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La gestión Macri bajo la lupa: las metas aún están lejos pero hay mejor convivencia

Expertos en distintas áreas evalúan el resultado de las políticas del Gobierno en su primer año de gestión. Qué se hizo, qué falta. Y las claves de 2017.

La gestión Macri bajo la lupa: las metas aún están lejos pero hay mejor convivencia

El presidente Mauricio Macri ni dudó un instante y le puso un 8 a su tarea en el primer año de gobierno, Pero según los expertos consultados por 3Días, aún quedan varias materias por aprobar. Crecimiento económico, mejora de la pobreza y de la educación, entre los temas pendientes. Diálogo, calidad institucional e inserción en el mundo, lo mejor de la gestión hasta ahora.

Política Exterior Roberto García Moritán, ex vicecanciller

"En mejores condiciones para enfrentar un mundo cada vez más complejo"
La Argentina ha recuperado política exterior y se encamina, con responsabilidad, a ocupar presencia en el escenario internacional. Una cuidadosa proyección permitió rencauzar una diplomacia a la deriva afectada por un largo período de desbordes y contradicciones. Esta nueva orientación, que logró restablecer equilibrio en aras del interés nacional, permite aprovechar oportunidades en un mapa global de crecientes complejidades estratégicas y de distorsiones comerciales. Ese énfasis se encuentra vinculando los diversos proyectos nacionales con las corrientes más dinámicas de la realidad internacional.

El acercamiento con todos los polos principales, sea Washington, Moscú, Beijing o Bruselas, permite reducir asimetrías, fortalecer el comercio y construir agendas positivas. En el ámbito regional el proceso ha sido igualmente intenso lográndose alentar nexos bilaterales vacíos de contenido estratégico. Un ejemplo ha sido la recuperación de cronogramas de obras de infraestructura con todos los países limítrofes.

La claridad de objetivos también se advierte en el intento de que los organismos regionales se concentren en los propósitos originales de su constitución. El Mercosur, afectado por circunstancias económicas de sus miembros, empieza a encarar la necesidad de ampliar el tejido de acuerdos comerciales y una proyección más cercana con la Alianza del Pacífico. La revitalización de la OEA, en particular el fortalecimiento del sistema interamericano de derechos humanos, es otra señal alentadora. Lo mismo los intentos de que Unasur sea más efectivo acelerando proyectos que permitan transformar el mapa de comunicaciones de la región. También la política exterior ha recuperado prestigio al priorizar valores y principios tradicionales.

La defensa de los derechos humanos y la democracia en la región, en particular ante los desbordes en Venezuela, es un ejemplo. La Argentina se encuentra hoy en las mejores condiciones de encarar los desafíos de un mundo que se anuncia mucho más complejo y espinoso que el que hemos conocido.

Calidad institucional Daniel Sabsay, constitucionalista

"Gran avance institucional, pero la corrupción sigue pendiente"
La era kirchnerista se caracterizó por el desprecio a las instituciones democráticas. Así, prácticamente se destruyó la división de poderes, se impuso un discurso confrontativo que llevó a la polarización de la sociedad y que se plasmó en una "grieta" entre el oficialismo y la oposición. A ello se agregó la persecución de quienes pensaban distinto y los ataques a la libertad de expresión. La coalición Cambiemos prometió revertir este estado de cosas. Una vez en el gobierno, Macri ha logrado restablecer la división de poderes en un marco de respeto a las libertades públicas. Los medios oficiales dan cabida a todas las voces en una muestra de pluralismo. La inexistencia de mayorías propias en el Congreso obliga al oficialismo a buscar consensos para lograr la sanción de sus proyectos. Así, la dinámica legislativa se caracteriza por la deliberación en un diálogo institucional que había desaparecido durante una época en que al Legislativo se lo denominaba "escribanía de Gobierno". Hoy se buscan consensos para la sanción de las leyes, en el marco de una deliberación propia de la actividad legislativa.

En materia de Justicia, el Ejecutivo ha puesto en marcha el proyecto Justicia 2020, pero hasta el momento sólo ha podido concretar un pequeño número de iniciativas, lo mismo ha ocurrido con la reforma política. No encontramos avances importantes en la lucha contra la corrupción. Los procesos por delitos contra la administración pública que habrían cometido funcionarios de la gestión anterior se llevan a cabo con una lentitud que exaspera a la opinión pública. Es cierto que el Ejecutivo poco puede hacer en la medida que respete la independencia de la justicia. Pero podría activar investigaciones sobre la actuación de los jueces a través de sus representantes en el Consejo de la Magistratura. En suma, hubo un gran avance en materia institucional pero quedan asignaturas pendientes que deben ser abordadas para lograr una República genuina.

