REPORTAJE 3D - martín varsavsky

"La Argentina está condenada al peronismo o, en otras palabras, al fracaso"

El exitoso empresario asegura ser "muy poco optimista respecto del futuro" del país. Culpa al partido fundado por Juan Domingo Perón por todos los males nacionales y arremete contra Cristina Kirchner. Y aunque cree que Macri es "más capaz que De la Rúa", dice que hoy "la tiene difícil".

Martín Varsavsky tiene una visión descarnada de la realidad argentina. Tanto, que escucharlo desgranar uno a uno los argumentos por los cuales asegura estar cada vez más convencido de que este país no será capaz de romper por fin el círculo de decadencia en el que se encuentra desde hace décadas y que lo lleva a saltar de crisis en crisis, asusta. "Por primera vez en 50 años veo una oportunidad real de mejorar", confesaba hace apenas dos años a la revista Forbes Argentina, cuando la llegada al poder de Mauricio Macri venía acompañada del viento fresco de las promesas de cambio, tras la larga década de aislamiento en el que había quedado sumido el país con el kirchnerismo en el poder. Pero el pesimismo sobre el futuro de la tierra que lo vio nacer, exiliarse junto a su familia durante la dictadura, animarse a apostar y, luego, tropezar con los obstáculos de la Argentina inviable, parece haberse vuelto a instalar en la mente y el corazón de este exitoso emprendedor serial, a quien le gusta definirse como un optimista nato. Sin embargo, esa naturaleza que emerge tanto en su vida personal como en los negocios que emprende, no aflora si se trata de imaginar un futuro promisorio para la Argentina.

Hoy nuevamente instalado en Madrid, tras fundar Prelude en los EE.UU, su último emprendimiento (ver recuadro), Varsavsky revela en un mano a mano exclusivo con 3Días el verdadero ADN de quien él considera es y será el culpable de todos los males que aquejan al país: "el peronismo".

El país volvió a ser noticia en los últimos meses y por las malas razones de siempre: una nueva crisis en su economía. ¿Cómo estás viendo hoy la situación del país?

-Las economías de todo el mundo, en general, crecen al largo plazo pero en el corto plazo pueden tener frenazos o caídas. Pero en la Argentina los vaivenes son más pronunciados que, por ejemplo, en Chile y eso es porque el argentino es más que nada peronista, que quiere decir que cree que vale más de lo que vale y se merece más de lo que se merece. El resultado es que para que un no peronista logre que no lo tumben del poder tiene que comportarse como un peronista, que es lo que le pasó a Macri. Digamos que la Argentina está condenada al peronismo o, en otras palabras, al fracaso. Porque, o tiene gobernantes que regalan lo que la Argentina no tiene o tiene gobernantes que para no parecer austeros regalan lo que la Argentina no tiene. El resultado es que es un país adicto a la deuda, algo muy común en el mundo, pero en la Argentina es aún más pronunciado.

¿Dirías que por cómo vino gobernando hasta ahora, Macri es tan populista como algunos de sus antecesores peronistas?

-No es tan populista como Kirchner, pero no es lo suficientemente no populista como para que el país no caiga en el endeudamiento externo. Y que los propios argentinos y los extranjeros pierdan confianza en el peso.

A Macri le tocó asumir en un contexto global que pronto se volvió hostil y su plan gradualista terminó en fracaso. ¿Cuánto creés que hubo de factores externos y cuánto de errores del propio gobierno en esta crisis que atravesamos hoy?

-Los peronistas son ladrones con suerte, cuando se les acaba la suerte, se van. Perón, Menem, Kirchner, cuando se van dejan el país en ruinas. Luego vienen los no peronistas y tratan, pero fracasan porque el país está arruinado. Además, ya no tienen los elevados precios de la soja. A Macri le dejaron un sistema insostenible en el que se regalaba la electricidad, se mantenían precios falsos, y cuando adoptó una economía más de mercado sin dejar de imprimir dinero se le disparó la inflación. Y como dije, los peronistas no son solo ladrones, pero son ladrones con suerte. Macri tuvo mala suerte con Brasil, por ejemplo, otro país que está tratando de redescubrirse muy frecuentemente, y también mala suerte con la sequía.

¿Creés que ir al FMI -que casi es mala palabra aquí- era la única salida que le quedaba a la Argentina?

-Sí.

¿Ves, con todo, un Fondo diferente después de experiencias fallidas anteriores? ¿Más sensible? ¿Por qué pensás que le dio a Macri un apoyo tan contundente como el que está recibiendo?

-Los que creen que los países ricos quieren que los países pobres sean pobres se equivocan, es como decir que un vendedor de autos quiere que la gente sea pobre, todos buscamos clientes, y los países ricos también. El FMI fue construido como una fábrica de clientes, eso sí, clientes que paguen, no adictos a la deuda como ha sido la Argentina. La verdad es que no sé que va a pasar esta vez, quizá viene otro peronista y de vuelta no paga la deuda, o espero que Macri se las arregle para levantar la economía como hizo Rajoy en España... Lo que pasa es que nadie gana elecciones con un slogan que dice vamos a trabajar más y ganar menos, pero a veces la vida es así, hay que trabajar más y ganar menos, por unos años, para volver a ganar más.

