fortalecimiento de la industria y los grupos locales durante la década kirchnerista, lo cierto es que "el crecimiento y la reorientación de la política económica de los últimos 15 años no pudieron generar un cambio estructural en el perfil de especialización e inserción internacional de la economía argentina ni tampoco revertir la tendencia a la concentración del capital", destaca un trabajo del economista Carlos Belloni, del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral.

Belloni analizó el desempeño de los principales grupos económicos de capital nacional que integran el listado de 200 empresas con mayor facturación de la Argentina, desde el fin de la convertibilidad hasta finales de 2012. Y concluye que en la llamada "década ganada" no pudo revertirse el proceso de extranjerización del capital nacional que venía aumentando desde la década del 90.

"Entre 2001 y 2012, los grupos locales redujeron su presencia dentro de las 20 firmas más grandes del país. No sólo se redujo la cantidad de organizaciones nacionales dentro del grupo (pasaron de 34 a 30), sino también el número de empresas controladas por éstas (de 47 a 40), y el peso relativo en la facturación agregada del panel (del 22,6% al 20,9%)", destaca el informe.

El investigador del IAE cita a Alejandro Gaggero, Martín Schorr y Andrés Wainer, autores de Restricción Externa. El poder económico durante el kirchnerismo (Futuro Anterior Ediciones), un libro que detalla el proceso de concentración y extranjerización del poder económico en la Argentina durante los últimos 25 años. De acuerdo con la evolución de las ventas de los conglomerados empresariales, Gaggero, Schorr y Wainer identificaron a los "ganadores" y "perdedores" de la última década.

Viejos y nuevos ricos

En el agrupamiento de los "ganadores" de la posconvertibilidad se encuentran tres conglomerados que explican el 17% de las ventas del ránking de 200 empresas principales. Se trata de Techint (considerando sólo sus empresas locales), el multimedios Clarín y Madanes (Aluar).

Asimismo, crecieron los conglomerados productores de aceites y harinas (Urquía, Vicentín y Navilli), azucarero (Ledesma) y alimentos (Arcor, que a fines de 2015 compró el 51% de Mastellone). También un grupo de construcción y servicios públicos (Roggio), un fabricante de electrodomésticos (BGH), medicina prepaga (OSDE), supermercados (la familia Braun, propietaria de La Anónima), un productor de cueros (Sadesa) y uno especializado en maquinarias y obras de infraestructura (Pescarmona).

Entre los newcommers que llegaron a la cúpula empresaria entre 2001 y 2012, hay holdings vinculados a la construcción y los servicios públicos: ODS Calcaterra; Caputo; José Cartellone e IRSA. En tanto, Pampa Holding, Electroingeniería e Indalo (Cristóbal López) se expandieron en el sector energético, medios de comunicación y juegos de azar. Además llegaron dos grupos farmacéuticos: Bagó (con una presencia intermitente en la cúpula empresarial en las últimas décadas), e Insud, que además de laboratorios tiene una editorial (Capital Intelectual), una productora de contenidos (Kramer & Sigman), hoteles, empresas de diseño y una fundación (Mundo Sano).

En retirada

El grupo de perdedores está integrado por holdings que salieron del panel de empresas líderes y los que redujeron su participación en la facturación global. En el primer subgrupo encontramos a una docena de firmas. Entre ellas, Fortabat (vendió Loma Negra a la brasileña Camargo Correa en 2005 por u$s 825 millones en efectivo más la asunción de la deuda neta de la cementera por otros u$s 200 millones). En tanto, el grupo Bemberg vendió su tradicional cervecería Quilmes al grupo belga-brasileño InBev a cambio de u$s 1.200 millones en 2006.

También forman parte del grupo perdedor Peñaflor (bodegas); Garovaglio y Zorroaquín (explotaciones agropecuarias, petroquímica); Socma (Sociedad Macri, integrado por empresas de construcción e inmobiliaria, automotriz; gestión de residuos, transporte, telecomunicaciones y servicios); Cirigliano, propietario del grupo Plaza de transporte de colectivos y ex operador de las líneas ferroviarias Mitre y Sarmiento (cuya concesión fue revocada tras el accidente de Once en febrero de 2012); Williner (lácteos Ilolay); Backchellian (fundador de la textil Gatic, que cerró en 2004) y Gualtieri (construcción y obras de infraestructura). "En los 90, estos grupos habían crecido considerablemente, beneficiados por los procesos de privatización", dice Belloni. Pero con el comienzo del nuevo siglo, el panorama cambió.

Sueño inconcluso

Tras el abandono de la convertibilidad, el proceso de extranjerización de la elite empresarial no se detuvo.
La mayoría de los conglomerados industriales de origen local perdieron espacio, mientras que de grupos dedicados al procesamiento y la comercialización de materias primas para la exportación, y empresas vinculadas con el sector público ganaron terreno. "Esto acentúa un perfil de especialización regresivo y una inserción pasiva y subordinada en el mercado mundial", analizan Gaggero, Schorr y Wainer en su libro.

"En los últimos 15 años, los gobiernos -no sólo de Argentina, sino de la mayor parte de América latina-, no han podido llevar adelante una verdadera política industrial", advierten los autores. El grueso de los sectores dominantes de la Argentina sigue asentado en la explotación de las ventajas comparativas que otorgan los recursos naturales del país o asegurándose negocios a costa del Estado, sin dar lugar a las ventajas competitivas.

La apuesta por la recreación de una burguesía nacional que impulse un proceso de desarrollo económico con inclusión social pareciera haber quedado trunca.

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Comentarios3
Ernesto Calvo Rodriguez
Ernesto Calvo Rodriguez 08/01/2016 01:40:09

Sigo: la burguesia nacional, como bien lo han explicado los mencionados autores, son las pyme y no estos empresarios con miles de empleados. Por lo tanto sugiero a los autores volver a los libros, que -creanme- nunca muerden.

Ernesto Calvo Rodriguez
Ernesto Calvo Rodriguez 08/01/2016 01:37:15

Hablar de que el concepto de burguesia nacional esta enraizado en la ultima decada y mencionar a los Calcaterra, GArovaglo o Roggio como sus protagonistas es un error tan grosero como decir Jauretche, Maria Seoane y Hernandez son jugadores de Boca

Norma Lanciotti
Norma Lanciotti 08/01/2016 11:19:00

Esta investigación fue realizada por Schorr, Manzanelli, Wainer y Gaggero hace más de 2 años y está publicada en libros y documentos. Cabría chequear las fuentes, porque Belloni no tiene publicaciones sobre el tema.