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Islas y playas para no olvidar

Muy cerca de Río de Janeiro se despereza Angra dos Reis y su conjunto de islas que ofrecen alternativas turísticas y de relax para todos las preferencias. Naturaleza viva y muy buenos servicios son la clave de este atractivo destino.

A 158 kilómetros de Río de Janeiro se despereza Angra dos Reis (Bahía de los Reyes), llamada así porque fue descubierta el día de los Reyes Magos, un 6 de enero de 1502, dos años después de que navegantes portugueses desembarcaran por primera vez en Brasil. Esta antigua ciudad, que fue uno de los más importantes puertos del país, hoy se ha convertido en un destacado centro turístico gracias a la belleza de sus playas. Allí descansan algunas de las costas más bellas de Sudamérica, bordeando el verde exuberante de sus morros y desparramadas en las 365 islas que salpican sus costas. Praia Brava, Piraquara, Frade, Bracuhy, Enseada o Praia Secreta son enclaves de arenas claras con poca extensión (en algunos casos de apenas un centenar de metros), palmeras y un mar que muda sus tonalidades celestes a medida que transcurre la jornada. Si el plan es alojarse en esta parte del continente las opciones son el Hotel do Frade, que ofrece las comodidades de un alojamiento de lujo, una marina y un campo de golf, y el Blue Tree Park, que posee pileta olímpica, fitness center, sauna y 10 restaurantes.
Otra alternativa antes de visitar las islas es el pequeño pueblo de Mambucaba, 40 kilómetros al sur de Angra. Allí, aunque lo más destacable sea seguramente la hermosa iglesia del siglo XVIII, la playa siempre se ve animada con infaltables caipirinhas y cervezas, aunque también con el ritmo de la samba que los locales improvisan con un par de instrumentos. El sitio para alojarse allí es Hotel do Bosque.
Pero si lo que se busca en estas tierras es sólo relax bajo el sol y sobre la arena, es conveniente poner rumbo hacia las islas que se desparraman sin orden por el cálido mar. La más grande e importante a nivel turístico es Ilha Grande, con 193 kilómetros cuadrados, unos pocos poblados de pescadores y buena infraestructura para recibir visitantes. Es un sitio ideal para descansar sin horarios y en contacto con la naturaleza en su sinfín de playas, y fundamentalmente porque los automóviles no están permitidos y sólo hay transporte público. Durante el día una de las actividades más elegidas es el snorkel que se practica tanto en las playas como en otras áreas alejadas a las que se llega embarcado. Por la tarde, luego de un día en la arena, un trago viendo a los surfistas montar las olas es el rito obligado. Para llegar hasta allí hay que cruzar en barco, y una buena posada puede costa por noche alrededor de 80 reales (Pousada Lagamar). Para terminar al día con una buena cena, no hay que perderse Vila do Abraão, con sus frutos de mar servidos en cazuela de barro, y María Bonita, con sus mesas junto al mar.

Recorriendo el archipiélago

Cerca de allí, a sólo 15 minutos de barco, se arriba a Ilha de Itanhangá, donde 50 años atrás el arquitecto californiano Charles Sampson Bosworth llegó y comenzó la lenta construcción de su idea de Edén. Tras su muerte, la obra fue culminada por su hijo y su mujer, una simpática carioca cuya madre eligió como lugar para su nacimiento nada menos que el Teatro Colón, en Buenos Aires. Sólo se llega al lugar en barco, pero pronto la isla inaugurará su propio helipuerto. Allí todo se remite al descanso junto al mar y todas las actividades tienen que ver con éste: buceo, snorkel, navegación. Allí hay dos restaurantes, uno a la carta y otro tipo buffet, donde se preparan platos tradicionales y un muy buen sushi. Hay muy pocos alojamientos en la isla, uno de los cuales ha construido sus cabañas de madera sobre los árboles resultando en habitaciones rústicas pero muy cómodas, con sugestivas vistas al mar.
Por último, si lo que se busca en un ambiente más juvenil, vale la pena llegar hasta Ilha de Mandala, famosa por sus fiestas, que comienzan al atardecer y duran hasta el día siguiente.
Recorrer el archipiélago es una placentera tarea que lleva su tiempo. Lo mejor será siempre dejarse llevar por el gusto personal y las propuestas de cada playa.

Datos útiles

- Vuelos a Río de Janeiro desde $ 5000 por tramo.
Para llegar hasta Angra dos Reis hay buses por 25 reales o autos particulares que cobran cerca de 100 reales.

- Información sobre Angra: www.ilhagrande.com.br; www.angra2000.com.br; www.angra-dos-reis.com.

- Hotel do Frade: hoteldofrade.com.br
Hotel Blue Tree Park: bluetree.com.br

- Hotel do Bosque: hoteldobosque.com.br

- Pousada Lagamar: www.pousadalagamar.com.br