Vos seguiste de cerca la crisis de 2001 que terminó con el gobierno de De la Rúa. ¿Cuánto de comparable es aquel escenario con éste? Y por otro lado, ¿por qué creés que la comunidad internacional le ha dado a Macri un apoyo tan contundente?

- Es bastante parecida, pero Macri es mucho más capaz que De la Rúa. Espero que le vaya mejor.

Uno de los problemas de Argentina es que sigue con fuerte dependencia del campo y, peor aún, del clima, ya que este año por la sequía se perdieron u$s 8000 millones. Tampoco este gobierno ha logrado concebir un plan de desarrollo integral, aunque en campaña ponía el énfasis allí. ¿Pensás que éste no está en la cabeza de Macri o es la urgencia de la crisis la que conspira contra ese plan?

-No estoy a favor de los grandes planes de desarrollo en los que el Gobierno decide en qué se va a invertir. Sí estoy a favor de crear condiciones claras y transparentes para todos los partícipes de la economía.

Alguna vez dijiste en un reportaje que al modelo de Macri le faltaba más contacto con lo social. Hoy todos los indicadores sociales están en rojo: más pobreza, que seguirá aumentando por la devaluación y la inflación, más desempleo. Hay elecciones el año próximo, cuando el país, con suerte, podría empezar a salir de la recesión, aunque tampoco está garantizado. ¿Te parece que el peronismo podría volver si logra armar una alternativa seria? ¿O Macri podría aún ser reelecto?

-Creo que Macri podría sacar adelante al país si los argentinos están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios, pero creo que puede muy bien que no estén dispuestos y que vuelvan los peronistas con sus falsas promesas y que las cosas vayan de mal en peor.

¿No ves factible que un peronismo remozado, que admita sus errores, pueda transformarse en alternativa viable?

-Cuando era chico los militares asesinaron a mi primo David Horacio Varsavsky de tan solo 17 años. Mi primo no estaba metido absolutamente en nada, fue uno de esos errores porque mataban y preguntaban después, digo errores entre comillas porque obviamente nunca hay que matar a nadie aunque sea un terrorista, sino juzgarlo, pero no era el caso de este chico David. Por su desaparición, y porque vinieron a buscar a mi padre, que era científico, nos tuvimos que ir a la fuerza. Mi padre me dijo nunca, nunca, nunca vuelvas a la Argentina y murió muy joven en un vuelo a la Argentina. Por suerte le hice caso y nunca volví. Desde los 80 que la Argentina alterna entre un peronismo corrupto y un no peronismo perdedor. Y va a seguir así. Por eso no creo en la Argentina, ni con unos ni con otros y le recomiendo al que lea esto y viva en la Argentina que se prepare para una vida de vaivenes porque los afectos le tiran más que otra cosa o que emigre.

Pese al rechazo que genera su figura, Cristina Kirchner es la peronista que sacó más votos en octubre pasado y está en carrera pese a sus problemas judiciales...

-Cristina Kirchner es lo peor que le puede pasar a la Argentina, pero tampoco veo la luz verde fácil para Macri.

¿Cómo estás viendo lo que se conoce acá como la causa de los cuadernos de las coimas, que tiene a CFK al borde de ir a la cárcel sino fuera por sus fueros y complica también a muchos empresarios importantes de la Argentina?

-Raúl Alfonsín procesó a los asesinos. A ver si con Macri se puede procesar a los ladrones. ¡El problema es que son tantos!

También la Justicia que los juzga es un problema, puesto que antes apañó esa trama de corrupción de larga data, pero que fue exponencial durante la década kirchnerista. ¿Debería Macri tratar de reformar esa Justicia?

-La verdad es que no sé lo suficiente para opinar sobre este tema. Sólo espero que se encuentre a los culpables de la corrupción, venga de donde venga.

Dijiste cuando lanzaste Prelude que podrías iniciar un plan de expansión que contemplara a la Argentina. ¿Sigue siendo factible o en el nuevo escenario pesa más ese desencanto que ya habías manifestado en el pasado después de las experiencias fallidas de Southern Winds y Educ.ar, durante el gobierno de la Alianza?

-Sí, lo estuve viendo, pero el gran problema de la Argentina es la incertidumbre. Por ejemplo, si uno invierte en clínicas, cambia dólares a 20 pesos y ahora está a 40 pesos, perdió la mitad de lo que invirtió en dólares. Además, mucho de lo que se usa en temas de fertilidad es importado. Cuando miro a la Argentina que amo, como esa del tango que dice cuando seas descolado mueble viejo (N de R: en referencia al tango Mano a Mano), etc. etc., digo, la amo pero como empresario sería masoquista probar de vuelta, y no invierto.