Educación Pedro Barcia, ex titular de la Academia Nacional de Educación

"Hay que superar el deterioro con mayor calidad e inclusión"
El Gobierno recibió un país con agudísimo deterioro gestado en treinta años, sin estadísticas actualizadas que permitieran trazar un diagnóstico cierto de la realidad. El último relevamiento oficial data de 2010; del realizado en 2013 nunca se publicaron los resultados. En febrero de 2016, todos los ministros de educación del país firmaron la ‘Declaración de Purmamarca‘ que define a ‘la educación como principal política de Estado‘. Propone, además, la loable creación de un Instituto de Evaluación de la Calidad y la Equidad Educativa, al margen del poder político, que nos permitirá orientar las mejoras. Un primer paso del Gobierno en la medición fue el relevamiento ‘Aprender. 2016‘, que se aplicó a 1.400.000 alumnos de de Primaria y de Secundaria, el mayor en más de una década. Sus resultados están prometidos para febrero de 2017. En las pruebas PISA estuvimos en las dos últimas evaluaciones en el puesto 52 sobre 65 países. Ahora, 2016, la OCDE acaba de excluir a nuestro país del ranking que elabora, por anormalidades en la propuesta argentina de escuelas para dicha muestra en 2015, pues se invalida la comparabilidad. Serio cachetazo internacional que le costará remontar al Gobierno.

El oficialismo diseñó un plan ‘Argentina enseña y aprende‘ (2016-2021), en el que se enmarca el del Instituto Nacional de Formación Docente (ley 26.206), que ha adoptado el lema: ‘Construir sobre lo bien hecho‘. El desafío es avanzar en la profesionalidad de los docentes y en la práctica en innovaciones educativas, con una dificultad de base: los institutos bordean los 1400 con 300 planes de estudio diferentes, selva selvaggia laboral de difícil reorganización. La dupla de fierro, en todo, se da entre calidad e inclusión. Deudas por cumplir: reponer todos los días de clases perdidos, por cualquiera razón que fuere; extender gradualmente la jornada escolar, aumentar el vergonzoso 24% de egresados universitarios, evitar el 57% de deserción del secundario, lograr comprensión lectora en el 52% de egresados de Secundaria, restaurar el puente entre familia y escuela, mejorar el clima de aula, reducir el ausentismo, dar prioridad en todo a los más carenciados para equilibrar desigualdades de origen e igualdad de oportunidades. Las políticas educativas requieren: consenso entre los partidos, sostenida durabilidad,-más allá de los relevos de los gobiernos-, y voluntad política firme de aplicación. Una humanísima trinidad de difícil concertación. Es deseable que esta integración de la triada, inédita hasta hoy, se encamine. Tengamos el deber de la esperanza.

Pobreza Eduardo Donza, experto del Observatorio de la Deuda Social de la UCA

"No es sólo un tema de ingresos, hay que mejorar el mercado del trabajo"
Este año hubo un incremento de la pobreza que se dio en primera instancia por la devaluación, la suba de la inflación y el reacomodamiento de las variables macroeconómicas. Y en un contexto de consumo, no como teníamos en los años 2001 y 2002, la devaluación se transmite en forma constante a los precios. A eso se suma la pérdida de puestos de trabajo de baja calidad por la caída de la actividad de la construcción, dado que la obra pública estuvo parada en los primeros meses del año aunque ahora se reactivó. Todo esto llevó al aumento del nivel de pobreza, como lo medimos en la UCA, de un 29 a un 32,6% entre diciembre de 2015 y abril de 2016.

Para lograr trabajo en el corto plazo, sirven los programas de empleo directo, como Argentina Trabaja. Pero eso es sólo una forma de transferir recursos, no es sustentable. Las inversiones son necesarias pero hay que tener en cuenta varias cosas: 1) Para que sean suficientes, los capitales no deben ingresas al sector financiero sino dinamizar la producción y generar empleo de calidad. 2) También es importante que se hagan estudios de factibilidad de las economías regionales y apoyar a las que son viables. Las que no lo son. deben reconvertirse.
El problema de la pobreza y el empleo no se soluciona solo con transferir ingresos, porque son cuestiones estructurales. Para vivir en forma digna se necesita que mejore el mercado de trabajo. Hay que desarrollar políticas de Estado y generar consensos con los actores principales para poder llevarlas adelante.

La Grieta José Nun, ex secretario de Cultura de la Nación

"El inicio de un cambio cultural para recuperar la convivencia"
La Argentina, se sabe, es el país de las paradojas. Por eso no debe extrañar que, en el primer año de gobierno de Macri, hayan empeorado las condiciones de vida y, a la vez, haya mejorado la convivencia. Lo primero se debe, ante todo, a la situación crítica en que dejó al país el kirchnerismo y, después, a varias decisiones equivocadas de la actual gestión. En cuanto a lo segundo, valen la pena algunas reflexiones.

