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"La culpa de que las PyMEs no crezcan la tiene el Estado"

El analista económico acaba de publicar un libro que aborda la situación y necesidades del sector. Dice que el principal problema son los impuestos, que castigan el crecimiento. Pero cree que la Ley de mercado de capitales es una buena noticia para las pequeñas y medianas empresas, así como las recientes medidas anunciadas por Nación y Provincia.

Los números son contundentes: las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) -denominadas así a todas aquellas compañías con menos de 200 empleados- representan en la Argentina el 97% del volumen empresario, generan el 70% de los empleos y participan con el 52% de nuestro producto bruto interno (PBI). Sin embargo, siguen siendo el sector empresarial más vulnerable a la crisis y el de menor crecimiento. Se suele señalar de manera equivocada que los principales problemas para las PyMEs se originan en temas vinculados a su baja productividad cuando, en realidad, la mayor calamidad que sufre el sector está relacionada con los impuestos. Así lo explica sin rodeos, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, analista Económico, especialista en Marketing y autor del libro Economía PyME, pensar en grande siendo pequeño, de Editorial Eudeba. "La culpa de que las PyMEs no crezcan la tiene el Estado. Cuando un microempresario, que tiene un régimen simplificado, quiere crecer y pasar a ser pequeño empresario, el salto que debe dar es al vacío, porque tiene que empezar a pagar 35% de ganancias, 21% de IVA y 3% de ingresos brutos. Acá se castiga el crecimiento con pesados impuestos", le dice a 3Días.

En un mano a mano, el consultor habla sobre la situación y necesidades de las PyMEs y asegura que las estrategias digitales son clave para crecer en el escenario actual.

¿Cuál es el principal problema que tiene hoy una PyME?

- Las PyMEs viven del consumo y el consumo -que viene en caída desde hace dos años- en abril y mayo se derrumbó. De acuerdo a la CAME las ventas minoristas cayeron 4,8% en el mes de mayo. Para el comercio minorista la venta fue mejor en mayo que en abril pero peor que en mayo de 2017 cuando las ventas habían caído 2,3%.

¿El consumo seguirá en caída?

- Hasta abril, estimábamos una lenta recuperación en el segundo semestre. Pero todas las variables de la macro distorsionaron la caja de resonancia en la micro. Inflación en crecimiento, tipo de cambio en movimiento, tasas de interés elevada, impacto de tarifas de servicios públicos y aumentos de naftas hicieron que el bolsillo del consumidor se resienta. Para la segunda etapa del año vemos crecimiento en desaceleración con caída del consumo.

¿El Gobierno no recuperó la confianza con las medidas que tomó para atacar la crisis?

-Hasta que no se sienten las bases de resultado en la economía real es muy difícil recuperar la confianza solo por el anuncio del acuerdo con el FMI, por varios motivos. Venimos de una devaluación fuerte del peso frente al dólar donde el que apostó al peso volvió a perder y eso no es fácil recuperar en el corto plazo. Además, la inflación proyectada es del 27% y las paritarias del 15% por lo cual el año pasado hubo salario real positivo y este año será negativo para el bolsillo del consumidor. Las variables de la macro aún no son confluyentes. Tipo de cambio en movimiento, tasa de interés alta e inflación en ascenso. Hasta que esto no se logre reconducir es difícil recuperar la confianza del consumidor.

¿Sobrevivirán las PyMEs con la tasa del 40%?

-Es muy complicado. Aquella PyME que está traccionada por el crecimiento de la economía, es decir, por la construcción, por el sector energético, por las telecomunicaciones, y le estaba yendo bien, con ese nivel de tasa no va a invertir. Al revés, para la PyME que está mal -relacionada con el rubro textil, calzado o plástico- es la apertura al infierno y al cierre en poco tiempo. Y encima esa tasa es inflacionaria porque al sector que le va mal, ese costo de endeudamiento lo tiene que llevar al precio. Pero la realidad es que un gran porcentaje de las PyMEs tienen financiamiento propio.

En esa línea, ¿cómo va a impactar la Ley de Mercado de Capitales para el sector?

-Es muy buena para el sector, porque le permite a un PyME que, ante el circuito financiero de pago a 90 y 120 días que le propone una gran empresa, pueda tener una herramienta para incorporar al mercado de valores. Es decir, que ese débito se convierta en un crédito a la PyME que le empiece a dar interés. Se le abre un nuevo camino, pero aún hay que reglamentar la ley y eso lleva tiempo. También es una buena noticia la Ley de Compre Argentino, por la cual si una empresa extranjera gana cualquier licitación pública, el 20% tiene que ser un bien o servicio de una PyMe. Y por otra parte, le da márgenes de preferencias en el precio de licitación entre el 8% y el 15% respecto de una empresa extranjera.