Tenés una mirada muy cruda sobre el país, pero cruzada también por lo emocional porque naciste acá. ¿Creés que esa visión tan dura es compartida por otros inversores, que además no tienen ese componente subjetivo, y directamente deciden no invertir porque no creen que podamos ser confiables?

-Nadie sabe cómo será el futuro con certeza, pero sí se puede hacer un árbol de probabilidades. En ese árbol creo que la Argentina tiene un 80% de probabilidades de defraudar al que apuesta por ella, y un 20% de que le vaya bien y que el país realmente se rearme. Pero como decís, como argentino siento amor por el país y por eso hice Educ.ar, enfocado en la educación, porque para arreglar al país hay que empezar desde muy temprano.

¿Por qué hay países que sí logran salir de las crisis, reinventarse, ser exitosos y por qué no lo logramos nosotros?

-El tema es muy complicado, porque sé que sueno muy negativo y yo soy una persona muy optimista en mi vida, en general. España se metió en una crisis muy gorda y salió, y los Estados Unidos ahora tiene una crisis política muy grande, y yo creo que también va a salir. El problema es que la Argentina nunca sale, no sé como decir... nunca sale, siempre vuelve a momentos muy difíciles, no momentos un poco difíciles, muy difíciles, y no sale porque tiene una idea equivocada, la mayoría de los argentinos tiene una idea equivocada de cómo se saca a un país adelante. Los chilenos lo tienen bastante más claro y les va mucho mejor, y ahora los chilenos tienen producto bruto per cápita más alto que los argentinos. Yo hice Educ.ar en Chile también. ¿Cuál es la gran diferencia entre Chile y Argentina?

¿Cuál es?

-El peronismo, porque no veo otra. Digamos, es un grupo cultural muy parecido, pero ellos son más serios, menos corruptos, más transparentes, más patriotas en el buen sentido de la palabra, y las cosas le van mejor. Igual Chile tiene problemas, pero no está cada década con un hundimiento. Así que lo lamento pero yo no soy optimista sobre la Argentina, porque me parece que los argentinos están educados de una manera que los lleva a tener ideas equivocadas. Los chilenos crecen creyendo que son pobres y los argentinos crecen creyendo que son ricos. Y el resultado es que cuando son grandes los chilenos producen y los argentinos dicen ¿dónde está lo que me prometieron? Me robaron todo. Es decir, los chilenos trabajan y consiguen resultados, los argentinos, a veces trabajan, pero muchas veces quieren conseguir resultados sin trabajar porque les dijeron que eran ricos. Es un tema muy complejo pero soy muy poco optimista sobre el futuro de la Argentina.

El éxito de Prelude, sus críticas al Papa Francisco y su mirada sobre el aborto

El proyecto Prelude surgió en la cabeza de Varsavsky por una necesidad personal. Buscaba junto a su esposa, Nina, formar una familia, pero la faena no resultaba fácil. Así se le ocurrió este emprendimiento que tiene a la técnica de congelación de óvulos antes de que decaiga la fertilidad de la mujer en el corazón de su estrategia. Hoy, Varsavsky y su mujer tienen tres hijos (él ya tenía otros cuatro) En tan solo dos años, la firma -fundada en 2015- se transformó en la cadena de fertilidad más grande de los EE.UU. "Nuestra estrategia es tratar la infertilidad mediante fecundación in vitro pero también preservar la fertilidad u ofrecer ovodonaciones a las mujeres que no llegaron a tiempo para preservarla", cuenta el empresario a 3Días. Varsavsky tiene también otros hitos en su carrera: Jazztel, una compañía de telecomunicaciones que tiene un valor de mercado superior a los u$s 4000 millones; Fon, que cuenta con más de 22 millones de usuarios, y antes, había fundado Viatel, que ofrecía llamadas de larga distancia de bajo costo. También Ya.com, que vendió a Deutsche Telekom. En la Argentina, encabezó experiencias fallidas con Southern Winds y Educ.ar., al punto de que el sabor amargo que le dejaro hicieron que jurara no volver a invertir en el país, idea que, crisis mediante, parece tener otra vez grabada a fuego, aunque hace dos años había evaluado desembarcar con Prelude.

- Al margen de estos temas como tratar la infertilidad, en Argentina discutimos cuestiones saldadas en los países desarrollados como el aborto. ¿Cómo viviste el debate que terminó en el fracaso del proyecto para despenalizarlo y cortar con los abortos clandestinos que causan la muerte de muchas mujeres pobres argentinas?

-Muchos están entusiasmados por el Papa argentino y no se dan cuenta de la negativa influencia que tiene la Iglesia sobre temas como la reproducción y la libertad de la mujer. El aborto es triste, la alternativa, el aborto clandestino o el hijo no deseado, es aún más triste. Lo mejor es tener anticonceptivos disponibles para la población y una buena educación sexual. Si estos fracasan, bueno, aceptar el aborto como un mal menor. Y por supuesto dejar que las mujeres decidan.

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