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Klaus Schwab: "El paro a Macri fue una divisoria de aguas"

Para Klaus Schwab, presidente de World Economic Forum, la medida de fuerza marcó un desafío para el gobierno de Macri de cara al futuro: o se reduce a un hecho puntual y el Presidente vuelve a lograr el acompañamiento de la sociedad con el que contó en su primer año de gestión o abre la puerta a una etapa de confrontación. 

Klaus Schwab:

Hotel Hilton, Macacha Güemes y Juana Manso. Quinto Piso. Pasillos amplios, múltiples puertas. Silencio. Es aquí donde el World Economic Forum Latinamerica 2017 muestra su verdadero poder de convocatoria. A la espera de la entrevista con Klaus Schwab, el fundador de esta primera comunidad de negocios global, se la ve a la canciller Susana Malcorra despedir a una funcionaria de evidente origen europeo.

Mientras, otra puerta semiabierta deja entrever a un grupo de cuarenta global shapers -la selección sub 30 de emprendedores sociales que impulsa el WEF a nivel global- que esperan la llegada de Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del propio Schwab.

En media hora, los jóvenes le presentarán a ambos sus planes y dudas para mejorar las economías regionales desde México a Tierra del Fuego. Lejos queda el bullicio de la edición regional del Foro Económico Mundial que, cuatro pisos más abajo, está a pleno, con más de 1100 ejecutivos, políticos y líderes de más de 60 países que por dos días convirtieron la zona de Puerto Madero en el epicentro del pensamiento regional. Más lejos aún, el primer paro general en la era Macri.

No obstante, a la hora de evaluar la situación local, Schwab se muestra cauto. En los cuarenta años que su organización participa del diálogo económico y social en el mundo, sabe de procesos y líderes. En su libreta personal, figuran los nombres de la mayoría de los protagonistas del orden mundial de las últimas décadas. "De Mao Zedong en adelante, no hay líder global que no haya conocido", reconocerá este profesor de Política Empresaria (Universidad de Ginebra, 1971-2003).

En diálogo exclusivo con 3Días, este influencer global resalta el doble desafío que deberá afrontar la Argentina: deshacerse del lastre que le dejó el desmanejo económico de la década pasada y la necesidad de competir en un mundo cada vez más conectado.

¿Cuáles son los principales desafíos para América latina y la Argentina en materia de competencia en un mundo que cambió de la mano de Brexit y la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca?
-Son dos; el primero es el pasado: América latina se presenta ante este mundo más competitivo desde una posición más débil que el resto. En nuestro informe de competitividad, la Argentina figura en la posición 104 sobre el total de 138 relevados. Desde ese lugar, tiene el difícil camino que es volver a generar confianza a los inversores a través de la reducción de la inflación, del déficit y demás. Y no sólo eso, sino que en el marco de un cambio estructural en lo económico, debe saber acompañar el cambio de mentalidad que supone el dejar atrás un modelo de economía populista. Y eso es como que a un alpinista que está en pleno ascenso a la cumbre le carguen de golpe 20 kilos adicionales en la mochila.

¿Y el segundo reto?
-Ése tiene que ver con el futuro y con la cuarta revolución industrial, que llega mucho más rápido y es mucho más abarcativa de lo que suponíamos: incluye los cambios que está viviendo, de la mano de la tecnología, la industria, la economía, pero también la sociedad toda. Entonces, hoy su país y la región tienen que saber lidiar con las correcciones del pasado pero, al mismo tiempo, correr más rápido que otros en una competencia que de la mano de la cuarta revolución industrial se hace cada vez más intensa, veloz y global. Y ahísu mayor activo es la juventud y la energía que proyecta.

¿Cómo evalúa el accionar del gobierno de Mauricio Macri en ese sentido hasta ahora?
-El reto se juega en cuánto el Gobierno sabrá involucrar y hacer partícipe a la población para que lo acompañe. En eso los datos y la información dura son sólo una parte. También debe saber generar una empatía emocional entre los suyos para que sustente el nuevo comienzo y los sacrificios que este supone. Eso requiere un contacto permanente con la sociedad, con sus bases de electores. Y, al mismo tiempo, debe tener el coraje de marcar un camino y decidir cómo se hace, liderar. Es una combinación entre generar receptividad y responsabilidad.

