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"La Turca", el poder oculto detrás de Macri

Franco Lindner reconstruye pasado y presente de Juliana Awada, la primera dama más glamorosa del país. Aquí, un fragmento que revela cómo la llaman los ministros, por qué le temen y las armas que utilizó para convencer a su marido de elegir a Michetti como Vice.

Es hora de revelar cómo llaman no pocos ministros y funcionarios del PRO a la esposa del jefe cuando creen que nadie los escucha.
No le dicen Juliana.
Tampoco señora, ni jefa, ni mucho menos primera dama.
No: la llaman "la Turca".

Y ella ya lo sabe, a pesar de lo que ellos creen. Algún correveidile de esos que nunca faltan le ha venido con el cuento.
"Cuidado con enojar a ‘la Turca’", dicen los funcionarios.
"Mejor andar bien con ‘la Turca’", repiten.
"A este lo puso ‘la Turca’", señalan.
Cinco influyentes miembros del macrismo me confirmaron el algo irreverente apodo con el que se refieren a Awada a sus espaldas.

Entre ellos hay un conocido operador proveniente de otra fuerza política, que alguna vez estuvo casado con una mujer de ascendencia árabe y por eso sabe de lo que habla. El operador me explicó:
- Las "turcas" son así, manejan todo desde la cocina. Después salen a la calle con el chador, pero en la casa mandan.
- O sea que no muestran su poder -le dije.
El operador recordó a su ex esposa:
- Lo sé por experiencia propia. En público se hacen las buenitas, pero en la casa son terribles. Deciden ellas.
Esas decisiones, claro, no se dan desde la imposición, sino desde el sutil y muy disimulado arte de persuadir al que manda.
O mejor dicho: al que cree que manda.
- Las "turcas" te van envolviendo, al final siempre se salen con la suya -describió el operador.
Porque Awada es Macri. Comparte la cama y el poder con él. Es su hechicera, y las hechiceras no solo se dedican a redecorar el hogar o hacer milanesas.

Preguntan, negocian, prometen… Y al final convencen al que cree que manda. Lo hechizan.
Pero mejor ir a un ejemplo para despejar las dudas. El ejemplo de cómo "Gaby" Michetti, la amiga de la hechicera, llegó a ser la vicepresidenta de Macri a pesar de la resistencia de buena parte de la mesa chica del PRO.

Hay que ubicarse en el contexto de aquella decisión.
El 16 de junio de 2015, el kirchnerismo confirmó, para sorpresa de todos, que el compañero de fórmula de Daniel Scioli sería Carlos Zannini, un fiel funcionario de la entonces Presidenta que dejaba en claro que ella continuaría mandando si ganaba su delfín. Quedaban solo días para que venciera el plazo para inscribir la fórmula del frente Cambiemos y Macri necesitaba responder al anuncio del oficialismo con uno igualmente contundente. ¿Quién sería su candidato a vice?

Los hombres más influyentes del PRO se reunieron: Macri, Horacio Rodríguez Larreta, el empresario "Nicky" Caputo, el ascendente secretario general del Gobierno porteño Marcos Peña, la vicejefa María Eugenia Vidal y el consultor estrella Jaime Durán Barba. Debatieron a puertas cerradas. Y se impuso el nombre que hasta entonces venía sonando más fuerte: Marcos Peña, el joven politólogo de 39 años que había hecho una carrera meteórica en el macrismo y por entonces coordinaba el equipo de campaña. Su designación como segundo de la fórmula, argumentaban, sería un fuerte mensaje al voto joven.

El propio Peña y Durán Barba eran los más entusiastas en impulsar esa decisión. Vidal dudaba. Larreta y Caputo no tenían objeciones.
Macri los escuchaba a todos y tomaba nota.
En un momento se barajó el nombre de "Gaby" Michetti como alternativa. Era el plan B. El candidato pidió opiniones.

Marcos Peña, quien se sabía parte interesada, bajó la mirada.
Durán Barba enfureció: ¿acaso ya nadie se acordaba de la "traición" de Michetti hacía solo unos meses, cuando desafió a Macri y se presentó en las internas para las elecciones porteñas a pesar de que Larreta era el candidato oficial del PRO?

