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La lección que nos deja Davos

El foro mundial de esa selecta villa suiza incorporó sesiones de mindfulness, una técnica milenaria para lograr la atención plena en el tiempo presente, antes de iniciar cada jornada. Los beneficios de esta forma de meditación.

La lección que nos deja Davos

Terminó el Foro de Davos y en los días posteriores hubo debates, noticias y opiniones desde el punto de vista político, economico y social. Cada uno desde su especialidad porque, como todos, cada uno hace el recorte de la realidad desde su manera de mirar el mundo, sus condicionamientos, circunstancias y creencias.

Desde esa concepción, esta columna no podía dejar de reparar en algo con lo que cada mañana, muchos de los popes de las empresas e industrias multinacionales, junto a banqueros y ricos y famosos exponentes de la economía global, comenzaban su jornada. Es que en Davos a las 8 de la mañana de cada día, se ofrecía lo que dieron en llamar sesiones de Mindfulness Meditation. No sorprende para nada, ya que cada vez más estudios científicos corroboran lo saludable y beneficiosa que es esta milenaria técnica. La meditación budista -de donde se desprende-, concebida en su totalidad, aborda mucho más que la técnica del mindfulness (traducido como atención plena). Temas como la aceptación, la impermanencia, el perdón, el miedo a la muerte, la compasión y la gratitud son tratados habitualmente como maneras de purificar la mente de emociones negativas y vivir más plenamente. Pero la atención plena, que es indispensable para abordar la profundidad de cualquiera de los ítems anteriores, es el primer paso para adentrarse en este camino y a la vez con probada efectividad sobre reducción del estrés y trastornos de anisedad, poder de concentración, manejo de emociones, control del dolor crónico y varios etcéteras. Cuestiones importantísimas a la hora de emprender cualquier tarea: desde una videoconferencia para definir los destinos de un país, pasando por la reflexión para decidir qué y cómo invertir dinero o tiempo, hasta la elección del menú para agasajar a nuestra familia o amigos.

Aunque su práctica se remonta a más de 2000 años, quien primero acuñó el término de mindfulness como una ténica específica en occidente fue el norteamericano Kabat-Zinn hace más de 30 años. A partir de allí cada vez más evidencias empíricas y estudios científicos apoyan la difusión de esta "actividad" (palabra paradójica al invitar a hacer una pausa para sólo poner atención a lo que ocurre en el ahora). Es que la atención al momento presente es la vía para dejar de angustiarse y sentir ansiedad por lo que pueda pasar, así como para dejar de frustrarse por un pasado que no fue como pensamos o sentir nostalgia por el ayer que ya no está. Ambas cuestiones -pasado y futuro- a menudo nos quitan la posibilidad de estar con toda nuestra atención y potencial, entregados en cuerpo y mente a lo que estamos realizando. Si en Davos, donde ajetreados economistas corren al ritmo de los vaivenes fluctuantes de las acciones y que nada se hace si no es potencialmente efectivo y productivo, deciden practicar sesiones de mindfulness antes de comenzar la jornada, ¿quién puede ahora decir que "no tiene tiempo para vivir con atención el presente" que, finalmente, es de eso de lo que se trata la vida?