¿Esa combinación la percibe hoy en la Argentina?
-Creo que funcionó muy bien hasta el paro general. A éste hay que verlo como una divisoria de aguas. Habrá que ver si fue sólo un hecho puntual y si el Presidente logra, como lo hizo en su primer año de gestión, convocar a la población y sociedad argentina para que lo vuelvan a acompañar. O si, post paro, se genera una reacción adversa, de confrontación.

Entre los socios y partícipes del WEF, ¿la Argentina es la niña bonita de los mercados o una gran incógnita?
-Hay que verlo en el contexto geopolítico y el gran interrogante que hoy sobrevuela al concepto de la globalización, ya que en los últimos años se fortaleció el concepto de las regiones. Eso se ve hoy muy bien en América latina. El reflejo son las iniciativas para la integración del Mercosur con la Alianza del Pacífico. Y, en ese contexto, la Argentina es un jugador o factor muy importante ya que en su país hay un gran caudal de talento bien formado, hay una base empresarial importante. Estoy realmente impresionado por el espíritu emprendedor que percibo en estos días y no sólo de los cuatro unicornios. El tema es que esto debería poderse replicar o ampliar su alcance. Si eso se lograra, podría ser un gran acelerador y un imán para el crecimiento y las inversiones en su país.

La cuarta revolución industrial fue uno de los ejes del WEF Latam. Ante los desafíos que menciona, ¿cuánto la región debe preocuparse por una tendencia que recién marca a los mercados desarrollados?
-La cuarta revolución industrial no es el concepto de la industria 4.0 que sólo se refiere a los cambios tecnológicos que atañen a la industria en sí. Como decía antes, se trata de un cambio mucho más profundo y que se genera al mismo tiempo en todo el mundo. Hace 20 años decía que una globalización sin un contrato social que sirva de mediador entre ganadores y perdedores no es sustentable en el tiempo. Peor aún, prepara el terreno para el populismo. Hoy, vemos que no estuve tan equivocado. Y los cambios que conlleva la cuarta revolución industrial van a acelerar ese distanciamiento entre ganadores y perdedores. Y el impacto promete darse en la clase media. Porque son sus integrantes que tienen todas las cartas para ser reemplazados por la automatización, la inteligencia artificial, el blockchain o el big data. No son quienes hacen los trabajos más rudimentarios, sino los especialistas. O sea, quienes más van a sufrir el cambio es la clase que es el pilar de la democracia global.

¿Cuánto puede el populismo - como se ve en los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña- amenazar a la economía mundial?
-La globalización hizo del mundo un espacio mucho más complejo de lo que era antes. Hoy somos parte de un sistema global tan interdependiente y tan complejo que hace que el individuo sienta que perdió el control sobre su vida y su bienestar. Si se acuerda, tanto en los EE.UU. como en Gran Bretaña, en la campaña del Brexit, el principal slogan fue: "Volvamos a tener el control". Y ahí es donde yo veo que hay personas que aprovechan el momento y este mundo tan complejo para hacer política con respuestas simplistas. Y eso es una ilusión.

Global influencer

Nacido en Regensburg, Alemania, Klaus Schwab es el fundador y presidente del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). Fue profesor de Economía Empresarial en la Universidad de Ginebra, de 1971 a 2003.

Creado en 1971, el WEF reúne una vez al año a más de 2900 referentes de la política, los negocios y la cultura en el centro de ski suizo, Davos-Klosters. Es una organización sin fines de lucro, con un directorio de 24 miembros, entre otros, Al Gore (ex vicepresidente de EE.UU.), Jack Ma (fundador de Alibaba), Christine Lagarde (directora del FMI) y Yo-Yo Ma (chelista). Se financia a través de 100 empresas denominadas Partners Estratégicos. Una vez al año organiza una reunión regional en Asia, América latina, África, Medio Oriente.