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Insomnio en Brasil, desvelo en la Argentina

Imagen de DANTE SICA

por  DANTE SICA

 Director de Abeceb y ex secretario de Industria y Minería de la Nación
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La dirigencia de Brasil permanece en vigilia producto de una crisis política que se agudiza a un ritmo vertiginoso y que debilita la situación de Dilma Rousseff, quien está a un paso del juicio político, con escaso respaldo y una política económica eclipsada por su fragilidad.

Los indicadores exhiben la gravedad de una economía que requiere tratamiento intensivo: la actividad se derrumbó el 3,8 por ciento en 2015, la mayor caída registrada desde 1990, la producción industrial se contrajo el 13,8 en un año, el desempleo es del 7,6, uno de los más altos desde 2009, el déficit fiscal consolidado es del 8,2 por ciento del PIB y la depreciación nominal de la moneda alcanzó el 60,4 por ciento desde fines de julio de 2014.

Esta crisis tiene varios impactos en la Argentina. El más importante es que si Brasil no crece, no importa productos argentinos. Varios sectores, desde la industria automotriz hasta diversas economías regionales tienen al mercado brasilero como principal destino de las exportaciones. El segundo efecto es que, con la demanda interna en caída, los productores vecinos intentarán colocar su excedente de producción en nuestro país, también primer destino de sus ventas externas. La elevada capacidad ociosa y la devaluación del real han impulsado la competitividad de Brasil, de manera que es esperable una fuerte presión a la entrada de sus productos, lo que provoca insomnio en la industria local.

La búsqueda de nuevos mercados que compren lo que Brasil no requiere, es una alternativa prometedora pero que demorará cuatro años hasta su consolidación. Es en este marco que la Argentina va en camino de buscar una mayor integración comercial con los EE.UU., de la misma manera que apunta a la Unión Europea y a la Alianza del Pacífico, tratando de configurar una estrategia que permita recuperar tiempo perdido en el marco de la inserción en las cadenas internacionales de valor, y también dada la necesidad de suplir parte de la demanda del país vecino.

No hay dudas de que Brasil resolverá su crisis política y recuperará su potencial. No obstante, en este escenario, es indispensable que la Argentina asuma un rol proactivo, posicionándose en la conquista de nuevos mercados como paso indispensable para apalancar un nuevo ciclo de crecimiento.