Esa herejía, por cierto, la había convertido casi en una indeseable dentro del partido. Pero, aun así, se trataba de una figura popular a la que las encuestas de imagen bendecían.
Lo de Marcos Peña, en cambio, parecía una apuesta más arriesgada. Una apuesta que Macri estaba dispuesto a hacer.

Ese día, los integrantes de la mesa chica se fueron de la reunión con la certeza de que había una decisión tomada.
El elegido sería Peña, no la "traidora".
Pero faltaba la noche. La hora de "la Turca".

Y no solo esa noche, sino también todas las anteriores en que ella volvía una y otra vez sobre el tema, le preguntaba, le proponía, lo iba envolviendo lentamente con su dulce poder de persuasión.
Al mediodía siguiente, el 19 de junio, Macri dio la noticia que sorprendió a todos menos a Awada. Citó a Michetti a su despacho, le hizo la propuesta y ella aceptó sin dudarlo.

Enseguida él escribió en su cuenta de Twitter: "Quiero anunciar con mucha alegría y orgullo que mi compañera de fórmula será Gabriela Michetti". Y se sacaron la foto juntos en el acto de la inauguración de un tramo de la autopista Illia.

Allí estaban, solos en la ruta, él caminando y ella a su lado en su silla de ruedas.
Un giro impactante.
Un integrante de la mesa chica me confirmó que Marcos Peña, descorazonado, se enteró solo media hora antes del anuncio.

Y que Durán Barba directamente no fue notificado, sino que debió desayunarse con la novedad cuando la transmitieron los noticieros de la televisión.
Fue demasiado para él.

- Esto no es serio -le recriminó el ecuatoriano a su jefe y pegó el portazo.
Macri se había quedado sin su principal estratega en medio de la campaña.
El integrante de la mesa chica del PRO que me confió esta historia concluyó:
- Durán Barba estaba que volaba, se fue a la mierda. Es que Mauricio había tomado la decisión y la cambió sin avisar.
-¿Qué pasó en el medio? -le pregunté.
-Juliana, eso pasó -resopló el integrante de la mesa chica. (...)
La propia "Gaby" Michetti, amiga de Awada, intentó por esas horas desligarse del invisible lobby por su candidatura.

Esto le dijo hace poco al periodista Juan Luis González, de la revista Noticias:
- ¿Tiene una buena relación con Awada? -le preguntó el periodista.
- Sí, buena relación -contestó ella.
- ¿Tuvo algo que ver ella con su candidatura a vicepresidenta? -siguió González.
Michetti se sinceró a medias:
- No sé, puede ser que ella le haya dicho a Mauricio algo, pero tengo buena relación con los dos.
-¿Entonces?
- A mí me cayó de sorpresa la candidatura. Yo estaba pensando en ser senadora, tenía la cabeza totalmente en otra dimensión. (...)

¿Con qué argumentos había convencido Awada a Macri para que optara por su amiga?
El principal, lejano a las pequeñas discusiones de la política y basado en el más crudo sentido común, sostenía lo siguiente: Marcos Peña era un completo desconocido para el gran público, alguien a quien solo registraban sus colegas del ámbito político, el periodismo especializado y los lectores hiperinformados de diarios. Ni sus amigas del gimnasio Ocampo lo ubicaban con facilidad: "Es alguien del PRO, ¿no?"."Gaby" Michetti, en cambio, no necesitaba presentación. Y eso ya significaba tener la mitad del camino recorrido, en su caso, en su popular silla de ruedas, su marca registrada.

Pero, ¿y la traición de Michetti? Macri la tenía presente aún: "Gaby" lo había desafiado abiertamente y delante de todos cuando decidió postularse a la jefatura del Gobierno de la ciudad, a pesar de que él ya había elegido como su heredero a Rodríguez Larreta. ¿Cómo olvidarse de esa afrenta?

"La Turca" envolvente encontró un buen argumento: a "Gaby" le habían llenado la cabeza los suyos, el entorno de funcionarios que le respondían a ella y que la empujaban a ir siempre por más para no quedarse sin cargos ante el recambio electoral de 2015. Miserias de la política. (...)