Una concierne al clima de autoritarismo e intolerancia que se instaló en el país durante los gobiernos de Cristina Kirchner. La intervención del INDEC en 2007 es una condensación elocuente de ese clima. ¿Cómo puede pretenderse democrático un régimen político que le niega a la ciudadanía el derecho a la información, donde está prohibido hablar de inflación o desempleo y cuyo ministro de Economía justifica que no se difundan datos sobre la pobreza porque estigmatizarían a los pobres? Un espacio público dominado por el discurso oficial profundizó al máximo el enfrentamiento entre los pretendidos dueños de la verdad y sus opositores, afectando gravemente la convivencia.

Pero distingamos. Desde siempre, aquí y en el resto del mundo la guerra ha sido una de las metáforas preferidas de la política. Contra lo que algunos suponen, el problema no reside en llamar enemigos a los adversarios o en hablar de batallas electorales o conquista del poder. Lo importante es si esto se hace o no en un contexto básico de respeto hacia el otro (hasta la guerra tiene códigos) y sin confundir la metáfora con la realidad. Es precisamente lo que no sucedió, prolongando ese "espíritu de discordia" que ya en 1910 Joaquín V. González consideraba nuestro rasgo nacional por excelencia. ¿Es necesario recordar décadas de proscripciones, de dictaduras militares y de líderes populistas iluminados para advertir cuánto incide el modo de gobierno sobre nuestras relaciones cotidianas?

De ahí que deba ser bienvenido el empeño de Cambiemos durante su primer año de gestión por fomentar el diálogo, reconocer errores, intercambiar ideas y difundir datos veraces sobre el país, superando sus intentos iniciales de imponer jueces de la Corte o nuevas tarifas de gas. Esto explica en buena medida que, a pesar de que la economía no arranca, la confianza en el futuro siga siendo por ahora la más alta de los últimos cuatro años y que la distensión torne creíbles las propuestas de encuentro y de concertación. Es apenas el comienzo de un cambio cultural de largo plazo que resulta imprescindible y que sería lamentable que las miopías sectoriales o las malas políticas pudiesen frustar.

Seguridad Paola Spátola, especialista en Seguridad

"Sanear todas las fuerzas policiales es la deuda pendiente"
Al cumplirse un año de la asunción de Mauricio Macri, resulta necesario encarar algunos balances. En materia de seguridad, nos encontramos con una realidad que no ha sufrido demasiados cambios y que sigue siendo una de las principales preocupaciones. Se trata de una problemática compleja, que requiere de la buena coordinación de políticas públicas para lograr resultados.

Aun así, hubo avances positivos. Hay una clase política decidida a cooperar en las cuestiones de seguridad. Se ha avanzado en importantes leyes, como las declaraciones de emergencia en Seguridad -tanto en Nación como en la provincia de Buenos Aires-, la ley de protección a la víctima o los procedimientos judiciales para los casos de flagrancia.

Es importante destacar esta actitud del Poder Legislativo, que funciona como un facilitador y mejorador de las herramientas para la aplicación de las políticas de seguridad.
Es interesante el trabajo que se está llevando a cabo en la provincia de Buenos Aires, el distrito más complejo en materia de seguridad. La gestión de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y su equipo parece estar encaminada a sanear una de las instituciones policiales más comprometidas con el delito, como lo es la Policía Bonaerense.

La decisión de trasladar el control a civiles de la división de Asuntos Internos (con 2397 policías apartados y 6117 sumarios iniciados), la incorporación de tecnología y entrenamiento para los grupos de élite, y el financiamiento de las policías comunales, marcan una buena perspectiva para lo que resta de su mandato.
No es la misma situación en la Ciudad de Buenos Aires, donde se están viendo aún los cimbronazos de la transferencia de la Policía Federal y la creación de la Policía de la Ciudad en conjunción con una nueva ley de Seguridad Integral, sancionada el 17 de noviembre, que será el marco de acción para la nueva fuerza. Todo está por verse (y hacerse) en la Ciudad de Buenos Aires, donde el espacio urbano sigue siendo administrado por las mafias de los trapitos, manteros y arrebatadores, todos cargados de una violencia cada vez mayor.

Estamos frente a una oportunidad. La política está decidida a acompañar los procesos que ponen el esfuerzo donde se debe: la prevención, el equipamiento y la inteligencia. Queda pendiente el saneamiento de todas las fuerzas policiales del país para que cese la connivencia con el delito y el compromiso de ciertos sectores del Poder Judicial, donde la puerta giratoria sigue girando al son de un abolicionismo que genera cada vez peores resultados.