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"Hay problemas de gestión. Pero el Gobierno tiene la ética de las correcciones"

Marcos Novaro publicó la cuarta edición de Historia de la Argentina 1955-2010, en medio de un contexto en el que las comparaciones con el pasado están a la orden del día. La confrontación, que forma parte del ADN argentino, sigue en pie, pese a las promesas de campaña del Gobierno, que también le saca provecho.

Tras la publicación de la cuarta edición de Historia de la Argentina 1955-2010, el sociólogo y filósofo Marcos Novaro analizó las huellas que dejó el kirchnerismo, además de sus percepciones sobre el actual Gobierno. El rol de la oposición, la corrupción y las idas y vueltas de Cambiemos a la hora de tomar decisiones fueron algunos de los temas abordados, en un mano a mano con 3Días.

¿Qué lugar ocuparía el kirchnerismo si en el futuro escribieras otro libro de historia?
- Un lugar menor. Fue una época larga, pero menor. Lo dijo Beatriz Sarlo apenas terminó el mandato de Cristina: "No nos vamos a pasar los próximos 20 ó 30 años discutiendo sobre el kirchnerismo", como con el peronismo, que todavía se discute, por ser un fenómeno histórico. El kirchnerismo fue más bien un episodio.

¿Qué aspectos positivos remarcarías?
- En términos de derechos civiles, como el matrimonio igualitario, fue innovador. Además, en su primera etapa, recompuso la autoridad presidencial y eso fue importante. Lo hizo mal, porque ya en ese momento tenía una intencionalidad de abusar del poder y rasgos bastante antirrepublicanos y antipluralistas. También tuvo olfato para aprovechar etapas de expansión económica y fue hábil en acelerar el crecimiento económico.

¿Y los rasgos negativos?
- Sobre cada uno de esos temas, te diría rasgos negativos. Aprovechó mal la bonanza, de forma cada vez más coyunturalista y finalmente insostenible. Así como amplió algunos derechos, dañó otros, principalmente los políticos. La libertad de expresión en democracia nunca había sido tan perseguida. Dañó algo muy básico para los derechos políticos al partidizar al Estado. Así como amplió algunos derechos, perjudicó otros, y a los sociales los satisfizo de forma muy mentirosa. Y el presidencialismo imperial que trató de instaurar terminó siendo una caricatura de los liderazgos populistas.

¿Se podría implementar un Nunca más de la corrupción en la Argentina?
- No creo que vayamos a tener un mani pulite que termine con un sistema de poder. Pero podemos encontrar ocasiones para que la tendencia de inestabilidad, especulación y corrupción sea revertida por una que vaya hacia acuerdos, acciones más regladas y compromisos a largo plazo. No veo que la Justicia por sí misma genere ese shock. Uno ve cómo se comportan los gobiernos provinciales y la obra pública es un mar de opacidades. No creo que eso cambie de un día para el otro, ni tampoco si Lázaro Báez y ni siquiera si CFK quedara presa. Me parece que ese carácter progresivo que podría tener el cambio de transparencia, también puede evitar los problemas de los cambios abruptos que estamos viendo en Brasil.

¿Cambiaría en algo ver presa a Cristina?
- Sí, sería un cambio como ejemplo. Como en su momento fue conmovedor ver a Videla preso. Ya no tenían poder, pero simbólicamente fue terrible. Sería un golpe en términos éticos y políticos para una estructura tan difícil de cambiar como son los partidos en la Argentina y el peronismo en particular.

Con Cambiemos, ¿se romperá el mito de que sólo el peronismo puede gobernar?
- Es uno de los objetivos del Gobierno. Si termina su mandato, vamos a decir "bueno, ya tuvo un primer éxito", será una gran novedad. Después, uno podrá decir si tiene chances o no de ser reelecto. La competencia con el peronismo va a ser muy dura ya el año que viene. Así que pensar en el 2019 es ciencia ficción.

¿Ganó Macri o perdió el kirchnerismo?
- Las dos. El kirchnerismo cometió muchos errores y probablemente, sin ellos, a Macri le hubiera sido más difícil. Tal vez imposible sin Aníbal Fernández y (Carlos) Zannini. Scioli también cometió los suyos, aceptando a Zannini libremente. La campaña que hizo de polarización muy negativa lo llevó a perder, y del peor modo, como un candidato puramente kirchnerista. Macri tuvo sus méritos. Mantuvo una estrategia cooperativa y al mismo tiempo de defensa de su liderazgo frente a Cambiemos y a Massa. Era un camino arriesgado; no se puede decir que sea un líder sin talento, capacidad constructiva ni adecuación a la época.

¿Se terminó la "luna de miel"?
- Si uno ve las encuestas, no sé si hay una luna de miel, pero síun margen de tolerancia bastante prolongado. La gente no está contenta, pero sí dispuesta a soportar el mal trago, y en lo de las tarifas se ve. Todas las especulaciones, incluso las del peronismo, eran, "con el tarifazo esta gente se va a hundir", y al contrario. El clima de confrontación lo ayuda. Si los peronistas se le ponen en frente, van a perder. Eso los llevó de vuelta a la mesa de negociaciones. Es curioso lo que pasó con Massa, después de lo de la ley antidespidos, perdió en las encuestas. Le iba muy bien como el peronista que quería que a Macri le vaya bien. Era su función y en cuanto se corrió, empezó a perder.

A días del segundo semestre estamos lejos de lo prometido. ¿Hay problemas de gestión, de comunicación o ambas?
- Creo que hacen lo que pueden. En algunos casos, hacen menos de lo que pueden, y en otros, hacen cosas que no tendrían que haber hecho. En lo de las tarifas, se equivocaron feo. Hubo problemas de coordinación, de eficacia técnica y de visión política. La comunicación es lo de menos. Hay problemas de gestión. Es un equipo que tiene sus déficits, distribuyeron las responsabilidades demasiado. Pero tienen la ética de las correcciones y creen que eso los vuelve superiores a los necios que gobernaban antes. Entonces no se preocupan demasiado, porque cuando se equivocan, están dispuestos a reconocerlo, corregir y mejorar.

¿Hasta qué punto es bueno corregirse continuamente?
-Todo el tiempo dan la señal de que tal vez no están muy seguros de lo que dicen, porque están dispuestos a reconocer errores. Eso puede generar una pérdida de confianza. Abrieron el paraguas de que por ahí la iniciativa que toman o lo que dicen ya está mal. Y le dan mucho crédito a los opositores, que van a decirles, "de vuelta se equivocan".

¿Qué rol tendrá la oposición?
-Ya tuvo su bañito de realismo con la ley antidespidos, que mucho no sirvió. El peronismo mostró que puede tomar la iniciativa, aprobar su propio proyecto y eso, para un partido que acaba de perder, es importante. Pero se reunieron en torno a una ley que no están en condiciones de defender. Y el costo que esperaban que pagara Macri no existió. El peronismo también aprende de la experiencia y va a corregir sus errores. La próxima vez le va a costar más a Macri.