¿Qué opinas de las recientes medidas anunciadas para el sector por Nación y Provincia?

-Tanto la nueva línea de inversión productiva de capital de trabajo como la de descuento de cheques a tasa del 29% promovida por el Gobierno nacional es muy importante para las PyMEs, en un contexto de caída del consumo en el mercado interno, ajuste de tarifas e incremento del costo de endeudamiento por la falta de liquidez que están teniendo. Este anuncio y el que realizó el gobierno de la Provincia la semana pasada respecto de diferentes líneas para inversión y financiamiento de las PyMes van en línea hacia un sector con mayor volumen del empresariado que es el resorte de la economía argentina en cuanto a la generación de empleo. Me parece muy positivo, aunque por la situació de emergencia debo destacar que es fundamental evitar la burocratización de acceso a estas líneas y facilitar de cualquier forma la llegada inmediata de esta ayuda y acceso al financiamiento.

Hay quienes aseguran que el problema de crecimiento de las PyMEs está vinculado a su baja productividad...

-En la Argentina hay mucho más microempresarios que pequeños, y mucho más pequeños que medianos. El 70% es microempresario. Pero la culpa de que las PyMEs no crezcan la tiene el Estado. No le echen la culpa a las PyMEs. Cuando un microempresario, que tiene un régimen simplificado y es monotributista, quiere crecer y pasar a ser pequeño empresario, el salto que debe dar es al vacío, porque tiene que empezar a pagar 35% de ganancias, 21% de IVA y 3% de ingresos brutos. Nadie quiere ser pequeño empresario en la Argentina, porque es lo peor que te puede pasar. Acá el Estado castiga el crecimiento con pesados impuestos.

¿Qué consejos le das a una PyME para crecer en esta situación?

-Hay una cosa que es cultural y no tiene que ver con la situación socioeconómica. Lo bueno que tiene en este momento la PyME es la fragmentación hogareña. Si hoy es un segmento, para la PyME se tiene que convertir en un nicho. En la década de los 80, los hogares y la familia tipo representaba el lugar más importante con más predominio. Hoy el hogar unipersonal representa el 35% del mercado. Las grandes empresas en consumo masivo lo pudieron abordar bajando el tamaño del packaging, por ejemplo. Pero hay mucho productos que pueden desarrollar las pequeñas y medianas empresas para convivir con ese segmento. En el país, los hogares se fragmentaron en once, desde monoparentales a homoparentales. Y todo eso es un nicho para la PyME.

¿Y cuál es la oportunidad en este contexto económico?

-Con la crisis, el consumidor quiere reducir el ticket promedio de gastos y se pasa a las segundas y terceras marcas. Y, ¿qué son las PyMEs? Segundas y terceras marcas. Las grandes cadenas caen 8,4% y los autoservicio caen 3%. No van a tirar manteca al techo, pero el rebote va a ser mejor. Otra cuestión importante es buscar la diferenciación. Si la PyME quiere luchar por el costo en el mercado, pierde. La PyME tiene que tener un valor agregado, su producto tiene que tener algo diferente. Si va a jugar al nicho, claramente para acopiar volumen de mercado y vencer a una primera marca, tiene que tener un diferencial.

En tu libro decís que el factor tecnológico es clave para las PyMEs...

-Sí, las estrategias digitales son clave en el escenario actual. Hace 15 años, solo accedían las grandes empresas. Pero hoy la tecnología es de acceso universal. Y las redes sociales son el boca a boca del almacenero del futuro, por su efecto multiplicador. Ahí, las PyMEs tienen un potencial de crecimiento enorme. Un dato: en la Argentina, cuatro de cada diez empresas han surgido en Facebook en los últimos cinco años. Tenemos unos 31 millones de usuarios activos. Ahí una PyME que incorpora un bien o servicio, desde una depiladora, un masajista o un microempresario, ha crecido a través de las redes sociales. Y las grandes empresas no tienen el mismo nivel de penetración porque el negocio está en la cercanía. Las oportunidades son enormes.

Analista

Damián Di Pace nació en Buenos Aires en 1977. Es especialista en Marketing Estratégico y se ha desarrollado en el campo del comercio y consumo minorista. Se licenció en Comunicación Social en la UBA y se especializó en Comunicación Comunitaria y también en Planeamiento y Administración Estratégica en el Centro de Posgrados de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Es director de la consultora Focus Market y además participa como columnista en medios digitales, televisivos y radiales nacionales. Además de Economía Pyme, pensar en grande siendo pequeño (Eudeba), es autor de los libros El Futuro del Comercio Minorista en Argentina y Marketing Extraordinario, el lado oculto y futuro de los Mercados.