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"La evasión no es una fatalidad y tiene solución"

El economista francés, autor de La Riqueza Oculta de las Naciones, charló con 3Días sobre las enseñanzas que dejan los Panamá Papers a los gobiernos y la necesidad de una nueva regulación global sobre el capital financiero.

Gabriel Zucman revela las tretas de los ricos para evitar pagar impuestos.

Gabriel Zucman revela las tretas de los ricos para evitar pagar impuestos.

Discípulo de Thomas Piketty, quien prologó su obra La Riqueza Oculta de las Naciones, el economista parisino Gabriel Zucman se ha convertido en fuente de consulta ineludible a la hora de hablar de paraísos fiscales, empresas offshore y evasión tributaria. Por algo su teléfono no para de sonar desde que estallaron los Panamá Papers.

Con 30 años, un posgrado en la London School of Economics y un cargo de profesor en la Universidad de Berkeley, el nuevo enfant terrible de la economía francesa ganó prestigio gracias a una minuciosa investigación sobre "los agujeros negros", donde grandes empresas y magnates lavan activos y esconden sus fortunas del fisco.

Este trabajo, publicado en 2013 en el Quarterly Journal of Economics, se transformó en un libro (editado en la Argentina por Siglo XXI) cuyo título parafrasea al texto fundacional de la economía, de Adam Smith. En él se repasa la historia de los principales paraísos fiscales, con Suiza y Luxemburgo a la cabeza, y se describen los complejos sistemas de triangulación para eludir y evadir impuestos utilizados por los ultramillonarios. También incluye una estimación de la pérdida de riqueza que esto implica para las naciones, que en promedio llega al 10% del PBI mundial, pero en países latinoamericanos alcanzaría al 20% del PBI.

En diálogo telefónico con 3Días, Zucman reflexiona sobre el efecto regresivo que tienen estas conductas de evasión sobre la distribución global de la riqueza y los cambios que deberán producirse en las regulaciones del capital. Y subrayó la necesidad de actuar en dos frentes: crear un registro global inmobiliario y financiero, y establecer sanciones comerciales para los países que no compartan esta información.

Tras el escándalo mediático, ¿qué enseñanzas deberían dejar a gobiernos y ciudadanos los Panamá Papers?
- La primera es que la evasión fiscal no es una fatalidad. Y le cuesta al mundo cerca del 10% del PBI global. El ocultamiento de activos en paraísos financieros está relacionado con la corrupción y el blanqueo de dinero. Los ciudadanos y los gobiernos no deben aceptarlo como un "mal inevitable", sino que se deben cambiar las regulaciones para acabar con este flagelo.

¿Cuál es el vínculo entre la evasión fiscal, el tráfico de armas o drogas y la financiación del terrorismo?
- No puedo afirmar que toda la riqueza offshore va a parar al crimen organizado, pero la opacidad financiera, el secreto bancario y la creación de sociedades fantasma, facilitan la financiación de actividades ilegales. Y esto ocurre porque hasta hoy ha sido muy fácil ocultar la riqueza y evadir impuestos. La globalización facilitó los movimientos de capital sin control. Hay países que son muy generosos en sus reglas, por decirlo educadamente, y no supervisan a sus instituciones financieras. Incluso hay algunos que tienen paraísos fiscales dentro de sus fronteras, como los Estados Unidos.

El presidente argentino explicó que tener empresas offshore es legal... ¿Cómo puede entonces un Estado combatir esta práctica?
- Es cierto, no es ilegal abrir una empresa offshore, pero generalmente se hace para ocultar la riqueza y evadir impuestos. Y esto a la larga termina perjudicando el bienestar general y acentuando la desigualdad social. Porque cuando los ricos pagan menos impuestos, su riqueza crece más rápido que la media.

En tu libro proponés la creación de un registro internacional del patrimonio. ¿Cómo funcionaría?
- Se trata de crear un registro global en el que figuren los dueños de todos los títulos financieros, las acciones, las obligaciones y participaciones en fondos de inversión, y que sea accesible a las agencias fiscales de todo el mundo. Además, propongo un sistema automático de intercambio de esa información, un impuesto global al capital y un sistema de sanciones comerciales para los países que no cooperan.

Vamos por partes. ¿Quién administraría el registro y las sanciones?
- Creo que no hace falta crear un organismo internacional ad hoc para administrar un registro que en la práctica existe, ya que la mayoría de los países tienen el suyo, aunque en muchos casos está en manos privadas. Pues bien, este registro debería ser abierto y estar en manos del Estado. En cuanto a las sanciones comerciales, podría aplicarlas la OMC (Organización Mundial del Comercio).

Hubo intentos de transparentar las finanzas tras la crisis subprime y la caída de Lehman Brothers. ¿Qué pasó?
- Se agravó en los últimos 15 años años. En el 2000, un 3% de la capitalización de las empresas cotizantes en Wall Street era propiedad de inversores con sede en paraísos fiscales. Hoy ese porcentaje alcanza al 8%. Creo que las herramientas existen, pero no hubo voluntad política suficiente para utilizarlas a fondo. Los propios bancos crean sociedades fantasma para sus clientes.

¿Creés que ahora hay más presión para controlar al capital financiero?
- Es un buen momento para hacerlo, después de los Panamá Papers. Ahora mismo, Europa y los Estados Unidos están discutiendo un régimen de libre comercio. Pero, ¿se puede liberalizar el comercio sin hablar de impuestos?

Un impuesto global a la riqueza, ¿implica una unificación de sistemas fiscales? Países como la Argentina, que ahora necesitan de capitales externos, no podrán cobrarle mucho si quieren atraerlos...
- Justamente, el registro global de la riqueza permitirá cobrarle a los que más tienen un impuesto justo. Quienes depositan su riqueza en Panamá, luego la invierten en fondos de compañías de Europa o América latina. Con un sistema de información que cruce todos esos datos, a los grandes capitales les será más difícil esconderse.

Pero los ricos siempre buscan un lugar donde les cobren menos impuestos. Por algo el actor francés Gerard Depardieu se hizo belga...
- Sí (se ríe). A los que más tienen, más les cuesta pagar impuestos. Pero son una minoría. La mayoría de la gente condena esas actitudes de evasión, porque quiere que haya un sistema fiscal justo, que permita financiar la educación, la salud y los servicios sociales básicos.