Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

La Balsa, un canto a la libertad

Estoy muy solo y triste, acá,
en este mundo abandonado,
tengo la idea la de irme
al lugar que yo más quiera.
Me falta algo para ir,
pues caminando yo no puedo.
Construiré una balsa
y me iré a naufragar.
(...) Tengo que conseguir mucha madera,
tengo que conseguir, de donde sea.
Y cuando mi balsa esté lista
partiré hacia la locura
Con mi balsa yo me iré a naufragar...

Así dice "La Balsa", el tema que compusieran Litto Nebbia y José Alberto Iglesias "Tanguito", en el baño del bar La Perla, de Once, una madrugada de 1967. Tocada por Los Gatos, la canción pronto se convirtió en un hit, y uno de los temas fundacionales del rock argentino. El país atravesaba por entonces la dictadura de Onganía, aquella que había ordenado la "Noche de los Bastones largos" y la represión del Cordobazo. En ese contexto, La Balsa representaba la libertad y el deseo de los jóvenes de seguir un camino propio... Años más tarde, las mentes afiebradas de los militares del proceso de reorganización nacional, creyeron ver en su letra una alusión a las drogas, por lo que el tema fue censurado, y Litto Nebbia, como muchos otros artistas, partió al exilio temiendo por su vida. Al regresar al país, a fines de 1982, la canción ya se coreaba como un himno en las manifestaciones populares, con un nuevo estribillo: "Se va a acabar... la dictadura militar".